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jueves, diciembre 01, 2016

De la Formación del Caracter a la corrosión del Caracter (2)


Desamarrados, flexibles y resilientes

            A nivel laboral el término “carrera” designa el canal en el que se encauza una actividad. No se trata de quien llega primero o segundo, sino de un camino o dirección que brinda estabilidad a un sujeto. El concepto de “flexibilidad” y su contrapartida la “resiliencia” apuntan a la no  aspiración a una dirección estable, sino al acomodamiento a las leyes del “mercado laboral” por lo que a lo largo de la vida es esperable que un trabajador realice muchos cambios de tarea, capacitándose una y otra vez en distintas cosas… el efecto corrosivo es claro, no se trata ya de una identidad ocupacional, sino de su dilución, que siempre fue punto de amarre importante para el sujeto, que lo llevó en la historia desde la edad media, a la organización de lazos sociales a través de gremios y Mutuales de ayuda, y con la revolución industrial a la creación de sindicatos en defensa de los derechos de quienes poseen una identidad laboral común.

            En las crisis se ven los efectos de la dilución, En Argentina 2001 hacía guardias de salud mental en un hospital y ante la pérdida de trabajo y de las seguridades, los intentos de suicidios, los suicidios efectivos, las depresiones y crisis de angustia aumentaron en forma exponencial, generalmente mas graves en personas que no tenían el soporte de comunidades religiosas o barriales… hoy se diría que ante la adversidad “no eran resilientes” cuando en realidad lo que encontrábamos era flexibilidad y falta de lazos profundos con otros, vuelvo a repetir, en los casos más graves. Lo denominado “enfermedad” era una cuestión relacionada claramente al contexto político-social y los modos de producción. Las empresas quitaron sus mascaras tan bien armadas de las Relaciones Humanas para mostrar lo que se ocultaba respecto de su verdadero funcionamiento, la ilusión de “gran familia”, “si te preocupas crecerás” y todas aquellas mentiras que se dicen y que las personas aceptan creer, porque no se renuncia a determinadas seguridades sin el armado de una ficción que cubra el funcionamiento real del mundo del trabajo, esta pasa a ser “el sujeto como empresario de sí mismo”. En poco tiempo la “mentira” organizada quedó al descubierto, para despedir gente sin importar si trabajaban más o menos… simples números, generando un efecto devastador.

            Si el capitalismo deja al sujeto sin amarres ¿Acaso el Programa Scout no es una posibilidad de brindar un anclaje a quien se encuentra a la deriva en un permanente estado de tensión? ¿O puede convertirse en un espacio que en vez de apuntar a la Formación del Carácter colabora con su corrosión? ¿La lógica de las Organizaciones Scout imita la empresarial o tiene posibilidades de convertirse en una hermandad que sustente a quienes trabajan en el movimiento? Quizás el análisis de cómo opera la lógica neoliberal nos permita pensar si el Programa que aplicamos es una respuesta adecuada o una continuidad corrosiva.

            Como observa Richard Sennet[1], en nuestra época se ha alterando el sentido del trabajo humano. Nada es “a largo plazo”, en el discurso empresarial se ha impuesto la ideología cortoplacista de los “Equipos” y “Proyectos”, que tienen un inicio y fin para pasar a otro, muchas veces con nuevos actores. Los Empresarios parten de la creencia (es una cuestión de Fe que no tiene su correlato en la realidad) de que el dinamismo del mercado implica que no se pueden hacer las cosas de la misma manera, que hay que estar en un cambio continuo. La idea de Equipo de trabajo y de red tiende a reemplazar la estructura de autoridad gracias a la tecnología, pero en el fondo configuran un sistema más voraz que cuando existen jerarquías. El modelo de producción cambia de un sistema de logros de trabajo estable y predecible,  a un sistema de objetivos por el cual el sujeto se orienta, sin disponer de procesos previos de donde partir y sin la posibilidad de hallar la calma que produce el “lo he logrado”. Los cambios en la materialidad del trabajo han provocado cambios que en relación al Carácter actúan de forma corrosiva. El cortoplacismo y el trabajo en  equipos y proyectos asestan un duro golpe a la lealtad, compromiso y confianza entre las personas que necesitan de mucho tiempo para poder establecerse, pasando a ser una cuestión “formal” (de buenas formas), de acordar reglas, construirlas en equipo y respetarlas. El trabajo se centra en el Proyecto pero se descentra de las relaciones sinceras  con otros. Es el crimen perfecto: Ya no hay una empresa o un jefe al que señalar o desobedecer, el conflicto se traslada al “equipo” pero dentro del mismo es casi invisible, opera en función de las exigencias de la Organización… los protagonistas actúan la escena formal donde está todo bárbaro y “la que pasa por dentro” lo que los lleva a los excesos de que el trabajo invada toda su vida.

            ¿Qué ocurre cuando el sistema de Equipos empresarial se traslada a la órbita familiar? Sennet relata experiencias de los padres que realizan grandes debates y conversaciones con sus hijos en busca de acuerdos sobre distintos temas familiares, eludiendo decir esa primera palabra que se aprende y que tanto cuesta: No. ¿Entonces qué pasa? “Si se practica en casa, el trabajo en equipo es destructivo, y refleja una falta de autoridad y orientación en la educación de los niños (…) padres que escuchan demasiado bien, comprenden todo maravillosamente en lugar de imponer la Ley. Y han visto el resultado: niños maravillosamente desorientados. Cuando los padres dejan de ocupar el lugar de regulación, límite, Ley; los sujetos quedan liberados a su pulsión porque el deseo es otra cosa, de hecho el crecimiento de la “patología” de déficit atencional se observa en las sociedades capitalistas y se conjuga en combinación con otros factores… la modalidad de producción en la que trabajan los padres,  la ausencia de orden y organización en los hogares, el reemplazo de las funciones paterna y materna por una lógica de consumo indiscriminado de objetos.

            ¿Y qué sucede si la lógica empresarial se traslada al sistema de patrullas?  Veamos primero que piensa Sennet de los equipos y luego analicémoslo comparando los sistemas: “las relaciones de poder contenidas en el trabajo en equipo, el poder ejercido sin llamadas a la autoridad, está muy lejos de la ética de la responsabilidad personal que caracterizaba a la antigua ética del trabajo (…) el trabajo en equipo no debería tener un derecho mayor, con sus ficciones y su fingida idea de comunidad. (…) el nuevo ethos cooperativo del trabajo en equipo pone en el lugar de amos a los «facilitadores» y «gestores de procesos» que soslayan el sincero compromiso con sus subordinados.”

                El trabajo en equipo es una ficción que se centra en un proyecto o tarea donde se establecen acuerdos, se construyen y reconstruyen las reglas de trabajo, constituyéndose una lealtad y confianza formal dentro de un lazo licuado, de allí la falta de profundidad en los vínculos, ya que las relaciones que se establecen son efímeras y culminan con la tarea.

            El trabajo en Patrulla es una ficción que se centra en la vivencia de un grupo, donde el acuerdo básico es la adhesión voluntaria a una Ley que conforma la fraternidad y direcciona el trabajo, constituyendo una lealtad y confianza profunda porque el lazo social va mas allá de la tarea. Los proyectos son una cosa más dentro de la pequeña comunidad.

            La autoridad en el sistema de equipos no es visible aunque está hiper-presente, en el propio “Plan de desempeño”. De lo que se trata – como hemos visto – es de una operación sobre la subjetividad que disimula la rivalidad con las formas, ensalza al sujeto como autosuficiente, “emprendedor” y superador de todos los obstáculos,  instaurando dentro de su propio psiquismo una autoridad voraz que guía su tarea. Byung chu lan dirá que “la libertad del poder hacer genera incluso más coacciones que el disciplinario deber. El deber tiene un límite. El poder hacer, por el contrario, ninguno”[2]

            La autoridad en el sistema de Patrullas es visible, está distribuida en responsabilidades personales concretas, donde cada uno tiene claro qué se espera de él en el cargo que ocupa, siendo líder en su función. La palabra “libertad” al compartir el mismo origen que “Amistad” nos ubica en un terreno donde la confianza es fundamento. “La libertad es una palabra relacional. Uno se siente libre solo en una relación lograda, en una coexistencia satisfactoria. El aislamiento total que nos conduce el régimen liberal no nos hace realmente libres”[3] El filósofo Paul Ricouer diría "Porque alguien depende de mí, soy responsable de mi acción ante el otro". En la Patrulla la autoridad no estará disimulada por eso puede operarse sobre ella, en la propia patrulla existen los límites y los deberes, junto a la posibilidad de crear juntos, de la buena manera.

            En el sistema de equipos los “facilitadores” y “gestores de proceso” no se comprometen subjetivamente con los equipos que coordinan, importa el Proyecto y la elaboración de un “Plan de desempeño” que opera como trampa ideal: El sujeto lo elabora con la colaboración del “facilitador” y a partir de objetivos es el propio sujeto que se comprometerá más allá de sus posibilidades; diálogo socrático y “servidumbre voluntaria”… El Gestor facilita materiales e información pero deja librado al sujeto a lo que pueda hacer con ello. Richard Sennet dirá que “El trabajo en equipo es la práctica en grupo de la superficialidad degradante”[4]

            En el sistema de Patrullas los dirigentes se comprometen con chicas y muchachos de forma sincera, por eso se ocupan activamente de formar a los lideres para que puedan realizar las actividades de forma exitosa. La libertad es una experiencia que solo es posible en la comunidad.

            El sistema de Equipos al estar centrado en la tarea prescinde de las historias previas y los saberes comunitarios que los preceden. No hay recetas, hay que inventar, lo que se convierte en un atolladero porque para inventar primero hay que saber. Mediante la afirmación de los “animadores” y “gestores” se insiste en la “positividad” expulsando la memoria, el límite,  los relatos, lo colectivo histórico, el desacuerdo y conflicto, soslayando su existencia.

            El sistema de Patrullas toma muy en cuenta la historia, costumbres y los saberes que forman parte del acervo cultural brindando un anclaje a una historia común entre muchos. Se propone la invención pero a partir de un saber que la sustente.        

                Como vemos, reflexionar sobre estas cuestiones pueden ayudarnos a tener una idea de qué ideología transmitimos con el escultismo que practicamos…habrá que seguir avanzando en cómo pensamos la tarea, pero eso queda para el próximo escrito.





[1] Richar Sennet. La corrosión del carácter.
[2] Byung chu Lang “Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder”
[3] Ibid
[4] Richard Sennet. Op. Cit.

sábado, mayo 11, 2013

Guía para el debate de "El Señor de las Moscas"





Una buena posibilidad para la formación contínua es el juntarse a ver algunas películas con el Concejo de Grupo, el Equipo Distrital, Zonal o en la misma Formación. Les dejo una película que solía pasar en los cursos de Liderazgo...


Basada en el libro de Lord William Golding 



Introducción:  
    
                      Poder ser espectadores de una película que trata sobre la realidad humana, en especial sobre la dinámica que podemos observar en los grupos, es una oportunidad que no podemos menospreciar. Pocos autores de la literatura han podido expresar de manera tan impactante y realista cómo es el mundo adolescente y cómo se van configurando distintas relaciones y conflictos en torno a los grupos. Pero ojo, no sólo esta dinámica se da en grupos de adolescentes y jóvenes, sino que también se halla presente en los distintos grupos en los que se participamos, más allá de la edad de sus miembros.
                      Es importante tener en cuenta, que en la versión que presenta la película, los muchachos pertenecen a un Liceo, en el cual es consabido el tipo de orden que impera. William Golding, en su libro parte de un accidente que ocurre en un barco que estaba lleno de muchachos y en el cual la mayoría de los adultos muere. Este detalle es a tener en cuenta, en virtud de que en el momento del análisis no debe confundirnos la supuesta extracción militar de los muchachos.
                      El desafío que les presentamos, es una buena posibilidad para que aquellos dirigentes que están a cargo de jóvenes puedan reflexionar sobre su práctica y su rol  en el grupo de jóvenes con el que trabajan. 

1.       La situación planteada por la película suele ser un ideal adolescente: Un mundo sin adultos. Pero aún así, ¿un mundo sin adultos, no precisa reglas? 
Ralph: El que tiene la concha habla. Es la regla
Un chico habla: ¿Es una Asamblea?
Ralph
Ralph: Debemos hacer muchas cosas ... una señal ... un fuego ... tendremos reglas
Alguien pregunta: ¿Quién es el líder?
... 
Alguien roba una navaja
Ralph: Debemos tener reglas y sanciones
Jack: ¿Reglas por robo?
Comienza el conflicto entre Ralph y Jack.

A Trabajar
                   ¿Qué similitudes encontramos entre las situaciones que se plantean en la primer parte de la película y el sistema de patrullas?
              ¿Cuáles son las diferencias?
                     
2.       En la película observamos que en la mayoría de las situaciones están implicados tres
Actores principales: Ralph, Jack y Piggy.
¿ Qué características personales pueden decir de cada uno de ellos?
¿ Qué roles institucionales y emocionales entran en juego?

3.       ¿Qué situaciones concretas - reales o fantaseadas – hacen que Ralph vaya perdiendo
       liderazgo frente al grupo y como contrapartida crezca Jack como líder?      
       Podemos hablar de tres tipos de líderes: el democrático, el desbolado y el manijero. ¿Qué liderazgos ponen
 en juego Ralph y Jack?
       ¿En base a qué caracterizaríamos sus liderazgos?

4.       ¿Cuáles son las distintas ceremonias que podemos ubicar en la película?
¿Qué función cumplen?
¿Se parecen en algo a las ceremonias de los jóvenes que están dentro o fuera del movimiento?

5.       Leemos atentamente el siguiente texto, extractado del Libro:
   “- Va a estallar una tormenta – dijo Ralph – y habrá una lluvia como cuando caímos aquí. ¿quién es el listo ahora? ¿dónde están vuestros refugios? ¿qué vais a hacer?
Los cazadores miraban inquietos el cielo, vacilando bajo el golpeteo de las gotas. Una onda de intranquilidad sacudió a los niños y los llevó de un lado a otro. La luz indecisa se hizo más brillante y los golpes de los truenos eran apenas soportables. Los pequeños echaron a correr alrededor, gritando.

   Jack saltó a la arena.
-          ¡El baile! ¡Vamos! ¡El baile!
   Corrió trastabillando por la arena suelta hacia el espacio rocoso, más allá del fuego. Entre las luces de los relámpagos el aire era oscuro y terrible, y los niños lo siguieron vociferando. Roger fue el cerdo y gruñó y embistió a Jack que saltaba y lo esquivaba. Los cazadores tomaron sus lanzas, los cocineros tomaron sus asadores, y el resto trozos de leña. Se inició un movimiento circular y nació un canto. Mientras Roger imitaba el terror del cerdo, los pequeños corrían y saltaban fuera del círculo. Piggy y Ralph, bajo la amenaza del cielo, se apresuraron a incorporarse a ésta sociedad, demente, pero segura en parte. Les alegró tocar las espaldas oscuras de la cerca, que encerraba el terror y lo domaba.
   -¡Mátala! ¡Deguéllala! ¡Desángrala!
   El movimiento se hizo regular mientras el canto perdía su carácter de excitación superficial y se hacía un golpeteo regular como un latido. Roger dejó de ser un cerdo y se transformó en un cazador, de modo que el centro del círculo bostezó vacío. Algunos de los pequeños iniciaron una rueda propia; y los círculos complementarios giraron como si la repetición pudiese sacar seguridad de sí misma. Era como el pulso y la agitación de un solo organismo.
   Una cicatriz blanco azulada dividió el cielo oscuro. Un instante más tarde el ruido caía sobre ellos como un gigantesco latigazo. El canto subió un tono en agonía,
   ¡Mátala! ¡Deguéllala! ¡Desángrala!
   Ahora del terror se alzó otro deseo, denso, urgente, ciego.
   ¡Mátala! ¡Deguéllala! ¡Desángrala!
   La cicatriz blanco azulada se abrió otra vez sobre ellos y la explosión sulfurosa cayó golpeando. Los pequeños chillaron y corrieron alocadamente, huyendo de las cercanías de la selva, y uno de ellos quebró aterrorizado el círculo de los mayores.
   ¡Ahí viene! ¡Ahí viene!
   El círculo se abrió en una herradura. Algo salía arrastrándose de la selva. Salía oscuramente, titubeando. El agudo chillido que se alzó ante la bestia fue como un dolor. La bestia se precipitó en la herradura.
   ¡Mátala! ¡Deguéllala! ¡Desángrala!
   La cicatriz blanco azulada era constante ahora; el ruido insoportable. Simón gritaba algo acerca de un hombre muerto en la montaña.
   ¡Mátala! ¡Deguéllala! ¡Desángrala!
   Las lanzas cayeron y la boca del nuevo círculo tembló y gritó. La bestia estaba de rodillas en el centro, con los brazos sobre la cara. Gritaba algo contra el abominable ruido acerca de un cadáver en la montaña. La bestia arremetió, rompió el círculo y cayó por el empinado lado de la roca a la arena junto al agua. Inmediatamente la multitud corrió detrás y saltó de la roca, sobre la bestia, gritando, golpeando, mordiendo, desgarrando. No hubo palabras, ni movimientos, excepto los de los dientes y uñas.

   Luego las nubes se abrieron y dejaron caer la lluvia como una catarata. El agua saltó de la cima de la montaña, arrancando ramas y hojas, y se derramó fríamente sobre el montón que luchaba en la arena. Al fin el montón se quebró y unas figuras se apartaron. Sólo la bestia no se movió, a unos pocos metros del mar. Aún en la lluvia pudieron ver qué pequeña bestia era; y ya su sangre manchaba la arena pálida.

   El viento creció y llevó la lluvia a un lado y a otro, haciendo caer el agua en cascadas de los árboles de la selva. En la cima de la montaña el paracaídas se infló y se movió; la figura resbaló, se puso de pie, giró, bajó balanceándose por el aire húmedo y rozó con pies flojos las cimas de los altos árboles; y cayendo, descendió a la playa y los niños huyeron chillando a la oscuridad. El paracaídas llevó más allá la figura, abriendo un surco en la laguna, y la hizo pasar por los arrecifes, mar afuera.

   A medianoche la lluvia cesó y las nubes se alejaron, de modo que el cielo se cubrió otra vez con las increíbles lámparas de las estrellas. Luego la brisa murió también y no se oyó otro ruido que el de las gotas e hilos de agua que corrían por las grietas y caían, hoja por hoja, a la oscura tierra de la isla. El aire era fresco ahora, húmedo, y claro; y al fin hasta el ruido del agua cesó. La bestia yacía acurrucada en la arena pálida y las manchas se extendían, lentamente.

   El borde de la laguna se transformó en una línea fosforescente que avanzaba poco a poco, mientras crecía la marea. El agua clara reflejaba el cielo claro, y las brillantes constelaciones angulares. La línea de fosforescencia se curvó alrededor de los granos de arena y los pequeños guijarros; los sostuvo un momento en un hoyuelo de tensión, los aceptó al fin con una sílaba inaudible, y siguió adelante.
   A lo largo de la línea de charcos de la costa, en la creciente claridad, se movían unas raras criaturas, de cuerpos bañados por la luna y ojos ardientes. Aquí y allá una piedra más grande se cubría de una capa de perlas. La marea crecía sobre la arena agujereada por la lluvia y lo alisaba todo cono una capa de plata. Al fin tocó la primera de las manchas junto al cuerpo quebrado, y las criaturas fueron como una luz móvil a reunirse en la orilla. El agua subió más y vistió con su brillo el áspero pelo de Simón. El contorno de su mejilla se hizo de plata y la curva del hombro se transformó en mármol esculpido. Las raras, expectantes criaturas, con ojos ardientes y exhalando columnas de vapor, se ocuparon alrededor de su cabeza. El cuerpo se alzó una fracción de centímetro, y una burbuja de aire se le escapó por la boca con un sonido húmedo. Luego se volvió suavemente en el agua.

   En alguna parte sobre la oscurecida curva del mundo, el sol y la luna ejercían su influencia; y la película de agua sobre el planeta creció hinchándose ligeramente en un lado, mientras giraba el núcleo sólido. La gran ola de la marea se adelantó a lo largo de la isla y el agua se alzó. Suavemente, rodeado por una orla de inquisitivas criaturas brillantes, él mismo una forma plateada bajo las inmutables constelaciones, el cuerpo muerto de Simón se movió hacia el mar abierto...”

¿Se animan a responder por qué murió Simón?

6.       Luego de que a Piggy le robaran los lentes, llorando sobre sus piernas, éste le dice a 
Ralph:

Hicimos exactamente lo que los mayores hubieran hecho. ¿Por qué no funcionó?. Si no fuera por él todo hubiera ido mejor...   Podríamos darnos por vencido e irnos con su tribu, por lo menos estaríamos con los otros chicos

¿Se animan a contestarle a Piggy la primer pregunta que formuló?

¿Por qué luego de lo que pasó Piggy le sugiere a Ralph ir con la otra tribu?

7.       Luego de lo ocurrido con los lentes, Ralph y piggy van en búsqueda de la tribu.

Ralph: Traigo la concha y convoco a una Asamblea. ¿Dónde está Jack?
Jack:  Este es mi territorio, mi tribu, vete al tuyo
Piggy: Tú no te quedas en tu territorio, destrozaste nuestro campamento y robaste mis gafas.
Ralph: Piggy no puede ver sin sus lentes, si necesitas fuego sólo tienes que pedirlo

Ralph y jack se pelean. Piggy hace sonar la concha

Piggy: Esto es serio... lo que quiero decir es que si no nos encuentran, posiblemente tendremos que vivir aquí mucho tiempo, quizás por el resto de nuestras vidas. Si estamos atrapados aquí hasta hacernos viejos, no podemos seguir siendo niños, debemos ser razonables y hacer que funcionen las cosas
Algunos chicos tiran una roca y cae sobre Piggy, dándole muerte.
Ralph: No  te saldrás con la tuya
Jack: ¿Qué vas a hacer...? estás solo...
Echan a Ralph a toscazos

¿Qué les sugiere esta escena?

8.       Leemos el siguiente texto:

          “ Se incorporó tambaleándose, preparado para nuevos terrores, y alzó los ojos hacia una
     gran gorra con visera. Era una gorra blanca arriba, y sobre la sombra verde de la visera
     había una corona, un ancla y unas hojas de oro. Vió una tela blanca, unas charreteras, un
     revólver, una hilera vertical de botones brillantes en el frente de un uniforme.

         Un oficial de marina estaba allí de pie, en la arena, mirando a Ralph con un cauteloso
     asombro. En el agua, detrás de él, había un bote, con los remos en alto sostenidos por
     marineros. En la cámara del bote otro marinero sostenía un fusil ametralladora.
         Los gritos ululantes vacilaron y se apagaron.

         El oficial miró dudosamente a Ralph un momento; luego apartó la mano de la culata del
     Revólver.
-          Hola
   Encogiéndose un poco, conciente de su desagradable apariencia, Ralph respondió tímidamente
-          Hola
   El oficial asintió, como si le hubieran contestado a una pregunta.
   ¿Hay algún adulto... algún grande entre vosotros?
   Ralph sacudió silenciosamente la cabeza. Dio media vuelta en la arena. Un semicírculo de  niñitos, con los cuerpos manchados con arcilla de color, unas varas afiladas en las manos, estaban de pie en la playa, muy callados.
-          Diversiones y juegos – dijo el oficial.
   El fuego alcanzó los cocoteros de la playa y los devoró ruidosamente. Una llama saltó como un acróbata y lamió las cabezas de las palmeras en la plataforma. El cielo era negro.
   El oficial le sonrió animadamente a Ralph, mostrando los dientes.
-          Vimos vuestro humo. ¿Qué habéis estado haciendo? ¿Librando una guerra o algo parecido?
   Ralph asintió.
   El oficial inspeccionó al pequeño espantapájaros que tenía delante. El chico necesitaba un baño, un corte de pelo, una sonada de nariz y una buena cantidad de ungüento.
-          No mataron a nadie, espero. Ningún cadáver
-          Solo dos. Y desaparecieron
-          ¿Dos?... ¿Mataron a dos?
   Ralph asintió otra vez. Detrás, la isla entera se estremecía con las llamas. El oficial sabía, por regla general, cuando la gente decía la verdad. Silbó suavemente.
   Otros niños aparecían ahora, muy pequeños algunos, oscuros, con los vientres hinchados de las criaturas salvajes. Uno de ellos se acercó al oficial y alzó los ojos.
-          Yo soy, yo soy...
   Pero no hubo nada más, Percival Wemys Madison buscó en su cabeza una fórmula de encantamiento que se había desvanecido.
   El oficial se volvió otra vez hacia Ralph.
-          Os sacaremos de aquí. ¿Cuántos sois?
   Ralph meneó la cabeza. El oficial miró por encima de él al grupo de niños pintados.
-          ¿Quién manda aquí?
-          Yo –dijo Ralph en voz alta
   Un niñito que llevaba los restos de una extraordinaria gorra negra sobre el pelo rojo y unos pedazos de lo que había sido un par de lentes en la muñeca, empezó a adelantarse y se quedó en su sitio.
-          Vimos vuestro humo. ¿y no sabéis cuántos sois?
-          No, Señor
-          Yo hubiera pensado –dijo el oficial mientras imaginaba la búsqueda que sería
necesario hacer -, yo hubiera pensado que un grupo de niños británicos... sois todos británicos, ¿no es cierto?... serían capaces de ofrecer mejor espectáculo... quiero decir
-          Fue así al principio - dijo Ralph -, antes que las cosas...
   Se detuvo
-          Estábamos juntos entonces...
   El oficial asintió animándolo
-          Si ya sé, hermoso espectáculo. Como en la isla de coral.
   Ralph lo miró silenciosamente. Durante un momento vislumbró la imagen de aquel raro encanto que una vez había envuelto las playas. Pero la isla estaba ahora chamuscada como leña, y Simón había muerto, y Jack había... Las lágrimas le corrieron por las mejillas y unos sollozos lo sacudieron. Se entregó al llanto por primera vez en la isla; grandes convulsivos espasmos de pena que parecían retorcerle todo el cuerpo. Su voz se alzó bajo el humo negro, ante las ruinas quemadas de la isla; y contagiados por aquella emoción, los otros niñitos empezaron a sacudirse y a sollozar también. Y en medio de ellos con el cuerpo sucio, el pelo enmarañado, moqueando, Ralph lloró el fin de la inocencia, la oscuridad del corazón del hombre, y la caída por el aire del sincero y juicioso amigo llamado Piggy.
    El oficial, en medio de aquel ruido, se sintió conmovido y un poco embarazado. Se volvió para darles tiempo de que se recobraran; y esperó, fijos los ojos en el gallardo crucero, allá lejos.

El final de la película (y del libro) es interesante para plantearse algunas preguntas que tienen que ver con todo el desarrollo de la película.

a)      ¿Qué fue ocurriendo con la Asamblea de los chicos?
¿Cómo fueron evolucionando las reglas y sanciones?
¿Cómo fueron evolucionando los valores?
b)      ¿Qué hilo conductor encuentran entre: la muerte del adulto, la muerte de Simón,
la muerte de Piggy y la persecusión para dar muerte a Ralph?
c)      ¿Qué hubiese pasado si en el grupo hubiese sobrevivido un adulto?
¿Cuál es el rol del adulto?

Escultismo ¿parte de la ciudadanía activa? ¿o del movimiento de antihéroes?

                 Vivimos en un mundo donde los “antihéroes” se plantean como modelo social. Sus valores se han convertido en los “nuevos” va...