lunes, julio 20, 2015

El libro de la Selva como articulador de inclusión. Segunda Parte



            A lo largo de los capítulos y de las actividades sugeridas, iré desarrollando distintos conceptos que hacen a la estructuración subjetiva… todo junto sería complejo para los lectores, poco a poco resultará más fácil y obtendrán herramientas para pensar la tarea educativa con relación a la inclusión.

Ser como… haber sido como

            En los años que he estado en el movimiento ha resultado cansadora la discusión sobre ¿a qué juegan los niños con el libro de la selva? ¿los dirigentes se hacen los animales y con sus nombres confunden a los niños? ¿por qué es importante la historia de la selva?. Más allá de los distintos puntos de vista que pueden debatirse sobre este tema, parece que a nadie le llama la atención que en el trabajo en niños con discapacidad mental muchas ofertas incluyen distintas “terapias con animales”, y sin entrar en el tema de la discapacidad el cómo en nuestra sociedad cada vez más los animales domésticos sirven para paliar la soledad, son una compañía, de hecho algunos los humanizan otorgándole cualidades propias de las personas; en nuestro lenguaje es común encontrar frases como “noble como un caballo”, “fiel como un perro” y una que es mi favorita porque marca la enorme dificultad de las personas de relacionarse con otras: “mientras más conozco a la gente, más prefiero a mi perro”. ¿Qué se oculta detrás de nuestra relación con los animales? ¿para qué nos sirven en la construcción o el soporte de nuestra identidad?... algo de ello iremos viendo, para que podamos entender a qué jugaremos con un “Libro de la Selva” que incluya a tod@s.

            La pregunta que nos hacemos es ¿cómo construimos la imagen de nuestro cuerpo si cuando nacemos somos seres vivientes y aún no hemos conformado nuestra conciencia? En un primer momento es a partir del Otro, de nuestra madre o de quienes nos cuidan que tenemos noticia de nuestro cuerpo como un todo, ellos nos hacen de “doble” prestándonos sus palabras y su imagen, del lado nuestro hay pura sensorialidad. En un segundo momento con la adquisición de nuestra propia imagen corporal ese ser viviente, el animal que hemos sido, se pierde para siempre, y quedamos sujetos al lenguaje. Quizás por eso la historia de Mowli es tan apasionante: el cachorro humano es un animal junto con los otros pero con el tiempo va descubriendo que es distinto, para finalmente volver con aquellos seres de palabra que se llaman humanos. No debemos entender esto como una especie de “progresividad” ya que cada uno tiene una forma distinta de estar en el mundo; la buena manera de trabajar con ellos es saberlos como articuladores de las distintas experiencias que ofrecemos para favorecer a la subjetividad de cada uno de los participantes de este Gran Juego.

Los hermanos de Mowli

            Para trabajar cada uno de los capítulos aislaremos dentro de ellos cinco momentos distintos que hacen al desarrollo de la historia y que nos permiten pensar actividades para realizar con la manada que sean inclusivas.

            El primer capítulo se titula “los hermanos de Mowli”, y tomaremos como momentos articuladores los siguientes. Los pensamos una ilustración del cuento o como láminas de Kamishabai:

·         Las colinas de Seeonee. Papá lobo, mamá loba, 4 lobatos, la cueva y la luna (praxias)

·         Cachorro de hombre en taparrabos que papá lobo suelta entre los lobatos (texturas)

·         La peña de la manada donde aceptan a Mowgli. La luna. Shere Kan acercándose para reclamar a Mowgli. Baloo y Bagheera (onomatopeyas)

·         La flor roja, Tabaquí alejándose, Mowgli y Bagheera (bailecito)

·         Mowgli arroja al fuego, los lobos y shere kan se asusta

En el relato de la historia tendremos en cuenta los distintos modos de participación de los lobatos, he aquí alguno de ellos que se alinean con lo que planteábamos al comienzo del texto.

·             Los sonidos de los personajes de la selva. Las praxias linguales son las habilidades motoras que adquirimos para poder hacer uso del lenguaje. El cuento nos brinda la posibilidad de ejercitar algunas de ellas de forma graciosa y de diversa manera. La más sencilla es mientras se relata el cuento realizarlas y pedir que las repitan. Algunas de ellas son: Mostrar los dientes como los lobos, aullar como los lobos. Las onomatopeyas también permiten realizar una identificación sonora por lo que también es interesante ir jugando con ellas mientras se desarrolla el cuento trabajando sobre su diferencia ¿Cómo ruge la pantera? ¿Cómo aúlla el lobo? ¿cómo gruñe el oso? ¿cómo ruge el tigre?

·               Las texturas de la selva. No conocemos los objetos solo por su imagen sino también por su olores y textura. Una actividad posible con distintas variaciones es la realización de un Juego de Kim pero con texturas, en él utilizaremos entre otras cosas: corteza de árbol, piel de animal sintética, cuero; trozos de cartón en los que se encuentre pegados piedras, tierra, semillas; se invita a distinguir unos de otros pero prescindiendo de la mirada. Otra actividad  que puede ser divertida es el armado de un dominó de tamaño grande (20 cms x 40 cms) en el que en cada mitad de cada pieza exista una textura diferente y los lobatos con los ojos vendados tengan que armarlo lo más rápido posible.

·         Bailecito de la selva. Alrededor de la flor roja suceden muchas cosas. Una actividad interesante como modo de apropiarse del cuerpo a partir del cuerpo del otro es la realización de movimientos miméticos (imitativos). Un bailecito nos puede servir para trabajar lo que sucede alrededor de la Flor Roja: Tabaquí se aleja del fuego, Bagheera circula alrededor del Fuego y Mowli corretea. Es muy importante que el dirigente que realice la actividad se encuentre frente a los lobatos que presentan discapacidad. La vieja danza “vamos a la casa del gigante” puede servir como orientación para dicho bailecito que como sabemos siempre son divertidos para los participantes; si no la conocen (no encontré versión en internet) ¡inventen uno!

·          El asesino de la selva. Como última actividad podría realizarse otra con movimientos miméticos utilizando una variación del juego “el asesino”… para los que no lo conocen es el típico juego de stalking donde el dirigente va caminando y los participantes lo acechan, cuando toca el silbato y se da vuelta deben quedar “congelados” sino pierden. En esta versión al sonar el silbato el dirigente dice en voz alta uno de los movimientos y cuando se da vuelta los participantes se congelan en una pose que lo represente y quien no lo hace pierde una “vida”. Los tres movimientos miméticos serían: La seriedad de Mowli, el susto del Shere Kan, la alegría de Mowli.

Como podrán darse cuenta las actividades sugeridas coinciden con los puntos de articulación señalados en el capítulo. Se debe tener en cuenta lo siguiente:

·         Puede contarse el capítulo un día y elegir alguna de las actividades (no es necesario realizarlas todas) o crear otras teniendo en cuenta los criterios señalados (si lo hacen, sería bueno que las compartan en el Blog).

·     Puede contarse el capítulo a lo largo de un mes e ir realizando las distintas actividades articuladoras. Realizarlo de este modo es muy importante cuando nos encontramos con una manada con muchos participantes con “discapacidad mental” (por ejemplo en las manadas de lo que se llamó escultismo de extensión)

·         Por lo expresado al comienzo con relación a la imagen corporal las actividades sirven a todos los niños ya que la significación del trabajo con su cuerpo, las texturas y los sonidos tiene potencialidad para que cada uno de ellos haga su propia experiencia.


En la próxima entrega, el segundo capítulo con algunos conceptos que sirvan de herramienta, con los puntos de articulación y con nuevas actividades sugeridas.

(imagen de portada http://mispeliculasyseries.blogspot.com.ar/2013/04/el-libro-de-la-selva.html)

                                                                                                            ©2015

jueves, julio 16, 2015

El libro de la selva como articulador de inclusión. Primera parte


            A veces la palabra inclusión genera cierto resquemor… a las Asociaciones Scouts y los grupos les es mucho más fácil pensar en incluir a las personas con “discapacidad motora” en tanto más semejantes a “nosotros” que a niños y jóvenes con la llamada “discapacidad mental”, con excepción en algunas ocasiones de niños y jóvenes con síndrome de Down (trisomía).

            La suposición de “peligrosidad” más el desconocimiento de cómo abordar a quienes no están dentro de la “norma” es causa de exclusión. Estamos más tranquilos con aquellos que tienen un desarrollo promedio y creemos que quienes no se encuentran dentro del mismo se quedaron atascados en alguna “etapa”, desconociendo que dichos conceptos que circulan como si fueran verdades se construyeron sobre una base discriminatoria que supone etapas de desarrollo iguales para todos lo que nos lleva a “estandarizar” lo que “debiera ser”,  sosteniendo en la práctica una “teoría del déficit” que ignora que cada persona tiene una manera distinta de transitar por el mundo y que la diferencia no implica una negatividad.

En la serie de artículos titulados “Educación por indicios: una nueva manera de entender la educación” damos cuenta que se trata de llegar al “detalle” y construir a partir de allí un punto de encuentro. En el artículo “el teatro de siluetas como organizador de actividades inclusivas” planteábamos al cuento como organizador de actividades. En este texto que consta de diversas entregas trabajaremos sobre cómo sacar mayor provecho del “Libro de la Selva” con distintas actividades, para que podamos ser verdaderos facilitadores de la inclusión social. Cuando en los cursos y como fundamento del valor del movimiento scout se hace referencia al reconocimiento que María Montessori realiza con relación al método scout, habría que agregar siempre que ella trabajó básicamente con “discapacidad”… algo habrá visto en el escultismo para apoyarlo.

Estamos hechos de palabras…

            El lenguaje nos atraviesa a todos desde el momento en el que nacemos. Que estemos habitados por él no quiere decir estrictamente que hablemos, o que lo hagamos según las pautas. Quienes trabajamos con patologías graves de la subjetivación podemos dar cuenta de que existe comprensión de lo que se escucha, más allá de si se puede hablar o no, o si se da lugar a lo que se solicita. En la mayoría de las problemáticas no hay ningún estudio serio que demuestre cierto “daño” en el cerebro relacionado con la realidad de que algunos chicos no hablan, y otros lo hacen con gran dificultad. Incluso en el caso de lesiones localizadas nos encontramos con afasias de expresión (dificultad o imposibilidad de hablar) pero que no implica necesariamente una falla de comprensión. No ahondaremos en esta temática compleja porque no es el objetivo del artículo, pero si puedo asegurar que existe una base cierta para dichas afirmaciones.

Como punto de partida de las actividades trabajaremos sobre la Imagen del cuerpo en tanto que de su construcción depende que cada uno de los niños y jóvenes puedan constituir un adentro y afuera estable,  subjetivarse. Pero ¿cómo es esto de un adentro y un afuera?; si están leyendo este artículo ven las letras “fuera” de Uds, exteriores a su cuerpo, pero en realidad las imágenes se forman dentro de sus ojos y debe suceder alguna otra cosa para que puedan hacerlas “externas”. Lo mismo sucede con la voz, cuando Uds hablan todo su cuerpo vibra de una manera que podría calificarse de horrorosa, algo así como el ronroneo del gato, algo debe suceder para que Uds no sientan toda esa vibración corporal cuando hablan. Cuando Uds se angustian mucho sienten “palpitaciones” y el médico les dirá que es stress, pero se asustan mucho porque se sienten morir “¡siento como mi corazón late, debe ser un paro cardíaco!”… cuando en realidad en ese momento de angustia lo que se desvanece un poco es aquello que les permite construir su interior y exterior porque en realidad el corazón late como todos los días. La constitución de la Imagen Corporal como centro de la activad inclusiva, algo que sirve a unos y otros de diferente forma, apropiarse del cuerpo a través de la imagen,  la voz, el movimiento y los objetos.

Más que contar historias…

            Pocas veces se explota el potencial de las narraciones como posibilidad de articular una serie de actividades. Como decía en otros escritos, esto es algo que BP tenía claro desde un principio y puede verse tranquilamente en “Escultismo para muchachos” donde la narración de una historia precedía al desarrollo de actividades. Desde la perspectiva de la inclusión, el cuento es una herramienta importantísima porque nos permite:

·         Realizar una programación ordenada y secuenciada de distintas actividades que se articulan al cuento, donde la palabra es amplificada por juegos, producciones artísticas y todo aquello que se nos ocurra conviene al programa educativo general y del uno por uno.

·         Desarrollar en el marco de las actividades una lógica de tres tiempos que son ver, comprender y concluir siendo esta última siempre algo del orden de lo propio, lo singular.

·            Generar espacios de producción y exposición que alojen de la buena manera aquello que realizan los niños y jóvenes.

El rol del dirigente puede deducirse de un viejo cuento… aquí un video del mismo, que conviene ver y conversar con los compañeros dirigentes



En el próximo escrito comenzaremos con el primer capítulo del libro de la selva… a prepararse!

(Fuente de la imagen: http://periodiconmx.com/espectaculos/inarritu-podria-dirigir-la-nueva-version-de-el-libro-de-la-selva/attachment/libro-de-la-selva /) 


© 2015

jueves, julio 09, 2015

Educación por indicios. Una nueva manera de entender la Educación (3)



Escultismo y discapacidad o el escultismo al revés

                En los textos anteriores trabajamos sobre la “metáfora del cazador” ubicando al indicio como punto de orientación para llegar a la presa, que puede ser leída como meta. Luego de ubicar la importancia del indicio hicimos un breve análisis del escultismo a partir de entenderlo como una comunidad de ser y de haceres que se ofrece para que un niño o joven al participar del Gran Juego vaya orientándose de lo general a lo más propio que se cristaliza en las especialidades como el punto personal que lo liga a la comunidad estableciendo un lazo social inédito que potencia su propio rasgo y le permite, a veces, construir una vida.

                En la discapacidad mental, sea del tipo que fuere, el niño y el joven tienen afectada entre otras cosas: Su relación con el Otro y los otros. Esto implica una dificultad para la integración social (de allí que muchas veces son objeto de Bulliyng). A diferencia de los llamados “normales” (criterio puramente estadístico) el Gran Juego se les dificulta por los inconvenientes de participar en el marco común. Si entendemos la palabra o el lenguaje como maderitas de distintos tamaños, quienes no tienen dificultades disponen de una gran cantidad de ellas para hacer la construcción que quieran, mientras que quien tiene una discapacidad la cantidad de maderas se reduce en algunos casos mucho, lo que impacta directamente sobre la construcción a realizar. No está mal recordar que con poco  a veces se pueden hacer construcciones maravillosas, y que toda construcción implica el uso del cuerpo y del lenguaje en tanto posibilidad de simbolización.

                La presencia de pocas maderas implica dificultades en la comunicación con los demás y como toda manifestación de lo que llamamos conducta depende del capital simbólico, generalmente encontraremos un repertorio acotado de las mismas, algunas veces repetitivo especialmente con relación al lenguaje, uso del cuerpo y modo de relación con distintos  los objetos. A veces la literalidad del lenguaje es fuente de dificultades en la relación interpersonal. El dispositivo educativo del escultismo funcionará al revés. Si en la “normalidad” partimos de la comunidad para dirigirnos a lo más propio, en discapacidad lo haremos desde el indicio hacia la comunidad… veremos como.

Haciendo mapas

                Cuando los padres de Juan solicitaron su inscripción en la comunidad scout, preguntaron a los dirigentes si se aceptaban “chicos especiales” ya que su hijo era “autista” pero estaba incluido en una escuela común en la que participaba bajo supervisión, pero sin necesidad de acompañamiento terapéutico. Juan presentaba dificultades en la comunicación verbal y cierta torpeza motora que no era grave, pero que merecía se le prestara atención especialmente por los riesgos que implican algunas de las actividades scouts. No era necesario un tratamiento farmacológico y nunca había tenido conductas agresivas para con otros chicos, sino más bien había sufrido de este tipo de conductas por parte de compañeros de la escuela. La idea de inscribirlo en los scouts había surgido a partir de un amigo de la familia que era dirigente. Se decide incluirlo “a prueba” en las actividades generales y evaluar si podría participar en campamentos por cuestiones de seguridad.

                Juan ingresa a una de las patrullas del grupo. Se notaba  cierto torpor corporal, hablaba poco y era evidente cierta desconexión con las actividades en general lo que hizo pensar al equipo de educadores si se podría beneficiar o no de la práctica del escultismo especialmente porque comenzaba a tener problemas con su patrulla la que si bien lo aceptaba, por momentos lo consideraba un lastre ya que no sumaba en las actividades. Cuando hablaba utilizaba ejemplos de su serie que favorita, “Prision break”, en la que uno de sus protagonistas (Michael Scofield) tenía una capacidad especial para ubicarse en el espacio pudiendo memoriza los planos de la cárcel y a partir de allí podría realizar toda una serie de cálculos.

                Juan no prestaba gran atención a las cosas que para los demás eran importantes, como el marco simbólico, las competencias, en síntesis lo que hace a la conformación de una comunidad de valores y de haceres. Un hecho contingente permitió encontrar el indicio que iba a permitir que Juan se encontrara con sus compañeros a partir de un detalle propio, particular. Al culminar las actividades comúnmente se dirigía a su casa en colectivo, un sábado no llega a tomarlo y en vez de esperar el próximo se dirige a su casa caminando. Al sábado siguiente los padres comentan que van a empezarlo a ir a buscar por lo que había pasado y cuando el dirigente conversa con Juan sobre lo sucedido, éste comienza a relatarle –a la manera del protagonista de su serie favorita- el cómo había llegado a su casa, describiendo no solo el recorrido sino calle por calle sin errores… Juan tenía una excelente memoria para los mapas, dato que fue una sorpresa y permitió.

                Pasaron dos sábados para que los dirigentes sean sorprendidos por segunda vez con este “detalle” de Juan, ya que al realizar un juego de pistas en la ciudad pudo conectarse de otra manera con sus compañeros porque el ¡conocía todas las calles y caminos del barrio!. Ese día la patrulla estuvo feliz, y Juan también porque su conocimiento le aportó al grupo la posibilidad de ganar el juego. A partir de esto Juan comenzó a desarrollar una especialidad en “mapas” encontrando un punto de encuentro con los otros y un punto de partida para aprender distintas cosas que le interesaban, a partir de los mapas

                No es que Juan dejara de ser quien es, simplemente comenzó a jugar el juego scout aportando algo propio al conjunto… ya los mapas no eran algo que nacía y quedaba en el sino la posibilidad de establecer un lazo con los demás compañeros, demás está decir que los dirigentes en las actividades tenían en cuenta esta característica singular de Juan para la hora de elegir algunas actividades.

                En discapacidad el escultismo funciona al revés, ya que lo propio de cada uno no está velado por tantas identificaciones grupales, solo hay que tener las ganas y la suerte de poder cazar el detalle para que él alguien pueda hacer lazo con otros y desarrolle sus potencialidades. Es la comunidad la que aporta el marco para que esto sea posible.


                Seguiremos en esta línea, pensando en cómo construir actividades inclusivas.

domingo, julio 05, 2015

Educación por indicios. Una nueva manera de entender la educación (2)



       Baden Powell en su libro escrito para los muchachos se orienta en lo que hemos denominado “metáfora del cazador”, de hecho su propuesta va de la mano de la aventura donde la observación y el rastreo pasan a formar parte del paradigma del scout. ¿Qué ocurre con el libro que debe leerse como su complemento, “Guía para el Jefe de Tropa”?. Planteará un sencillo esquema de trabajo aunque la historia demuestra que el movimiento scout en nombre de la “educación” ha hecho lo imposible por embrollarse. Vayamos al esquema:


Como verán existen dos columnas: cualidades y prácticas. Las cualidades apuntan al “ser Scout” en un sentido general… podríamos decir que “Para todo scout … cualidad”. En la segunda columna, de la misma manera plantea “prácticas”, que se orientan al “saber hacer” scout. ¿Qué podemos decir de esto?

·                    La cualidad es un carácter que por un lado “distingue” a la persona en su particularidad, pero por otro al ser común, le permite hacer lazo con otros conformando una comunidad de valores. Una de las desviaciones respecto del método de BP actualmente propone un Protocolo de Conductas que a su vez son “medibles” produciéndose el pasaje de la “cualidad” a la “cantidad”.

·                    Las “prácticas” se relacionan con el hacer y son el medio privilegiado para el desarrollo de las cualidades. Si por un lado se constituyen en un “saber hacer” propio de cada scout, por el otro permiten hacen lazo con otros en una comunidad de actividades… de allí que el Gran Juego es posible. Otra de las desviaciones respecto del método de BP consiste en lo que podríamos llamar “protocolo de contenidos” donde cada una de estas orientaciones generales fue dotada de una serie extensa de saberes obligatorios “para todos”.

Este esquema se complementa con lo que llamamos “especialidades” y BP nos dice que son  “El objeto que nos guía a ofrecer tantas insignias en este período elemental es el de hacer que todos traten de emprender diferentes labores, y que el ojo vigilante del Jefe de Tropa pueda reconocer inmediatamente la inclinación particular de cada uno y luego inspirarle ánimo, según el caso. Y ese es el mejor camino que debe tomarse para la expansión del carácter individual del muchacho, y para encarrilarlo en la senda de una brillante carrera”. La especialidad es “lo más propio” pero también aquello que permite el lazo con los otros. BP también piensa al dirigente como “cazador” que a partir del Gran Juego va en busca de ese detalle, ese indicio que puede servir como punto de partida para que alguien arme una vida.

En más de una ocasión hemos escuchado la crítica al sistema de Insignias y hemos sido testigo de discusiones tan estériles como si se entrega “antes” o “después” de un determinado logro, sin contar las críticas de los dirigentes que afirman que las insignias de especialidad favorecen el ego de quienes quieren mostrarse como “mejor que otros” construyendo a partir de algún caso particular,  una afirmación universal carente de validez y sentido que termina homogeneizando la propuesta de BP. Es muy importante tener en cuenta que “Insignia” es lo que es signo para alguien, lo que representa algo para un sujeto, y desde este punto de vista es una distinción pero no en el sentido de una negatividad sino como reconocimiento de lo singular por sobre el aplastamiento de lo homogéneo que se relaciona con el “para todos”; de allí la importancia de que el dirigente “caze”. Podríamos debatir horas de este tema, pero basta con echar una mirada en nuestra sociedad capitalista y homogeneizante para encontrarnos con miles de adolescentes y jóvenes que buscan en la inscripción del propio cuerpo un signo estable (imborrable, no como los objetos que son intercambiables) que represente algo importante, pero que no necesariamente sirve de lazo social.  


El detalle es el objetivo de un sistema que invita a un muchacho/chica a ser parte de una comunidad, pero no solo es un punto de llegada sino ante todo un excelente punto de partida para trabajar con poblaciones en riesgo y con niños y jóvenes con dificultades en su subjetivación... pero de eso me ocuparé en el próximo artículo, sobre el envés del escultismo.

lunes, junio 29, 2015

Educación por indicios. Una nueva manera de entender la educación (I)




La elección del título de este artículo no es inocente y considero se relaciona con un aspecto poco explorado en cuanto a sus implicancias educativas dentro del modelo pedagógico que plantea Baden Powell, quien como he señalado en otros momentos, no es ajeno a la vanguardia cultural de la cual fue testigo privilegiado en su niñez y adolescencia dejando marcas que encontramos en su enseñanza[1]… recurramos a alguna de ellas, relacionada inicialmente a la pintura.

Lo propio no es lo común

Entre 1875 y 1876 se publicaron en  “Zeitschrift für bildende Kunst” una serie de artículos sobre pintura italiana firmado por un desconocido estudioso ruso Iván Lermolieff (seudónimo de Giovanni Morelli). La discusión planteaba que para reconocer un cuadro como original no había que basarse en aquellas cosas que todos conocíamos del autor ya que muchas obras había sido restauradas muchas veces, sino que había que examinar los detalles menos trascendentes que iban desde un trazo en particular a la forma en que pintaba un detalle corporal como la oreja. La revolución respecto del cómo se venían haciendo las cosas es que el método Morelli implicaba que al poner la mirada en los detalles marginales se dejaba de lado lo que se suponía como universal del autor (lo que los imitadores y restauradores copiaban sin problema) dando lugar a una manifestación enteramente individual, irreproducible, que se escapaba a quienes analizaban la obra perdiéndose en la totalidad.

Quien comienza a leer este escrito tiene todo el derecho en preguntarse ¿ qué tiene que ver con la educación promovida por el escultismo? Y la respuesta lógica es releer a BP en el texto fundante del movimiento donde encontraran el “método de Morelli” en las historias que cuenta BP. En el primer capítulo de “Escultismo para muchachos” nos encontramos con la indicación de leer las aventuras de Kim, que identifica como scout en tanto fuera adiestrado para encontrar el detalle que está presente ante los distintos sentidos aunque por no saber observar se pierde. En el segundo capítulo relata la historia de un muchacho que al volver de cuidar el ganado se encuentra con un vagabundo y le llama la atención unos clavos que tenía en las botas, por lo que (dicho por BP) no se queda en la apariencia sino que a partir de un detalle secundario realiza una deducción que permitirá resolver un crimen (el crimen de Eldson). Se podría pensar que estas cosas son producto de la casualidad, pero el historiador Carlo Ginzbur en su libro “mitos, emblemas e indicios” nos anoticia de lo que denomina “paradigma indicial” que hace su aparición en la pintura, se continúa en la literatura y luego en las ciencias sociales.  Arthur Conan Doyle es conocido como el autor de Sherlock Holmes, famoso detective que resuelve crímenes a partir de las deducciones realizadas sobre distintos “indicios”. Una nueva ciencia, el Psicoanálisis, propondrá que no es en lo general donde se encuentran las respuestas al padecimiento, sino en los pequeños detalles que permiten inferir el sentido de un síntoma. El paradigma indicial nos lleva a recuperar lo singular, de allí que entra en oposición con lo “normatizado” que apunta a “estandarizar” cosas y personas entendiendo lo propio como “desviación”, considerando el detalle personal como accesorio y no central. Los indicios siempre nos atraen, lo tenemos en nuestra naturaleza, no por casualidad las series de TV con mayores audiencia son aquellas basadas en la habilidad del protagonista para encontrar respuestas en ellos… como ejemplo – entre otros- podría ser el clásico “Dr. House”.

Es en la figura del cazador (planteada por BP al comienzo de “Escultismo para muchachos”) donde encontramos el mayor exponente del paradigma indicial en tanto que a partir de “La acumulación de innumerables actos de persecución de la presa le permitió aprender a reconstruir las formas y los movimientos de piezas de caza no visibles, por medio de huellas en el barro, ramas quebradas, estiércol, mechones de pelo, plumas, concentraciones de olores. Aprendió a olfatear, registrar, interpretar y clasificar rastros tan infinitesimales como, por ejemplo, los hilillos de baba. Aprendió a efectuar complejas operaciones mentales con rapidez fulmínea, en la espesura de un bosque o en un claro lleno de peligros”[2] Es a partir del detalle que podemos encontrarnos con la “presa” sea un animal… o el otro. Debemos considerar seriamente que no es una especie de “factor común” lo que posibilita un acto, sino el desciframiento de huellas, marcas, y rastros propios de cada uno. El nacimiento de la medicina en la Mesopotamia se orientará a analizar el caso por caso por medio de rastros, síntomas indicios… y su discusión. Tanto el médico como el educador se orientaban a partir de lo que denominamos “metáfora del cazador”.

Es a partir de Galileo y su concepción de la ciencia donde ubicamos la pérdida de la cualidad que muestra lo indicial para tomar como verdadero lo cuantificable, la pérdida de lo propio en beneficio de lo común, la reiteración de los fenómenos apuntando hacia lo común sacrificando lo más propio. Lo numerable pasa a primer lugar… lo olores, sabores, sonidos, impresiones quedan reducidos a datos innecesarios que podrían leerse dentro de un “pensamiento mágico”. Se produce una división tajante entre las sensaciones y las nominaciones. La única manera posible de hacer “ciencia” es no considerando lo propio y distanciarse emocionalmente del objeto; la historia individual, los rasgos propios y el contexto excluirían la posibilidad de que una afirmación tenga validez de científica, en tanto que la verdad pasa a tomar la forma de la estadística, de allí las siguientes afirmaciones (1) en tanto más general, mayor borramiento de lo singular (2) en tanto más se consideran los rasgos individuales, menos “científico” sería un conocimiento.

¿Esperan el próximo articulo para ver las implicancias en los modelos educativos de Baden Powell y en los posteriores cambios de paradigma?




[1] En “Volver a BP. Los desafíos del escultismo en el siglo XXI” edición online (1) El movimiento scout ¿cercano al art & craft o al escolanovismo?. (2) “Efectos de torsión en los conceptos fundamentales del escultismo” (3) “el aprender haciendo I y II” (4) “La educación imposible” (5) “Globalización educativa y escultismo” (6) “Educación por protocolos en el movimiento scout” (7) “el 100% de bueno” (8) Apostar al 5%”
[2] Carlo Ginzbur “Mitos, emblemas e indicios”, Ed. Gedisa 2010

domingo, marzo 29, 2015

Signos de pista en scouts con discapacidad cognitiva

           En el escrito anterior trabajábamos sobre el cómo adaptar las instalaciones para facilitarles a los participantes del Gran Juego con dificultades o discapacidad motora para que participen y puedan hacer un buen uso del estilo de vida que el escultismo ofrece a niños y jóvenes. Finalizábamos el texto anunciando que también nos íbamos a ocupar de pensar sobre las adaptaciones necesarias para que las instalaciones y actividades sean amigables para aquellos que tienen una discapacidad cognitiva, y participan del Juego Scout… como idea llave para trabajar algunos conceptos, vamos a utilizar herramientas simples que usamos en nuestros juegos, para poder acceder a elaborar otras, un poco más compleja pero que en algún punto se asemejan a nuestros queridos “signos de pista”



¿Qué es un signo?... la definición más sencilla es que es “algo para alguien”. El signo, a diferencia de la palabra, tiene una estrecha relación con los objetos a los que hace referencia convirtiéndose en el caso de ser parte de una convención social, en un modo de comunicación. Un ejemplo muy sencillo de ello son los sanitarios… no importa en el país que estemos, si sobre la puerta de los sanitarios encontramos la imagen de un hombrecito y sobre la de otro la de una mujer, rápidamente podemos ubicar cuál corresponde a los hombres o a las mujeres, sin importar el idioma del que se trata ya que el lenguaje hablado y con posterioridad el escrito se alejan sobremanera del objeto al que se hace referencia.


Árbol / Albero/ Arbre/ Baum / Tree/ δέντρο


____________________________________________________

No importa el idioma que hablemos, o si tenemos dificultades para el desarrollo del lenguaje… cuando vemos la figura de un árbol sabemos de qué se trata. Para nosotros es fácil comprobarlo, si participamos en un Jamboree internacional donde una de las actividades es la “búsqueda del tesoro” a través de la utilización de nuestros queridos signos de pistas, el lenguaje no será un problema para finalizar el juego… todos llegarán de una manera u otra porque para nosotros los scouts, los signos de pistas tienen la estructura de un lenguaje que permite comunicarnos y cumplir con las distintas consignas del juego.

Si miramos a nuestro alrededor no solo están los carteles que indican el baño de damas y caballeros, también está los carteles de tránsito, los semáforos y demás signos con valor de convención social que constituyen un medio de comunicación constituyéndose en la estructura del lenguaje. Si bien no existe una teoría certera sobre el origen del lenguaje en el ser humano, crearemos nuestro pequeño mito… en algún momento el hombre vio un animal para ser cazado y emitió un sonido que nadie de su grupo humano entendía bien… movió sus manos para querer comunicarse y en algún momento tomo un palito y en la tierra realizó el dibujo de una forma similar al del animal… como vemos en este pequeño mito el dibujo siempre guarda relación con el objeto y el sonido es arbitrario, también se fue especializando hasta que pasó a tener valor de convención… cuando alguien decía “ciervo” ya no era necesario el soporte material del dibujo porque la materialidad había sido trasladada a la palabra, por lo que la palabra reemplaza al objeto. Como vemos el lenguaje es un proceso complejo y lo más importante de todo, que alguien tenga dificultades con el uso del lenguaje hablado o la comprensión de las palabras no implica que no pueda comprender con otro tipo de lenguaje, el más viejo y común, el pictográfico, que ahora se asume como algo novedoso hablándose de “comunicación aumentativa” pero podemos localizar su origen en los albores de la escritura alfabética (no está mal recordar que los signos surgen de figuras de animales, por ejemplo  la letra “A” es la figura invertida de  la cabeza de un buey), sus antecedentes son la escritura pictográfica, y en la actualidad existen escrituras ideográficas como la china que su origen son restos o marcas de los objetos a los que se hacen referencia.

¿Para que nos sirve todo esto? Cuando participantes del gran juego tienen discapacidades cognitivas, es muy común que exista mucha más comprensión que la que muchas veces se cree, esto se debe porque la herramienta del lenguaje alfabético o el lenguaje hablado se encuentra afectada por distintos motivos. En estos casos la utilización de escritura pictográfica es sumamente adecuada por su valor de signo, y el universo de posibilidades de trabajo se amplía notoriamente… por ejemplo:

Instalaciones del grupo scout/campamento
·         Uso de signos a la manera de las señales de tránsito que permitan localizar los espacios: Baño (varones/mujeres), cocina, rincón de la patrulla “ciervos” (imagen del ciervo), etc. Como complemento y de acuerdo al grado de discapacidad es interesante tener tarjetas con idéntico signo respecto del lugar al que se tiene que dirigir el participante… un ejemplo, si va para la cocina a llevar algo, puede entregársele una tarjeta con el pictograma de la cocina



Actividades
·         El uso de tarjetas con acciones a realizar (pictogramas) puede ser muy útil cuando se realizan secuencias de trabajo, se acompaña la palabra con la tarjeta… de la misma manera el uso de las mismas puede servir como modo de comunicación del niño/joven con los dirigentes. Algunos pensaran ¡este educador scout está loco con lo que plantea! ¿cómo un chico con problemas en el lenguaje y la escritura va a participar de las actividades?... a estos hipotéticos interrogantes respondo simplemente con dos afirmaciones 1) La Dra Montessori –contemporánea de BP-  quien organizó su método a partir de trabajar con niños que padecían problemas de aprendizaje, fue quizás la Educadora más importante que apoyó el método scout en los primeros tiempos, por sus enormes posibilidades para la educación e integración de distintas personas 2) Que una persona tenga problemas con el lenguaje y la escritura (motores generalmente) lo que comúnmente se denominan afasias de expresión, no es condición necesaria y suficiente para que se afirme que tiene problemas de comprensión… me remito a textos anteriores que he escrito sobre discapacidad que convienen ser releídos para contextualizar este nuevo escrito.



·          Al momento de planificar las actividades también debe tenerse en cuenta el uso de tarjetas de soporte para las acciones que se van a realizar, por ejemplo con los distintos pasos a seguir. Esto que parece muy complejo de realizar es mucho más sencillo de lo que se cree; usando un buscador de internet pueden encontrarse rápidamente distintos tipos de pictogramas que para la comunicación, referido a objetos y a acciones a realizar. También es una buena ocasión para organizar juegos en el que todos participen… porque si los signos de pistas nos permiten divertirnos entre todos ¿Por qué no idear juegos en los que los pictogramas se socialicen en el pequeño grupo?, es una buena manera de inclusión de aquellos que tienen dificultades y de que quienes no las tienen, conozcan otros modos de comunicarse…

martes, marzo 24, 2015

Cómo adaptar las instalaciones del grupo scout para trabajar con discapacidad

            Que el escultismo sea para todos es una decisión política que comienza con acciones concretas en el grupo scout, lo que nos lleva a convertir nuestro espacio de juego y trabajo en un lugar “amigable” para los que tienen distinto tipo de dificultades.
            El concepto de “accesibilidad” nos permite pensar en qué acciones debemos realizar para que una persona o grupo puedan disfrutar del Gran Juego porque el ubicar cuáles son los obstáculos, nos lleva directamente a trabajar para que el lugar y las distintas actividades puedan ser diseñadas considerando limitaciones físicas y cognitivas.

Un lugar accesible para las dificultades motoras

            Para hacer amigable el lugar para los participantes del Gran Juego con dificultades motoras se necesita realizar alguna inversión monetaria. Estas adaptaciones son las que a los educadores les resultan más fáciles porque son claramente objetivables, posiblemente por la visibilidad de la dificultad. Las reformas básicas que hacen el lugar amigable son las siguientes:

·         La construcción de rampas en los distintos lugares de acceso, incluso pueden reemplazar a los escalones porque por la inclinación que tienen se puede acceder con silla de ruedas o sin ella

·         La construcción de la menos un baño con las condiciones adecuadas para quien utiliza silla de ruedas y puede autovalerse para moverse de la silla al inodoro, sin olvidarse de que el lavamos tiene que ser tipo “palanca”
·         Las puertas de los salones tienen que ser corredizas o con cerraduras y puertas vaivén, que nos permiten una circulación cómoda y segura.
·         Es aconsejable tener alguna mesa que permita que el participante se ubique de forma cómoda, generalmente la tabla tiene un corte tipo medialuna para facilitar la localización y posibilidad de uso. Como agregado es recomendable un pequeña mesa de dibujo portátil (las que se utilizan en diseño y cuyo ángulo es graduable) cuyo objeto es permitir realizar algún tipo de actividad (dibujo, escritura, pintura, etc) como si fuera un pequeño atril portátil.

·         Para los campamentos, más allá de las condiciones que debe reunir el lugar, no debe olvidarse especialmente para los participantes que tienen dificultades en el uso de sus manos los cubiertos adaptados… es algo muy sencillo y si no los consiguen en el mercado pueden adaptarse las cucharas con suplementos que faciliten su agarre (incluso torciéndolas) y los platos no deben ser playos sino acanalados y con un agarre en su base (para que no se muevan), de esta manera se facilita que los cubiertos (cuchara) se deslicen para facilitar su llenado y de esa manera comer bien.



            Espero les hayan servido estos pequeños detalles de adaptaciones… son minimos y los demás se van viendo de acuerdo a las necesidades de cada uno de los niños y jóvenes… en la próxima entrega trabajaremos consideraciones generales sobre discapacidad cognitiva

domingo, marzo 15, 2015

El bien - decir Vrs la injuria



El bien decir

            Cuentan que en la etnia Mbya - guaraní en la provincia de Misiones (Argentina) la manera de nombrar a los niños (el equivalente al bautismo para católicos y cristianos) se considera un acto que no es sin consecuencias. El Mbya o nombre espiritual se recibe a través de un rito ancestral; no figura en el documento “oficial” cristalizando una identidad para su familia y grupo étnico que lejos de ser inmodificable en determinadas circunstancias puede cambiarse… nombrar tiene estrecha relación con el Ser de allí que ser mal - nombrado no es una broma, porque la palabra es muy poderosa.

 Los guaraníes tienen en claro la relación del nombrar con el cuerpo y el armado del mundo simbólico que cada niño va realizando en su camino a la adultez. Saben bien que la palabra es creadora y moldea no solo la forma que vemos el mundo, sino a todo el ser ya que no existe palabra sin cuerpo y viceversa… la palabra engendra significaciones que se anudan unas con otras como una cadena.

Cuando en los Mbya- guaraní se otorga el nombre a  un niño sucede en tres tiempos: preguntar (rezar, reflexionar), decir (el nombre), comprender (la relación entre el alma y el cuerpo). Un último momento es la apropiación del nombre con todo lo que implica para la persona, ya que entre otras cosas marca un destino. Cuando por algún motivo de la vida la persona se siente mal o no puede hacerse cargo de lo que implica su propio nombre, puede ocurrir un acto de reversibilidad donde sea nombrado de otra manera, siendo la base de la curación para el malestar que se padece. El nombrar y sus distintas formas pasan a ser fundamentales al momento de orientarse en la vida bien – diciendo lo que por ahí no funciona tan bien, sin mal – decir a la persona porque ello también tiene consecuencias… Los Mbya- guaraní nunca han leído psicología o pedagogía, pero tienen muy en claro el poder dañino de la palabra como su contraparte, el poder curativo… para ellos el Bien – decir cura.

El mal – decir: La injuria

            Si el bien – decir apunta al Ser de la persona, el mal – decir apunta a minarlo, desarmarlo, menospreciarlo, humillarlo; uno de sus objetivos puede ser el dominio del otro al quebrarle sus seguridades, lo que comúnmente se define como la honoribilidad de cada una de las personas, cuestiones que se ven en lo cotidiano en distintos tipos de violencia: de género, de padres a hijos, de quienes debieran ser educadores a sus educandos... La injuria es ejercicio de violencia simbólica ya que las palabras no son inocuas y sin consecuencias para las persona… la injuria es maltrato, y cuando se produce dentro del marco del escultismo, es maltrato institucional sobre el que la organización en función de sus fines está obligada a responder.

            El otro día en un post de Facebook comentaba una situación en la que los padres de un lobato habrían denunciado al INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación) a un dirigente scout y a una organización scout. Evidentemente si esto ha sucedido es porque quien ocupa el lugar de maltratador no ha podido realizar dicha acción sin la complicidad necesaria del propio grupo scout… algún adulto que otro puede creer que “jugar” a los entrenamientos de “marines” de las películas donde la ofensa es utilizada como motivación podría ser útil en el movimiento, pero no hay nada más alejado a la ética del bien – decir que debe imperar en el escultismo.

Unos amigos me dijeron que los padres estaban equivocados, me permito ponerlo en duda ya que de ser otros padres (como tantos) habrían optado por quitar sus hijos del grupo scout en silencio (y después los grupos se preguntan por qué tienen pocos chicos, o se amparan en frases como “no tenía madera para ser scout”). Estos padres decidieron no dejar pasar una situación de maltrato institucional realizando las respectivas denuncias. Al parecer el dirigente de manada como forma de “motivar” a sus lobatos los trataba de “putitos”… “corran putitos”, “no seas putito” y otras cuestiones más lo que molestaba a algunos de los niños porque se sentían motivados por el menoscabo sufrido desde la palabra de su dirigente, en una relación claramente asimétrica por el lugar que ocupa el adulto y  la dependencia del niño respecto de su dirigente. No está demás señalar el aval que se realiza en acto respecto del trato entre pares, además de la connotación claramente discriminatoria respecto de una orientación sexual determinada.

¿Qué busca el dirigente haciendo esto? No podemos saberlo; tampoco podemos tomar como punto de partida un mal – ser, pero sin duda existe es un mal – hacer sostenido por otros que no es sin consecuencias ( recomiendo releer el texto de mi autoría “Dejar caer” publicado en este mismo espacio) … porque si en un campamento se le grita “corran putitos” a los lobatos, seguramente alguien lo escucha. Podríamos preguntarnos ¿qué pasó en el Concejo de Rama? ¿Qué hizo el Jefe de Grupo? ¿y el Concejo de Grupo?... ¿y la formación? ¿el Distrito?... ¿no hay corresponsabilidad en este tipo de hechos que no son contingentes sino repetitivos?

La injuria es destructiva de los procesos de armado y afianzamiento de la personalidad. Sus temas son siempre los mismos: la sexualidad y aquello que es valioso para las personas: sus valores. La sexualidad con toda la complejidad que ello implica en el proceso de construcción de la personalidad, con los miedos y temores con los cuales se transita la niñez y la adolescencia… en salud mental la injuria sexual evidencia su poder destructivo en los cuadros graves, siendo el tema central de las alucinaciones auditivas de quienes padecen dichas enfermedades: “puto”, “putito”, “maricón” son las sonorizaciones desgajadas de las voces hacia quien las padece. La injuria sexual la vemos sonorizada en las tribunas de fútbol en personas sin padecimientos mentales, donde se utiliza de la misma manera y bajo distintas formas para expresar una posición de dominio sobre el “rival”. Quien injuria no duda… no hay dialéctica posible sino dos lugares a ocupar: el del dominador o el del dominado (revisen su face en los clásicos de futbol, o simplemente escuchen las tribunas). La otra variante de la violencia simbólica es la ruptura de lo que es valioso para una persona, sus valores, su propio ser, desgajando así su personalidad… desestimando el valor de su palabra; esto se ve claramente en otro par de dominante / dominado que tiene que ver con la violencia familiar y la violencia de género… y la violencia educativa.

Una ética del bien - decir y del bien - hacer

            Cuando se señala a una persona o grupo alguna de estas cuestiones, en ocasiones encontramos buenas respuestas, pero las reacciones corporativas en defensa del compañero no se hacen esperar, lo que implica una confusión en el propio concejo de grupo de los objetivos propios del movimiento scout.

            En mis ya largos años de pertenencia al movimiento scout, cuando alguien que ha ocupado niveles de supervisión ha actuado y los resultados no fueron los esperados, lo que he observado es lo siguiente

·                                     Los grupos scouts toman las observaciones a “título personal” y las ignoran amenazando con retirarse del Distrito.

·                                  Desde los grupos Scouts se repite la injuria pero con quien  ejerce la función de Supervisión, construyendo entre otras cosas teoría de “complot” y “prejuicio” hacia el grupo intentando fundar su queja en un presunto mal – ser del supervisor.

·                  Se inician los sumarios y se “cajonean” por lo que no tienen ningún tipo de resolución y la conducta se extingue por el tiempo (la persona se va sola con los años) pero no las consecuencias de la inacción de las organizaciones. Es en el seno de las mismas donde me ha tocado escuchar “son problemas personales o familiares, mejor no nos metemos”

·                          El supervisor que actúa como corresponde es amenazado por daños y prejuicios u algún otro tipo de figura legal, y la desde las organizaciones no se les brinda el asesoramiento legal y la protección adecuada correspondiente, lo que ha terminado algunas veces con el retiro del supervisor y la continuidad de la conducta que las organizaciones dicen no avalar

·                  Los puntos anteriores favorecen un doble estándar… se dice una cosa en los cursos y en el momento de supervisar no se hace lo que corresponde porque quien termina con problemas es el supervisor.

     Evidentemente las asociaciones algo tienen que hacer con este tipo de cuestiones que cada vez pasaran menos de largo, porque la plena vigencia de los derechos humanos en nuestro país es una realidad… esto incluye el inexcusable cumplimiento de los derechos de la infancia  y de toda la legalidad en vigencia respecto de niñez y juventud.

Cuando en el post del face comparti la situación de injuria que estamos utilizando de ejemplo, rápidamente un scout y Director de una importante ONG internacional de derechos humanos aportó lo siguiente, que resume en pocas palabras lo que implica un bien – hacer por parte de la institución…

  1. -          Suspender al "educador"
  2.    Investigar las acciones, informar a padres/madres sobre las evidencias, la/s accion/es emprendidas
  3. -           si la evidencia es conclusiva terminar la membresia de el/la responsable
  4. -           informar oficialmente a la INADI.
  5. -          Despues, desarrollar un taller educativo sobre discriminacion en el Grupo Scout respectivo y revisar los contenidos de la formacion para reforzar los contenidos sobre relaciones/lenguaje y responsabilidad del liderazgo



Espero que este texto sirva para repensar algunas cosas, no es en contra de nadie, es a favor de los niños y jóvenes que integran nuestro movimiento... en algo imitemos a los Mbya -guaraníes... digamos bien, de alli es posible educar y curar las heridas del alma.

Scouts en inclusión. Algunos trucos útiles para pensar el trabajo

  En el escrito anterior sobre inclusión (“la inclusión en  el movimiento scout: desafíos, obstáculos, límites” ) planteaba primeramente que...