Al
hablar de programa y progresión uno de los caballitos de batalla utilizados de
forma acrítica es que los aprendizajes en los scouts deben ser “socialmente
significativos para los niños, niñas y adolescentes (NNAyJ)”. Generalmente en
los debates la pregunta sobre quién los define se responde “son los que el NNAyJ
formulan a través de sus proyectos” dentro de sistemas de objetivos que no
especifican contenidos a los que puede llegarse por distintas vías. La lógica
de un buen Programa Scout sería combinar aprendizajes y conocimientos que se
consideran “socialmente significativos” para NNAyJ, con los aprendizajes que se
desprenden de los proyectos que eligen los NNAyJ.
Un baldazo de realidad no
viene mal
Vivimos en un país donde la pobreza es cada vez
más cruel y abarca a la mayor parte de la población, pero los Programas Scouts
se construyen con las lógicas de las clases medias (cada vez más reducidas) y las
clases altas, posiblemente porque en las Instituciones quienes definen lo
“socialmente significativo” formen parte de dicha clase social… aunque sea de
forma “aspiracional”, llevando dicho sesgo a la propuesta de programa.
Desde
el año 2015 las familias jóvenes (y no tanto) que se incorporaron al mundo laboral
no disponen de créditos “blandos” para la construcción de su vivienda ni planes
federales de vivienda, donde con un terreno de base o a través del Plan Federal
de viviendas podían acceder a la construcción de su hogar. Pasaron 11 años y en
ese tiempo se formaron miles de nuevas familias donde; para la mayoría pensar en
tener su propia casa es un imposible, excepto por vía de la autoconstrucción o
la construcción cooperativa. Si le agregamos que los jóvenes en la actualidad
no dominan el uso básico de herramientas o procesos simples de reparación
hogareña que décadas atrás se conocían desde la pubertad, el panorama no es
sencillo. Hagan el ejercicio de preguntarle a los NNAyJ cuántos de ellos saben
cambiar el cuerito de la canilla que gotea y las respuestas nos darán una idea.
En otro tiempo “cambiar el cuerito de una canilla” formaba parte de la
progresión de la rama scout, y el desarrollo de técnicas variadas formaban
parte de la Progresión Raider.
Vuelvo
a la pregunta ¿Qué sería “socialmente significativo”? ¿Aquello que permita a un
sujeto no solo el acceso al trabajo digno sino la posibilidad de construcción
de su proyecto de vida? ¿O lo que los
NNAyJ creen socialmente significativo en función del micropoder siendo uno de
sus transmisores preferidos las aplicaciones en redes que cortocircuitan la
posibilidad de pensar gracias a algoritmos diseñados justamente para decirle al
usuario qué desear? No se trata sólo de una pregunta retórica, sino ETICA, en
tanto la respuesta define si el escultismo va a acompañar un proceso de
construcción personal y comunitaria o va a acompañar un proceso de
individuación sin comunidad destinado al futuro fracaso vital de la mayoría de
los NNAyJ que participan del movimiento.
El
demiurgo de la época da forma a lo que hay que pensar, lo que hay que desear,
los valores que hay que defender, haciendo inviable la posibilidad de
pensamiento crítico; él mismo está al
alcance de la mano le llamamos “celular” del cual cada uno de nosotros -
especialmente los NNA - son la verdadera “aplicación”.
Hace
siglo y medio se pensaba al autómata con forma humana, hoy en las nuevas
discusiones psicosociales la tendencia es señalar que desde el poder se piensa
a los humanos como autómatas determinados por los algoritmos creados específicamente
para el dominio social. David Niven en su novela “Mundo Anillo” se adelanta a
la época al plantear esos seres llamados “Titerotes de Pierson” que al tocar a
las personas le daban un “tasp” que es un instrumento que induce un estado de
placer en el cerebro con solo presionar un botón (o deslizar el dedo por la
pantalla, en nuestro caso), siendo utilizado como un método “no dañiño” para
debilitar al “enemigo” convirtiendo en un adicto a quien lo porta que buscará
una y otra vez estados de placer.
Desde
muy chicos los niños reciben su dosis diaria y elevada del “fentanilo virtual”,
mientras los padres, que ya dejaron de ocuparse de los NNA, reciben la propia.
¿Y
en los scouts qué?
El programa scout y la
producción de microresistencia
En
estos días leía un viejo libro de Michel de Certeau titulado “La invención de lo cotidiano:
las artes del hacer” donde planteaba que todos formamos parte del mundo
y somos destinatarios/parte del micropoder que inunda sin una coerción directa
y cotidianamente la sociedad en qué vivimos, de allí su potencia para influir
en la conducta social, los gustos, la ubicación de buenos y malos, los deseos,
las expectativas; determinando aquello de lo que se discute como el tipo de
relaciones sociales que se promueve. Esta coerción indirecta genera la ilusión
de “libertad” en tanto los usuarios se apropian (hace propio) el campo
lingüístico homogéneo que se les propone… hacer propio quiere decir afirmar “yo
pienso” cuando en realidad soy “pensado” desde otro lugar. Este ”yo pienso”
trasladado directamente al escultismo, convierte al patio de grupo en un
aparato más que trabaja en el afianzamiento de lo que desde este micropoder determinando
debates y elecciones que no parten del encuentro con el otro y la realidad,
sino que son determinados desde “fuera” aunque se vivan como ejercicios de
libertad.
Certeau
afirma que al micropoder puede contraponerse también en el espacio de lo
cotidiano una microresistencia, señalando a la cultura popular como un ejemplo.
Desde lo religioso se pone sobre el tapete la no coincidencia de los hechos con
el sentido desbaratando la fatalidad del orden social; la inteligencia práctica
enunciada en la sabiduría popular (proverbios, dichos), ritos grupales, el
Juego social (con relato), los cuentos, leyendas y las artes del decir, cocinar
y bailar… y otras tantas actividades sociales son ejemplos de microresistencia.
La
propuesta de Certeau es mirar “al revés”, si desde el micropoder se ve a la
humanidad como un todo homogéneo (que es lo que se busca producir) y desde allí
se trata de moldear la cultura, desde la perspectiva del usuario (cada uno con
su celular) observamos una marginalidad masiva, cada uno con su aparato en relaciones virtuales ficcionales,
por lo que se tratará de ofrecer espacios de desconexión, pausa, y posibilidad
de construir un pensamiento propio, SITUADO y verdadero (no en el sentido de verdad
absoluta, sino que surja realmente de los NNAyJ).
Para
Certeau la microresistencia es una cuestión de Estrategia y Táctica: “Llamo estrategia"
al cálculo de relaciones de fuerzas que se vuelve posible a partir del momento en
que un sujeto de voluntad y de poder es susceptible de aislarse de un
"ambiente". La estrategia postula un lugar susceptible de circunscribirse
como un lugar propio y luego servir de base a un manejo de sus relaciones con
una exterioridad distinta (…) Por el contrario, llamo "táctica" a un cálculo
que no puede contar con un lugar propio, ni por tanto con una frontera que
distinga al otro como una totalidad visible. La táctica no tiene más lugar que el
del otro. Se insinúa, fragmentariamente, sin tomarlo en su totalidad, sin poder
mantenerlo a distancia. No dispone de una base donde capitalizar sus ventajas,
preparar sus expansiones y asegurar una independencia en relación con las
circunstancias. Lo "propio" es una victoria del lugar sobre el
tiempo. Al contrario, debido a su no lugar, la táctica depende del tiempo,
atenta a "coger al vuelo" las posibilidades de provecho. Lo que gana no
lo conserva. Necesita constantemente jugar con los acontecimientos para hacer de
ellos "ocasiones".
La
práctica del escultismo se establece en el espacio de lo táctico. Las caminatas,
campamentos, ceremonias, espiritualidad, cocina, construcciones, etc. son formas
del “hacer”, de la misma manera el descubrimiento SITUADO de lo que realmente
es SOCIALMENTE SIGNIFICATIVO para quienes participan en el grupo scout siendo
el determinante primero de los contenidos de aprendizaje, que no obedecen a la
lógica de lo homogéneo impuesto, que se
plantea desde el micropoder y la modalidad de “escultismo parlamentario” que
como bien lo había señalado Forestier, se encuentra en oposición con el “escultismo
realista”.
El
grupo scout es la estrategia, en tanto la errancia de internautas ubicados en
ningún lugar y cada vez más solos, ha provocado el desmembramiento de las
comunidades como localía, la desaparición de las relaciones “cuerpo a cuerpo” convirtiendo
al mundo en un espectáculo deshumanizado, donde el valor de la muerte del otro
real tiene menos afectación personal que la muerte virtual de un aliado en el
Fortnite.
Si
como lector sos dirigente, se supone que conoces la realidad de los NNAyJ de tu
grupo scout. La oferta de programa ¿es socialmente significativa para los muchachos
y sus trayectorias de vida conformándose como parte de esta microresistencia?
¿o es una instrumentalización más del micropoder que penetra en las distintas organizaciones sociales y
educativas?
