miércoles, junio 27, 2018

Roverismo: Campamento en soledad





Foto: Bruno Visconti

Un poco de historia

            En “Roverismo hacia el éxito” Baden Powell relata la historia de un Rover que, luego de una larga excursión, se encuentra acampando en su jardín… es la historia del montero Rover, arquetipo de cómo el fundador del movimiento pensaba el Roverismo. Solo, en el jardín, luego de su marcha y diversas tareas que había realizado, su aventura se convirtió en la base de lo que conocemos con el nombre de Campamento en Soledad.

            En nuestro país, cuando se plantea lo que se denominará “partida Rover”, el campamento en Soledad comenzó a ser pensado como un momento de Reflexión previo a que el joven, luego de estar acompañado por la sesisena, la patrulla y el equipo, se marchaba del movimiento a jugar su partida en la vida.

            Los primeros campamentos en Soledad constaban de un diseño de ruta junto a una serie de cartas que funcionaban como “pistas” (posiblemente bajo influencia de los Raids) donde se lo invitaba a reflexionar cuestiones relacionadas a su existencia y su proyección en el mundo: ¿Quién soy? ¿Qué fortalezas y debilidades tengo? ¿Cuáles son mis intereses que quiero desarrollar? ¿Quién quiero llegar a ser?. Estas “pistas” muchas veces estaban acompañadas por cartas de amigos y familiares que se abrían por la noche para que la soledad no pese tanto, como otros recursos se utilizaban reflexiones, poemas, cuentos… y en los grupos católicos muchas veces se usaban textos de un notable miembro de la ruta de Scouts de France, Guy de Larigaudie, quien ejerció una enorme influencia en las experiencias de los Rovers de Francia.

            Con el pasar del tiempo y de acuerdo a distintas costumbres y tradiciones la experiencia del campamento en Soledad se fue ampliando, siempre a partir de la Investidura Rover. Primeramente para momentos importantes… previos a la formulación de Rol (en la ex USCA previo a Rover Compañero), previo a la partida… finalmente la experiencia del campamento en Soledad se generalizo para cuando el Rover Investido la precisara acorde a los distintos momentos de su vida o en situaciones particular… el “montero Rover” que por algún motivo acampó en el jardín de BP se convirtió no solo en el prototipo del Rover sino en una de las actividades tan importantes como el servicio en tanto permiten el encuentro con uno mismo, fundamental para poder dirigirse al otro de una buena manera.

Acampar en Soledad

            Acampar en soledad… una actividad que invita a la articulación de la aventura con la reflexión personal. La aventura sobria pero necesaria, que invita a apartarse durante la marcha de la circularidad del día a día que nos tiene a cada uno de nosotros como parte de una maquinaria de producción y consumo, sujetados a distintas demandas que suelen apartarnos de lo verdaderamente importante: la ética de la vida y los sentidos que cada Rover necesariamente debe construir en función de su singularidad que sirven para no perderse en caminos laterales que se presentan como falsas ilusiones de felicidad.

            Acampar en Soledad implica seguir un camino que ha sido pensado para que el esfuerzo no impida el encuentro con uno mismo. Nos encontrarnos con y en la naturaleza en los reflejos de su belleza que se convierte en signo que nos interpela. Acampar en Soledad es realizar un camino de despojo –entendido de la buena manera- de los ruidos que impiden que entremos en sintonía con nuestros sueños y escollos que debemos sortear.

            Los recorridos y las técnicas a emplear en el camino son distintos para cada Rover, de allí la importancia del Concejo de Clan a la hora del diseño… si los Rovers son un buen grupo de amigos seguramente no tendrán grandes dificultades para poder ubicar cuál es el recorrido que conviene en este momento para quien emprenderá la marcha.

            Sugerimos distintas modalidades de reflexión que se adaptarán acorde a las necesidades de los Rovers… utilizaremos al menos dos de ellas en cada campamento en Soledad, estas son: Meditar como una montaña, Meditar como los campos de flores, Meditar como el océano, Meditar como Abraham (para los Rovers Católicos y Cristianos). Luego nos ocuparemos de cada una de ellas, lo primero es el camino

Trazar una ruta

            El trazado de la ruta es esencial ya que el Rover a partir del encuentro con el camino y sus vicisitudes tendrá posibilidad de adentrarse en sí mismo. Poco debe quedar al azar: se elije el camino, se calculan las distancias y los lugares para hacer un alto en el camino, las características del lugar y el tiempo de acampe también son muy importantes. La conjunción de estos elementos permitirá regular el encuentro consigo mismo. Es fundamental tener en cuenta que mucho tiempo de reflexión en Rovers que por su características son activos y extrovertidos pueden producir una mala experiencia, de la misma manera que mucho tiempo de marcha y poco tiempo de reflexión pueden ocasionar lo mismo en Rovers con una vida interior de mayor intensidad, por eso no hay dos campamentos en soledad que sean iguales.

            La marcha hacia el lugar del campamento no se realiza de cualquier manera, se sugiere al Rover que para que su experiencia sea más rica que camine de la siguiente manera:

·         Respiramos automáticamente y con ello nos perdemos de uno de los modos que las distintas religiones y espiritualidades han ubicado como una vía central para la generación de la conciencia de sí mismo y la apertura a la contemplación de lo Absoluto. El modo en que caminemos tanto en la ida al lugar del campamento como en su regreso ayudará a que la experiencia que realice el Rover sea más rica en lo personal. La sugerencia es realizar tramos (los que el Rover considere) donde respire de forma consciente ayudado por la oración (acorde a su religión) o algún pensamiento motivador breve (como una breve oración o tantra). Mientras se inspira mentalmente se dice la oración, cuando se detiene el aire también se detiene el pensamiento, cuando se expira se sigue con la oración. La oración /frase/tantra debe adecuarse a los ritmos respiratorios… en un momento no importaran las palabras y se podrá caminar en un silencio acogedor, contemplativo.

·         Caminar contemplando el entorno natural nos pone en contacto con la belleza que a veces se aparece de forma sorpresiva, en una imagen del paisaje, en un animal que cruza nuestro camino, en el ruido del viento o del agua. Se sugiere al Rover que si en el camino se encuentra con alguna de esas experiencias que se detenga… que se anime a contemplar la belleza, la bondad, el amor, la libertad, la infinitud, la paz profunda.

El acampe.

            El campamento en soledad se diseña no solo trazando un camino sino sugiriendo algunas actividades donde ponga en juego algunas cuestiones técnicas básicas teniendo en cuenta que el objetivo es que el joven no solo marche cómodo, sino que también acampe de una buena manera.

            Una vez en el lugar armará su acampe será sencillo… es importante que no se trate solamente de armar una carpa sino también de algunas construcciones básicas para que se encuentre cómodo.

            Como el campamento se hace en soledad y sin hacer uso de medios tecnológicos (por ejemplo el celular), algunos textos como “signos de pista” (reflexiones scouts), el Evangelio (si es católico – cristiano) deben estar en su mochila.

            Como Rovers Scouts las experiencias de encuentro personal siempre se realizan con intermedios de actividades que tienen estrecha relación con el escultismo, y que el Concejo de Clan debe proponer.

El registro de la experiencia.

            El registro de la experiencia tiene una doble utilidad, la primera de ella es que al ser una especie de diario de viaje permite al Rover escribir sobre el campamento y sus actividades, pero también volcar sus reflexiones que estarán siempre a su disposición para cuando en otro momento las requiera. Otra utilidad es la de proveer una actividad concreta que puede enriquecerse tomando fotos que luego imprimirá para el registro, recolectando objetos.

Meditaciones / Reflexiones

            La elección de meditaciones / reflexiones tienen por objeto que el Rover se encuentre consigo mismo, constituyendo un espacio personal fuera del “ruido” de la ciudad y los distintos medios que inundan la vida (redes sociales, whatsapp, etc). Su diseño es variable y siempre será uno a uno. En esta ficha les ofrecemos una modalidad que se basa en la Filocalia y en la oración Hesicasta del monje Serafín, que tiene la ventaja de que en su primera parte se trata de una exploración común a las distintas espiritualidades y solo en la última se especifica para el catolicismo- cristianismo. Si la analizan no encontrarán grandes diferencias con los métodos de meditación /reflexión conocidos, su ventaja es el aprovechamiento del entorno natural para poder trabajar sobre uno mismo.

            La elección de las meditaciones / reflexiones (las propuestas u otras) dependerá de los objetivos del Campamento en Soledad.

Meditar como una montaña:

            Esta modalidad de meditación puede ser utilizada cuando se trata de reflexionar sobre la estabilidad, el enraizamiento, los cimientos que nos constituyen como personas. Se invita al Rover sentarse en una posición inmóvil como la de una montaña, tomando una roca en sus manos(si está en la llanura) o simplemente contemplando la sierra. Es muy importante la inmovilidad al momento de realizar el ejercicio. Como orientaciones previas se puede indicar que:

·         La montañas tienen otro tipo de tiempo, otro ritmo respecto a la naturaleza en general

·    Antes de construir una casa se coloca lo más firme, duradero, aquello que puede soportar las inclemencias del paso del tiempo y de los golpes de la naturaleza.

·         La montaña acoge al tiempo, a las distintas estaciones del año, reparte las aguas lo que inicia el ciclo de la vida.

·         “El Roverismo tiene ahora los pies en la roca, y no la cabeza en las nubes” BP

·         La montaña existe, no juzga lo que sucede a su alrededor

·    Para los religiosos católicos / cristianos, la montaña hace referencia a la roca en la que Cristo construye su Iglesia.           

Meditar como el girasol (las flores).

            Esta modalidad de meditación puede ser utilizada cuando se trata de reflexionar sobre la fragilidad del tiempo, la importancia del instante del encuentro con el otro y el Absoluto, el servicio. Se invita al Rover a sentarse frente a un lugar con girasoles (o flores silvestres) contemplando su forma, su posición y sus movimientos, los que podrá acompañar (o no) con la posición de su cuerpo. Como orientaciones previas se puede indicar que:

·         Hay un tiempo para crecer, formar el tallo y en el Roverismo un tiempo para florecer que como todo en la naturaleza, se nos da gratuitamente.

·         La raíz y el tallo de los tiempos de la infancia sustentan el tiempo de florecer desde donde la planta desde su profundidad se orienta hacia el sol, la luz, lo que permite la belleza. No hay flores en la oscuridad, por ello una flor siempre se encuentra bien orientada.

·         La flor es algo fugaz, también hay un tiempo donde se afea y se marchita, pero si ha cumplido su pacto con el sol, dejará buena semilla.

Meditar como el arroyo

            Esta modalidad de meditación puede ser utilizada cuando se trata de reflexionar sobre aquello que permanece, sobre enraizarnos en el cauce que alberga vida y no ser una gota de agua más en la corriente. Se invita al Rover a sentarse a la vera del arroyo / mar y respirar acompasándose en los sonidos del arroyo. Como orientaciones previas se puede indicar que:

·         Se puede ser una gota mas del agua que corre perdiendo la propia identidad, o ser cauce que albergue la vida

·         Como el agua del arroyo los pensamientos van y vienen, algunos hacen espuma, otros se estancan, pero si prestamos atención al cauce en él hallaremos la tranquilidad. Podemos entramparnos en los ruidos de la superficie, o bucear y enraizarnos en la piedra para no ser arrastrados por la corriente.
IMPORTANTE: Hasta aquí el grupo de meditaciones / reflexiones son abiertas y no responden a una espiritualidad religiosa en particular, sino a distintos modos que en oriente y occidente se han utilizado para meditar, rezar, reflexionar. Lo que sigue tiene en cuenta una espiritualidad judeo – cristiana.

Meditar como Abraham

            La montaña, el girasol, el arroyo son distintos elementos que recuerdan que el Rover debe ir mas lejos, que al haber perdido el contacto con la naturaleza se siente extranjero del mundo en el que vive… el hombre es el lugar donde el mundo toma conciencia de sí mismo.

            Para meditar como Abraham el Rover debe colocarse frente al atardecer frente a su tienda y observar las estrellas, el Concejo de Clan elegirá un texto breve donde se relate alguna situación vivida por Abraham.

·         El joven es invitado a encontrarse con la plenitud del titilar de las estrellas y con ello su lugar en el Universo, EL ES ALGUIEN

·         Meditar como Abraham es adherirse por la fe a lo que trasciende el universo, es practicar la hospitalidad, interceder por la salvación de todos los hombres. Es olvidarse de uno mismo y romper los lazos más legítimos para descubrirnos a nosotros mismos, a nuestros prójimos y al universo habitado por la infinita presencia del “Único que es”.

Volviendo del campamento en Soledad.

            El Rover ha explorado las distintas formas de tomar contacto consigo mismo, es por ello que.

·         Cuando se encuentra agobiado, atrapado en cuestiones donde el tiempo parece llevarlo por delante, es capaz de ir al patio o la terraza, sentarse como una montaña, meditar/reflexionar.
·         Cuando siente orgullo y vanidad, recuerda que toda flor se marchita y medita/reflexiona como un girasol
·         Cuando siente cólera, disgusto, tristeza, cierra sus ojos, recuerda el arroyo, sus sonidos y medita como el agua
·         Cuando se siente impotente ante la realidad, medita/reflexiona como Moisés.

Buho Terco
BPSA - WFIS

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