lunes, julio 23, 2007

Sobre los ritos de iniciación, los raids, y los ritos de paso en la adolescencia

“... se produce aquí el hecho asombroso de que los procesos
anímicos correspondientes nos resultan más familiares
y accesibles a la conciencia, vistos del lado de la masa
que del lado del individuo. En éste último, solo las agresiones
del superyó en caso de tensión se vuelven audibles como
reproches, mientras que las exigencias mismas a menudo
permanecen inconcientes en el trasfondo.”
Sigmund Freud

Para una mejor comprensión del presente texto, se sugiere releer los artículos anteriores publicados en “Apuntad Alto!” titulados: “Volver a BP” – “El vuelo de la paloma” – “Hacia una pedagogía Scout de los valores”

LA HISTORIA DE XA' ALCHEN
Xa’Alchen era un adolescente Selk'nam que hacia el año 1795 habitaba en la costa Este de la ahora llamada Tierra del Fuego.
Ese año fue muy importante para él, porque los mayores de su Haruwen (territorio) habían decidido que el muchacho realice las pruebas correspondientes para que deje de ser niño y pase a ser considerado un miembro con todos los derechos en su Haruwen.
Una mañana Xa'Alchen (cuyo nombre significa artesano) fue citado junto a Haa (fabricante de arcos) para dar comienzo a las pruebas. Uno de los mayores les dio un conjunto de indicaciones que debían cumplir estrictamente. Ellos no lo sabían pero uno de los hombres jóvenes del Haruwen los seguiría para comprobar el cumplimiento de las órdenes.
Xa'Alchen y Haa en esos días, tuvieron que demostrar que habían adquirido las habilidades necesarias para dejar de ser niños. Dentro de las pruebas indicadas, tuvieron que dirigirse solos al bosque, allí armar su refugio en el cual cocinarían y dormirían, demostrando su habilidad en la caza, pesca, además de cocinar sus propios alimentos.
Luego de pasadas estas pruebas, los muchachos fueron aceptados para realizar la ceremonia ritual, llamada Hain, en la que al comienzo se los considera Klo'Katen (novicios) para luego transformarse con el correr de la ceremonia en Maars (jóvenes adultos); para ello debían conocer los secretos que lo conducirían al mundo masculino.
Cada Klo'Keten tenía un Consejero llamado K'pin, quien lo ayudaba, dirigía y disciplinaba. El K'pin tenía un amplio conocimiento de la tradición Hoowin, siendo un narrador muy dotado, quien con sus historias iniciaba a los klo'keten en el conocimiento y reflexión de lo que debían asumir. El K'pin se ocupaba de que cada elemento estuviera relacionado con la mística de sus antepasados y el código moral del Haruwen.
Cada Klo'keten debió reflexionar sobre el código moral y confesar sus faltas: admitir si había robado, si había sido irrespetuoso con los ancianos, si no había sido generosos con sus amigos, si no había trabajado lo suficiente, si no había respetado a las mujeres...
Luego de todo lo anterior, escucharon historias que explicaban el origen del mundo, los misterios de la naturaleza, del viento, del mar, de las estrellas y del sol...
Demás está decir de que Xa'Alchen había logrado su objetivo, ser considerado un Maars para poder ejercer sus derechos...

El papel de los Iniciadores en la adolescencia
Hay cosas que a cualquiera que se interese un poco en cuestiones de la historia y la cultura no dejan de hacer que uno se plantee ciertas reflexiones; una de ella son los Ritos de Iniciación en la adolescencia. Desde África con los zulúes, pasando por los Pieles Rojas de América del Norte, llegando hacia los yaganes de Tierra del Fuego (por nombrar solo algunos de los que nombra Baden Powel) uno observa que las distintas culturas produjeron una serie de pruebas seguidas por un ceremonial en el que los niños perdían su condición de tales para pasar a ser considerados hombres. No era un día ni sólo una ceremonia, era antes que nada un tiempo...
Si uno analizara antropológicamente este hecho cultural, podría concluir entre otras cosas, que algunas de sus objetivos serían las siguientes:
· Evitar el desvanecimiento de los límites de edad.
· Permitir a la persona identificarse con roles distintos, en un marco jerárquico
· Permitir la asunción de un cuerpo social que de por sí, los sobrepasaba.

Siguiendo a Joseph Campbell, podríamos hablar a su vez de la Funciones del Ritual de Pasaje; siendo éstas básicamente cuatro:
Mística: Si bien una de las formas de entender la Mística es la de una relación con lo trascendente, sabemos que la experiencia mística a su vez puede ser pensada como un éxtasis amoroso, una experiencia indecible relatable a posteriori, una regresión con el amparo de los Ideales en los que se formula la pregunta por el Ser. Es interesante poder plantearse en el ritual de Pasaje aquello que tiene que ver con el proceso de Identificación y desidentificación.
Cosmológica: La función cosmológica es la que tiene que ver la apropiación de un orden del universo, una determinada cosmovisión.
Sociológica: Por la que se conoce el fundamento de determinado orden social, división del trabajo, castas y clases, leyes éticas de dicho orden
Pedagógica: Referente a determinadas indicaciones de cómo vivir la vida, en función de lo anterior.

Podría pensarse que los ritos de paso han perdido actualidad, pero observemos en nuestra realidad que si ellos no existen para los adolescentes, los chicos y chicas inventan su propia mística y sus propios ritos; si no lo creemos así, observemos a las patotas y distintos tipos de grupos en que se mueven los adolescentes y descubriremos aquellos "primitivos" ritos de iniciación que terminan incluso con “tatuajes” y aros, marcas en lo Real del cuerpo. Una de las diferencias es que dichos rituales no cumplen con su función social.
Ahondar algunos aspectos de los ritos de pasaje, nos pueden ayudar a entender algunas cuestiones de la adolescencia, pues mas allá de toda la proliferación de fenómenos imaginarios que podemos notar en los ceremoniales, no son sino el telón de fondo para la puesta en acto del orden simbólico.

El rito iniciático de los Selk’nam:

El Hain
Anne Chapman en su libro “Los selk’nam” realiza un detallado relato de los “ritos iniciáticos” de los aborígenes fueguinos; ello nos permitirá ingresar en el mundo de la “iniciación” y a partir de allí re-construir su papel en la estructuración del sujeto. Los selk’nam eran un grupo aborigen, conocido vulgarmente con el nombre de Onas, que habitaron la Isla Grande de Tierra del fuego. Algunos antropólogos estudiaron particularmente su cultura y entre otras cosas describieron el rito iniciático por el que los niños pasaban a ser adultos. Existía rito tanto para los hombres como para las mujeres.
Para el hombre joven la ceremonia del hain era una prolongada experiencia educativa. Los kl´oketen (novicios) eran elegidos no sólo dentro de un rango de edad (entre 17 y 20 años) sino que a su vez se tenía muy en cuenta la resistencia física, su poder de concentración y cierto grado de madurez; para los mayores no era un tema banal, y el pasaje a la vida adulta de los jóvenes no era un tema menor, sino que era ampliamente discutido el caso por caso.
Una vez elegidos los candidatos eran enviados al bosque, solos o en pequeños grupos. A cada candidato se lo prevenía contra el espíritu shoort, el que era invulnerable a cualquier ataque. Debían vivir por semanas en el bosque viviendo como mejor pudieran, durmiendo, encendiendo fuego y cazando siempre solos... entretanto alguno de los mayores se disfrazaba de Shoort para vigilar el cumplimiento de las órdenes y también para amenazarlo y a veces agredirlo.
Cuando el muchacho volvía al campamento y contaba lo que había pasado, los viejos fingían horrorizarse e intensificaban el miedo del muchacho. Cuando ingresaba al hain el joven se desligaba del mundo de las mujeres y de los niños hasta el fin de la ceremonia. A la madre no la volvería a ver por muchos meses, inclusive hasta mas de un año, excepto en algunas ocasiones... al terminar la ceremonia ya había dejado de ser niño y era portador del “secreto” que lo introducía al mundo masculino
Las madres de los novicios desempeñaban un papel muy particular. Durante ese tiempo eran las únicas mujeres que podían llevar una prenda masculina signo de hombría, que era atada a la cabeza del novicio al terminar la ceremonia. En ese tiempo ella debía consagrar sus energías a trabajar con otras familias del campamento sin que le fuera pedido. Se suponía que estaba triste por la pérdida de su hijo y se esperaba que lo demuestre públicamente, que tramite su dolor a la vista de todos. Tenían obligaciones respecto de Xalpén (esposa de shoort), el más temido de los espíritus. Cuando Xalpen mostraba violencia ultrajante con los hombres, al transcurrir la ceremonia, ellas eran culpadas de haber causado su furia.
Cada Klo’keten tenía un supervisor llamado k’pin, un pariente patrilineal que era escogido por los consejeros del hain para ocupar esa función. El Consejero era un padre de la palabra” ; tenía un profundo conocimiento de la tradición, también era un narrador bien dotado dominando los múltiples detalles de los espíritus del hain. Era el principal instructor respecto de la tradición y la moral.
Dentro de las normas en las que era instruido figuraban las siguientes:
· No comportarse de manera frívola con las mujeres de su propio Haruwen para evitar crear celos entre los demás hombres y para que nadie lo pueda acusar de querer casarse con su hermana (imputación muy injuriosa). Para evitar ambos peligros, buscará esposa en un haruwen distinto del suyo, lo cual a su vez le conviene en el caso de una disputa con ella, pues sus parientes estarán lejos sin poder defenderla y así ella le será más sumisa.
· Respetar a todas las mujeres porque todas son madres, inclusive las ancianas pues ellas, igual a cualquier otra, son las madres de todos nosotros.
· Ser cariñoso con su mujer pero teniendo cuidado de no dejarles conocer sus pensamientos íntimos, porque, si lo hace, se corre riesgo de que ellas recuperen el poder que tuvieron en antaño.
· No ser glotón, porque, si lo es, será obeso y perezoso y no tendrá éxito en cacerías y entonces su esposa tendrá que alimentarlo con los peces que atrape. Pero su esposa debe ser gorda para mostrar que usted es diestro cazador.
· No desperdiciar la comida porque puede tener hambre más tarde.
· Cuando carnee un animal, corte un gran trozo de carne, repártalo en unos veinte pedazos para dar uno a todo el mundo, dejando el último para usted; así lo tratarán a usted cuando sea viejo.
· No se burle de los ancianos, sea bondadoso con ellos y también con los inválidos, así cuando sea viejo o si le ocurre alguna desgracia y se hace inválido, lo más jóvenes lo tratarán de la misma manera
· No se enfade antes de comer porque tendrá indigestión.
· No perdone ofensas. Debe vengarse siempre, y no solo con sus enemigos sino aún con los miembros de su propia familia y de su haruwen.
· Sea valiente y no de importancia a la comida y a las comodidades
· Sea generoso con sus amigos.
· Manténgase en buenas condiciones físicas para poder competir y cazar.
· Trabaje sin que se le solicite.
· Llegue a ser un hombre útil y bueno.
El “Gran secreto”
¿Cuál era ese “gran secreto” que se encontraba como sustrato del rito y de la organización social de los selk’nam?. Anne Chapman lo describe de la siguiente manera:
“En la época de los hoowin (el tiempo mítico), las mujeres gobernaron sin piedad a los hombres. No sólo los obligaban a cazar y a proveer lo necesario para la vida, sino que también tuvieron que ocuparse de los niños y desempeñar las tareas domésticas.
Los hombres vivían en un abyecto temor y sometimiento. Ciertamente tenían arcos y flechas con los que proveían de carne a los campamentos, pero ¿cómo podían ellos usar esas armas contra la brujería y las enfermedades?
Si había algo que discutir, se reunían exclusivamente las mujeres, los hombres se quedaban en sus chozas. A ellos no les era permitido sentarse en rueda con las mujeres cuando ellas deliberaban acerca de alguna cosa o la comentaban. Sólo las mujeres tomaban decisiones e impartían órdenes, y los hombres debían dar cumplimiento a lo que ellas les imponían. De ésta forma, los hombres dependían totalmente de las mujeres.”
Sol un día que pasaba cerca del hain de las mujeres se entera de que las mujeres engañaban a los hombres y se burlaban de ellos al disfrazarse con máscaras de espíritus con lo que lograban asustar y mantener la sumisión de los hombres. Sol se revela y el resto de los hombres con él.; tomaron el hain y ultimaron a las mujeres, sus esposas e inclusive sus hijas. Sol ataca a su poderosa esposa, Luna la que era el cerebro rector golpeándola y arrojándola al fuego. Posteriormente los hombres organizaron su primer hain en el que representaron su historia por medio de máscaras y personajes, siendo ellos los portadores del “secreto”... secreto que de ser conocido por las mujeres podría hacer que ellas retomen nuevamente su poder.
Una primera aproximación
No podemos dejar de señalar que hablar de “rituales de iniciación” implica hablar de cultura, de contexto en el cual nace, crece y se desarrolla un adolescente. Freud (1935) nos va a decir que “la humanidad nunca vive por completo en el presente; en las ideologías del superyó perviven en el pasado, la tradición de la raza y el pueblo, que sólo poco a poco ceden a los influjos del presente, a los nuevos cambios; y en tanto ese pasado opera a través del superyó, desempeña en la vida humana un papel poderoso, independiente de las relaciones económicas “. Lamentablemente el discurso de la “globalización” no solo borra las diferencias sino que a su vez crea un Imaginario en el que todos los grupos sociales están influenciados por las mismas cosas, excepto los aborígenes; como si sólo en ellos se diera la experiencia de lo singular de determinado orden. No hay que ser un intelectual para darse cuenta que aún en una misma ciudad los códigos de distintos grupos son diversos.
La distancia existente entre una determinada cultura aborigen y nuestra “supuesta” cultura uniforme nos permite quizás, analizar de manera particular el contexto en el que se producen determinadas situaciones grupales y sociales.
Obviamente en el caso de los selk’nam, llegado el momento de realizar su iniciación, cada novicio traía una historia previa. Las normas a las que iba a adherir las había vivido de sus mayores; había crecido conociendo tanto a la elite religiosa (chamanes), la de los sabios , las del padre y madre de la tradición oral. Conocía a los chamanes, sabios, profetas, guerreros, luchadores, corredores y de hecho ya había jugado a ser como ellos; a su vez era conciente de las distintas instituciones sociales que sostenían su sociedad: Las divisiones (territorios), los linajes, la parentela y las familias.
Distintas figuras a lo largo de su niñez lo habían invitado a establecer un vínculo de ser, lo que Freud nomina como identificación, que permite tanto al hombre como a la mujer ubicar determinadas insignias que servirán de guía para responder a las preguntas básicas: ¿Quién soy? ¿Qué hace un hombre? ¿Qué hace una mujer? . Así como entendemos al desarrollo del sujeto con la “metáfora de la cebolla” que hace alusión a distintas capas una sobre la otra; de la misma manera entendemos a las identificaciones, una sobreimpresa sobre la otra (de una manera particular) en un proceso que no solo es reactualizado sino que concluye con el final de la adolescencia. De hecho es a partir de las mismas que el adolescente podrá dar forma a lo que denominaremos “su proyecto” con la pequeña chance que nos brinda éste momento como para poder trabajar con dichas “marcas”.
Hablar de identificaciones es hablar de un cierto tipo alienación a los significantes del Otro, de vestirse con determinadas ropas que cubren al sujeto; pero dicha alienación en sí no es un término negativo, sino que por el contrario uno podría pensarlo como positivo, ya que gracias a ello el sujeto accede a la exogamia y a su constitución como sujeto deseante orientado por sus ideales.
Una de las cuestiones que podemos observar en el estudio de Anne Chapman, es que la ceremonia ritual por la que un niño pasa a ser adulto, es que la misma existen dos dimensiones que considero muy importantes al momento de trabajar con un grupo: la temporalidad y la escenificación.
Respecto de la temporalidad, marca la idea de proceso. El tipo de sociedad estratificada en la que vivían los selk’nam marcaba un período de tiempo que llegaba al año, tiempo necesario para poder identificarse a roles distintos. En nuestra sociedad no ocurre lo mismo prolongándose el tiempo por diversos motivos: Pérdida de rituales que marquen el pasaje de un “estado” a otro (en algún momento la conscripción y el cumpleaños de quince cumplían algo de ésta función); prolongación del tiempo o dificultades para el ingreso al mundo laboral; pérdida de eficacia simbólica: el nacimiento, el matrimonio y la muerte no significan socialmente otra cosa que un papel o certificado.
Respecto de la escenificación: Los Selk’nam enviaban al bosque a los novicios para que pongan en juego las cosas que habían aprendido en su vínculo con los otros, previniéndolos sobre la posibilidad de aparición de algunos “espíritus” malignos (shoort); controlaban el cumplimiento de sus órdenes por medio de adultos disfrazados con máscaras, los que a su vez interpretaban a shoort; por otra parte, durante el tiempo que duraba la ceremonia del hain, eran escenificados por medio de distintos actores con máscaras y narradores que provenían de la línea paterna (llamados“padres de la palabra”), los mitos e historias que actuaban sustentaban la exogamia y el afianzamiento en el orden simbólico. En nuestra sociedad eso no ocurre, la familia en general engulle o expulsa, la escuela (para los que tienen acceso) no brinda espacios ni posibilidades; convirtiéndose muchas veces la calle, en un escenario ritual salvajemente desdibujado en donde grupos adolescentes crean su propia mística y ceremonias, muchas veces sostenida en actos de transgresión y consumo de tóxicos.

Los Iniciadores como Primer Organizador grupal en la adolescencia:
Partiendo de los ritos de Iniciación en éste proceso de construcción, hasta ahora hemos señalado dos elementos: el proceso y la escenificación. Pasaremos al tercero que nombraremos como “Iniciadores”.
David Maldavsky en algunos de sus textos rescata de la obra de Freud el concepto de Iniciadores, los mismos serían operadores lógicos que conducirían al Yo de un tipo de configuración social más simple a otra más elaborada, dirá qué “el valor psíquico de un iniciador se muestra particularmente relevante en relación con la constitución de una representación-grupo más genérica, en la cual el yo del joven tiene como destino insertarse para desarrollar vínculos de amor y trabajo” (1988)... “El concepto de los iniciadores que Freud mencionó fragmentariamente en varios trabajos, ha sido desconsiderado de las investigaciones posteriores, pese a que parece ser un punto central de encuentro entre diferentes corrientes psíquicas... y entre diferentes lógicas. Sólo podemos atribuir ese descuido a la falta de trabajos que aborden de un modo refinado los problemas metapsicológicos referidos a los procesos psíquicos en la adolescencia”.
Hablar de los Iniciadores como Operadores Lógicos implica a su vez considerar a la adolescencia como un Tiempo Lógico (no cronológico) en la estructuración del sujeto. El Iniciador no debe confundirse con una figura particular que lo encarne, algo así como “aquel que inicia a alguien en la sexualidad o el trabajo”; de última dichas figuras importan lo mismo que aquellos “restos diurnos” que constituyen un sueño, no son más que “telón de fondo” o soporte de un proceso lógico por advenir.
Referirnos a los Iniciadores implica tener en cuenta diferentes rasgos de la historia de un sujeto que son puestos en juego en un determinado momento con el objeto de lograr dar forma a determinadas representaciones que van a signar de una manera particular, el tipo de salida exogámica que efectuará. La historia libidinal, su ubicación ante la Ley y las distintas marcas identificatorias son el “material bruto” que va a utilizarse.
En los grupos adolescentes dichas representaciones están continuamente en juego, de hecho son ordenadoras de la tarea a efectuar. Existiría una relación directa entre:
· La Sexualidad y los Iniciadores que permiten constituir la posibilidad de Insignias masculinas o femeninas, relacionadas al amor / odio.
· Los Iniciadores que permiten constituir Insignias en el orden del tener, los proyectos, un ejemplo sería el Iniciador laboral .
· La muerte y los Iniciadores que permiten constituir caminos para la elaboración de las pérdidas de objeto, los diversos duelos.
En el caso de los Selk’nam podemos observar que desde que el niño es sacado de su casa hasta que termina la ceremonia, todos los operadores lógicos están en juego siendo el proceso y la escenificación el telón de fondo que permiten el desarrollo de los mismos. Tal como decía Didier Anzieu: “Los mitos y leyendas orientan la vida fantasmática. El fantasma a su vez sostiene al mito. El mito es una tentativa social por lo que ejerce un control indirecto de los individuos a la vez que su efecto es tranquilizador. Para el niño el mito y el cuento, especies de fantasías diurnas colectivas, sirven de modelo para elaborar su vida fantasmática, de la misma manera que la palabra, cuando ha sido adquirida, le sirve para organizar sus fantasmas individuales inconcientes”.
El mito funciona en el grupo adolescente más allá de lo individual; si sostenemos que en el vínculo interhumano opera la circulación fantasmática y si hablamos de un Tiempo Lógico compartido, nos es mas fácil dimensionar otro fenómeno conocido como “Resonancia Fantasmática”. ¿En dónde resuenan los distintos fantasmas? : la respuesta sería en los Iniciadores que ocuparían el lugar de Primer Organizador Grupal: La muerte, el proyecto/trabajo y la sexualidad. En los distintos momentos grupales, dichos Iniciadores estarán en juego dentro de una lógica particular; el poder ubicarlos nos brinda la posibilidad de intervención.
Algunas conclusiones:
En la etapa de los Caminantes podemos observar una lógica propia del tiempo lógico que es el transcurrir de la adolescencia. Dos momentos esenciales de la misma son la incorporación al grupo y a los ideales del grupo, que es sostenido por el Raid de Búsqueda; un segundo momento donde la diferenciación se hace necesaria a los fines de comenzar a trabajar en el propio Proyecto de Vida, sostenido por el Raid de Desafío.
Desde una concepción un poco más amplia, podríamos considerar que el ritual de pasaje comienza temporalmente con el primer raid y culmina con el segundo, dado que en ese período de fuerte trabajo personal el adolescente irá delineando cuestiones básicas de su personalidad. Demás está decir que si entendemos la lógica de los Raids en los términos de un proceso no debemos olvidarnos en lo más mínimo que el mismo debe ser sostenido por la escenificación que no es ni más ni menos que la puesta en juego de los distintos elementos educativos que dispone la rama sumados a los aportes de la cultura en la que se encuentra asentada; todos éstos ordenados de manera de que cada una de las experiencias pueda ser realmente fructífera
Si uno de las herramientas educativas que dispone la rama caminantes son los Raids; la otra herramienta sumamente importante es la de el sistema de Proyectos que al ir de la mano del “Iniciador laboral” debe ser trabajada de manera que no resulte algo frustrante ni burocrático; acorde a las necesidades de los mismos adolescentes. En algunos casos dichos proyectos tendrán relación con la aventura y/o el servicio, pero ojo, no descuidar aquellos proyectos que en determinados grupos sociales puedan llegar a relacionarse con experimentación de salidas laborales o desarrollo de habilidades, dado que en general no existen en la comunidad otras instituciones que puedan dar lugar a las necesidades de los adolescentes de crear su propio Proyecto.
Respecto de los Iniciadores: Sexualidad, Trabajo y Muerte (pérdidas); podríamos decir que de fondo son las cuestiones que estarán siempre en juego en el debate entre los adolescentes:
· Qué es ser hombre y ser mujer, cuáles son las insignias que cada uno trae desde el lugar que proviene, cómo se ponen en juego en la relación con los demás, qué posibilidades existen de que al entrar en debate puedan cuestionarse.
· Cómo se ubica cada uno respecto del Tener, cuáles son sus identificaciones familiares y sociales en ése área. qué es lo que orienta sus deseos laborales o profesionales, cuál es el impacto de la cultura de la desesperanza en la constitución del propio Proyecto de vida
· Cómo vive la pérdida del cuerpo de niño y los cambios que esto le provoca, la ambivalencia que le provoca la pérdida de niño y el nuevo rol social que debe asumir, la pérdida de su propia imagen Ideal por una imagen más real.

Conocer sobre la necesariedad del proceso adolescente, la escenificación desde distintos elementos imaginarios, y el modo de funcionamiento de los Iniciadores; permitirá que el dirigente se ubique de mejor manera respecto de su rol en el trabajo con los caminantes.

jueves, julio 19, 2007

Una Navidad distinta

Ese sábado de Diciembre al volver de la caminata en la que habíamos descubierto las bellezas ocultas del arroyo que surca nuestra ciudad, nuestro dirigente –el Rafa- nos comentó que el P. Néstor Navarro le había preguntado si los Scouts estaríamos dispuestos a organizar el Pesebre Viviente que se realizaría el día 23. Nuestros rostros se iluminaron y no hubo mucha discusión, decidimos que esa Navidad sería distinta para todos.

Diaguitas y Tehuelches nos abocamos al diseño de un Proyecto acorde para la ocasión, en el que invitábamos a las otras ramas a participar activamente del evento. Luego de un pequeño debate diagramamos la construcción del pesebre con troncos y amarres, rescatando del viejo libro de BP una técnica para entretejido de paja por medio de telar; nos serviría para un techo a dos aguas que abrigue a los actores principales. Era muy claro que entre todos iríamos a cortar esos pastos parecidos a paja que se encontraban en los baldíos aledaños a la parroquia, cortaríamos los troncos, haríamos los encastres, prepararíamos el lugar. Algunos interrogantes surgieron en la conversación: ¿Quiénes serían los Reyes Magos? ¿Quién María? ¿y los pastores? ¿y las canciones? ¿Y el relato?. Preguntas que acercaban, que movilizaban a cada uno de nosotros a ubicarnos en algún rol que nos gustara. Si bien faltaba un tiempo para la puesta en escena, ya en los inicios del trabajo saboreábamos la aventura aún no vivida, un sueño común nos movilizaba junto a un dirigente que más que “Insignia de Madera” era un Maestro Scout, con un deseo firme de provocar en sus muchachos la sed de aprendizaje.

El 23 de Diciembre nos encontró a todos desde la mañana temprano trabajando en el pesebre. Salimos juntos a cortar el pasto, nos dividimos el trabajo de construcción entre quienes armaban la estructura del pesebre y los que armaban el telar para entretejer los pastos. Luego del montaje, en pequeños grupos nos dedicamos a pulir el guión, practicar las canciones, preparar la escenografía, el audio y la iluminación. La puesta en acto fue sencilla y emotiva; cada uno de nosotros nos sentimos satisfechos, y el P. Néstor como los que asistieron al “Pesebre viviente” nos felicitaron, inyectando un plus de alegría por la tarea realizada.

Pasaron muchos años para entender qué es lo que había sucedido durante esa Navidad, pequeño testimonio de lo que sábado a sábado, en campamentos y salidas, un grupo de muchachos vivíamos al encontrarnos en el grupo scout para hacer realidad algunos de nuestros sueños y dar cauce a los deseos de aventura. Cuando vivimos las experiencias difícilmente poseemos la distancia y los conocimientos necesarios para reflexionarlas en toda su dimensión, por eso algunos años mas tarde como adultos nos damos oportunidad de buscar y encontrar posibles respuestas sobre la invención del escultismo, en mi caso ellas son más cercanas a la poética que a los paradigmas de producción educativa cognitivos – comportamentales que se erigen como uno de los modos de control social en este siglo XXI recientemente inciado. Dicho modelo no deja de recordarme a Aldous Huxley en su libro “Un mundo Feliz” donde relataba una sociedad en la que por medios tecnológicos se ejercía el control político, económico, biológico y social de los hombres generándose una falsa felicidad impuesta, que poco tenía que ver con la singularidad de las personas y mucho con su manipulación.

Prefiero entender el “Gran Juego” como un modo de producción social y vincular inédito creado por Baden Powell, que encuentra un nombre propio en la denominación “Sistema de patrullas” , al que podremos releer desde distintos conocimientos para enriquecer la perspectiva y comprender mejor su funcionamiento, pero sin abandonar los fundamentos. En el presente artículo iremos en dirección de enriquecer la perspectiva, pero esto supone el conocimiento de los fundamentos por parte del lector.

Sistema de patrullas y comunidad:

Generalente tenemos una idea distorsionada de lo que significa “Comunidad”, por eso erramos en nuestras prácticas sociales y educativas, ya que se suele identificar a la Comunidad con la idea de una Totalidad rebosante en plenitud en la que todos son Uno y viven felices. Si meditamos seriamente lo que esto significa, no tardaremos en darnos cuenta que nuestro mundo maravilloso es como el de Huxley, porque implica la anulación y el aplastamiento de lo propio por lo común, idea totalitaria que anula la diferencia. Entonces ¿qué sería una comunidad?.

Roberto Espósito –filósofo italiano- hace tiempo emprendió el trabajo de tratar de dar luz al concepto de comunidad, encontrándose que la mejor manera de evitar los malos entendidos es utilizar como referencia la composición de la palabra en su asepción original del Latín. Una de las primeras puntos a tener en cuenta es que las comunidades siempre son pequeñas, fundándose alrededor de un vacío, de una carencia, de una falta. El humano no es solo, necesita del cum (con) que lo dirije al encuentro con el munus (lo común, los otros) bajo la forma simbólica del don que no espera nada a cambio y se constituye como un deber. Podemos encontrar este sentido en la formación de los distintos “grupos informales” como las “pandillas” a las que hace referencia Baden Powell, en donde se ingresa a partir de una carencia y renuncia a lo propio constituyéndose lo común en lo menos propio de la persona. El socius hace referencia al contrato, a la regulación e institucionalización de las relaciones entre las personas, y cuando este predomina nos encontramos con la muerte del munus. Puede existir socius sin munus, o el munus introducir un socius con el que se encontrará en tensión (lo que no implica algo en sí negativo, sino una tensión que puede ser productiva)

El “grupo natural” no es un grupo de chicos que se encuentran en la esquina. Cuando se instituyen determinado tipos de relaciones (liderazgo, sentidos comunes, identificaciones) dejan de ser agruamientos espontáneos y pasan a conformar un socius - generalmente contracultural – en un arco que va desde el pequeño grupo que se articula a partir de un consumo particular (música, deporte, tóxicos, etc) a las llamadas “tribus urbanas”. Si tomamos en cuenta la noción de participar con otros como una forma de renuncia al propium, podremos entender mejor como a partir de los grupos que proveen identidades fragmentarias pueden suceder cosas maravillosas, pero también cosas que generan horror.

La invención genial de Baden Powell fue crear un socius (el sistema de patrullas) en dirección a la comunitas, partiendo de los chicos que ya tenían grupos conformados a los que denomino “pandillas” (con un socius en funcionamiento) y para los chicos que estaban en busqueda de encontrarse con quienes vincularse. ¿Por qué el socius del escultismo se dirige a la communitas? . La comunidad que se funda a partir del grupo de amigos se sostiene en la cautela y la simpatía que abriga las diferencias ; mi “presencia en el otro” hace comunidad, el repartir reponsabilidades a la mayor cantidad de muchachos puede ser leído como una forma concreta en la que cada uno pueda construir un lugar propio, singular, dentro del espacio común. El Sistema de patrullas no anula las diferencias, trata de dar lugar al munus y al propium de cada uno de sus integrantes.

En esa Navidad distinta con la que iniciaba el texto, podemos observar como desde el socius del sistema de Patrullas se apunta en dirección al don con el cual se conforma la communitas. El deber que caracteriza la pertenencia a un grupo abrió paso a la aparición del munus que se puso en juego en las construcciones y el montaje; el propium tuvo lugar en cada una de las actividades que se distribuyeron, cercanas al deseo y a las inquietudes de cada uno de nosotros. Estuvieron quienes gustaron construir juntos el pesebre, quienes prepararon las canciones y la ejecutaron con sus guitarras, quienes pusieron en juego sus dotes artísticas en los distintos papeles que requería la escenificación.

Tejiendo vínculos:

En el escultismo existen diversos modos de generar comunidad siendo centrales el servicio a los demás, el compromiso social y la técnica scout . El sistema de patrullas como invención de BP facilita el entramado de los distintos muchachos dando lugar a lo comun de la patrulla y a lo propio de cada uno de sus miembros. La vivencia de las actividades (en especial del campamento) se constituye en un modo particular de producción de vínculos forjados a partir de “las artes del scout”.

En “escultismo para muchachos” BP hace referencia a los hombres de los bosques, los aborígenes; a la capacidad creadora de quien puede construir con sus propias manos su destino, modelo distinto a la lógica posmoderna del consumo. Hace poco tiempo en un trabajo de mi profesión definía al artesanado como “aquellas personas que a partir del ejercicio de un arte particular elaboran por su propia cuenta objetos singulares o seriados en cantidades pequeñas a partir de materiales adquiridos en el mercado, obtenidos de la naturaleza o de su propia elaboración. El artesanado utiliza una escasa cantidad de máquinas y herramientas pudiendo incluso fabricar parte de las mismas; como condiciónes particulares en este tipo de tarea podemos señalar el deseo por la obra, la satisfacción obtenida en su realización y posterior reconocimiento, la posibilidad de impresión de un sello personal que caracteriza cada uno de sus trabajos.” . Definición no muy lejana a lo que los scouts hacemos cotidianamente en nuestras actividades sabatinas, campamentos y salidas: construcciones y artesanías de distinto tipo con elementos que obtenemos de nuestro contacto con la naturaleza, utilización de escasas herramientas elaborando algunas de ellas para facilitar la tarea, deseo decidido para diseñar y culminar nuestras obras, satisfacción obtenida al gozar de ellas junto con los compañeros de ruta, satisfacción de que otros reconozcan nuestras obras, posibilidad de dejar nuestra marca personal en cada uno de nuestros trabajos.

¿Por qué el modo de producción artesanal - en nuestro caso las artes scouts” - son generadoras de vínculos? A diferencia de otros tipos de producción, en el modo artesanal se decide qué producir, con quienes hacerlo y los tiempos destinados a dicho trabajo. Si pensamos en la “Navidad distinta” con la que inciaba el texto podemos observar que del debate desarrollado en el grupo se elige aceptar el pedido, y a partir de allí se trabaja en el proyecto de lo que se quiere hacer. En el diseño de “la obra” el grupo tuvo en cuenta la disponibilidad de tiempo de cada uno de sus miembros, de la misma manera que la dificultad de quienes tenían inconvenientes para realizar el trabajo a determinado ritmo; en nuestro caso dicha dificultad se relacionaba con aquelos que aprovecharían la ocasión para aprendeher los amarres y la técnica del telar, en otras oportunidades este punto estuvo relacionado con quienes tenían dificultad con el ritmo de trabajo por algún tipo de minusvalía. Cada uno de los participantes mas allá de los conocimientos técnicos comunes (o a aprehender) que hacían referencia a la construcción del pesebre (lo común), trató de ubicarse en los lugares en los que el don a los otros coincidía con algo del propio deseo que lo impulsaba y que quería desarrollar (lo propio). Es muy clara la vinculación entre lo que calificamos como modo de producción artesanal y la idea de comunidad que a partir del lazo de amistad, abriga la diferencia.

El modo de producción característico del escultismo no se configura como un hecho educativo enajenante (en el que el sujeto pierde su propia identidad) como generalmente ocurre en el modelo de producción de saberes de la escuela. Al no existir la “cosificación” de las personas , las relaciones que se establecen entre los sujetos que comparten la tarea no ocultan relaciones de dominio-servidumbre que generalmente se hallan veladas en la currícula de un Programa Educativo determinado ; los conflictos que se producen entre las personas son singulares y permiten intervenir para la invención de soluciones que son particulares y acordes a la red simbólica que se entreteje entre los distintos actores. En el hecho educativo que producen “las artes scouts”, son los propios actores quienes estabecen las pautas para regular el trabajo, haciendo viable la inclusión de los distintos miembros en función de sus características; ubicándose la técnica como terceridad mediadora entre las personas, más allá del rol que ocupe cada una de ellas en el Gran Juego.

En sentido general entendemos por arte a “cierta virtud o habilidad para hacer o producir algo”, siendo lo común a las distintas “artes” el estar ligadas a distintos modos del hacer. Esto es claro en “la poética” de Platón donde encontramos la utilización de la palabra “arte” para distintos quehaceres humanos que perdura aún en nuestra época, cuando escuchamos decir “cocinar es un arte”. Heideger establece una ecuación en la que coloca en una serie la Verdad = Creación = poesía = arte, haciendo referencia a que todo arte es poesía que revela la verdad del sujeto por medio de la realización de la obra, considerando a lo artesanal como un camino intermedio entre el “Arte puro” (Bellas artes) y la producción de mercancías. Podríamos decir que las “artes scouts” nos brindan la posibilidad de ese camino intermedio en el que es posible incluir la singularidad del sujeto, favoreciendo que algo de su verdad sea revelada; lamentablemente muchas veces se le presta poca importancia a las “especialidades” que son el lugar del propium por excelencia, la posibilidad de que alguien encuentre ponga en juego algo del orden de la construcción de su propia verdad. En la “Navidad distinta” cuando construíamos el pesebre y nos ocupábamos de nuestros roles, cada uno de nosotros se duplicaba en la obra, ponia algo de sí fuera de sí para reencontrase en ello. Con la puesta en escena pudimos contemplar y encontrarnos con el pequeño mundo que habíamos creado con el plus de reconocimiento por parte de la comunidad de la que formábamos parte.

Las características de las “artes scouts” nos acercan al concepto de sublimación como modo particular de satisfacción orientado a partir de las vías del saber hacer característico del escultismo, que adquiere su forma en una técnica abierta a la creatividad e invención; facilitando una doble vía de reconocimiento: el personal y el comunitario. Las “artes scouts” permiten encontrar un espacio de lo común, pero a su vez invitan a que pongamos en juego el propio deseo, la creación de un sello personal.

En nuestra época la niñez y juventud crecen fuera del amparo que los Ideales brindaban en otros tiempos, encontrándose en un serio riesgo de aplastamiento y extravío a partir de las falsas soluciones del consumo que ofrece el mercado. Quizás no existan muchos lugares como los grupos scouts a los que un chico o una chica puedan dirigirse, participar en lo común, y “rescatarse” de la situación que viven a partir de algo de lo propio, que ponga límite a los falsos espejismos. Cada sábado puede ser “una Navidad distinta” para muchos, no depende solamente de los chicos, gran parte de la responsabilidad es de los dirigentes que son los “guardianes del juego”.



Bibliografia:

• Baden Powell. “Escultismo para muchachos” Ed Scout Interamericana
• Espósito Roberto. “Communitas”. Ed Amorrortu 2005
“Immunitas”. Ed Amorrortu 2005
• Freud Sigmund: “Pulsiones y destinos de pulsión”. Ed Amorrortu
“Introducción al narcisismo”. Ed. Amorrortu
• Martín Heidegger: “Poesía y verdad”. Ed. Fondo de cultura económica 1978
• Phillipps Roland “El sistema de patrullas” Ed Scout Interamericana
• Platón “Diálogos. Ión o de la poesía”. Ed. Porrúa 1998
• Recalcatti Masimo. “Las tres estéticas de Lacan”. Ed Del Cifrado 2006

miércoles, julio 18, 2007

Una visión estética del escultismo

En el artículo sobre “La técnica scout” tomábamos como referencia que en “Escultismo para muchachos” Baden Powell hace referencia a que “aquellos que logran el éxito son aquellos que han aprendido las artes scouts desde niños”. Tomar al escultismo como un “arte” nos remitía a la “Técnica” y a un saber – hacer específico que se relaciona con la particularidad del Movimiento Scout.

A una ética determinada se le supone una estética singular, cuya función es un modo sirve de orientación a la propuesta que se realiza a los niños y los jóvenes. A muchos este planteo les parecerá algo rebuscado pero es algo muy común, todo movimiento se orienta en una estética determinada, y más si el mismo es de niños y jóvenes. Un ejemplo de ello es el Hip Hop, cada vez mas presente en nuestros jóvenes, este movimiento promueve una nueva identidad acorde a la forma de vida norteamericana constituyéndose en una lengua común en la que no importa el lenguaje generándose una comunidad de “estilo de vida”. Mediante determinadas prácticas masificadas artísticas, no artísticas, de vestimentas, de bandas, de violencia, de oposición se constituye una Identidad que se ofrece. De la misma manera las llamadas “tribus urbanas” o subculturas también se soportan en una determinada estética, simplemente basta observar algunas de ellas: darks, raftas, skaters… todos conforman comunidades de “estilo de vida”, marcadas por determinados rituales, vestimenta, música, acciones.

¿Qué ocurre con el escultismo? Es bueno poder retomar los distintos elementos que hacen a una estética en extinción que tenía su fuerza, y debiera ser alimentada y renovada, ampliada e incentivada. Lamentablemente hace mucho no se le presta importancia a la estética scout que permite la identificación a un grupo y mediatiza a la asunción de los ideales (en nuestro caso), y eso es una cuestión que atañe a toda la organización, simplemente a modo de ejemplo.

1) 1) Respecto de la ropa: Tenemos un uniforme que si bien podría considerarse tradicional, no está a la altura de una estética juvenil, como lo eran las inconseguibles remeras de rama (que estaban muy buenas, y que difícilmente se consigan), concebidas sin descuidar los valores y acorde a la época (un ejemplo es la remera de los lobatos, es una maza!, mi hijo la lleva a la escuela y al resto de los pibes les encanta la imagen del lobo)

2) 2) Nuestro chicos casi no cantan, el canto genera lazo social e identificación. En algunos casos se cantan las canciones viejas que son tradicionales pero viejas. Desde Programa en Scouts de Argentina nunca se ha Promovido un Festival Scout de la Canción en donde los nuevos ritmos y los viejos ritmos generen canciones dentro de una determinada ética. No existen CDs donde se puedan conseguir las canciones y el pasaje es por tradición oral, o si alguno tiene suerte y sabe leer música puede acceder a alguna de ellas; lo peor es que muchos dirigentes no le dan importancia al canto. En mi ciudad una Dirigente hizo un CD con los lobatos de coro hace unos años, lo llevó a nivel nación y no le dieron importancia… uno de los temas forma parte del primer número de Apuntad Alto! y se encuentra en estrecha relación con Jugarse por la Paz (el artículo se llama “Paz para los chicos”). La dirigente nombrada tenía un programa en TV de cuentos infantiles y es una música conocida en la ciudad, grabó el CD en un estudio apropiado para ello.

3) 3) También existe una estética del cuerpo unida a los bailecitos, aplausos, máscaras y demás que vemos generalmente en los fogones o fogatas, pero que atraviesan la actividad scout en general. La misma también está bastante descuidada y se basa casi exclusivamente en tradición oral, ya que no se produce sobre este tema (hoy existen distintos tipos de soportes tecnológicos para enriquecer o para brindarle a quien no tiene la suerte de disponer de tradición acceso a ello)

4) 4) Existe una estética de las acciones que se me ocurre caracterizar de dos formas, aquella que tiene que ver con la Técnica (escribí un artículo en el número anterior de la revista así que no me explayo en esto), y una estética en el Servicio (para darle un nombre general), en esta última recién se ha comenzado a realizar algo a partir del Movideas.

Ofrecer un espacio de construcción de identidad para niños y jóvenes es más complejo de lo que se parece, si BP se basó en los grupos informales para realizar su propuesta ¿por qué no hacemos lo mismo para renovarla y enriquecerla? Esto no sería abandonar la tradición o introducir como ha ocurrido a nivel continental conceptos educativos que poco han tenido que ver con el movimiento y que han producido un extravío importante que ha impactado entre otras cosas en la baja de la membresía asociativa; esto sería realmente meternos de lleno en cómo creó el metodo Baden Powell, actualizándolo, tomando la posta para crear un puente entre los viejos tiempos (que son muy importantes para la identidad) con los nuevos tiempos.

lunes, julio 16, 2007

La musica y el escultismo

Franco había venido a visitarnos desde Italia. Habíamos compartido hermosos años de nuestra vida en el movimiento Scout, hasta que sus padres de nacionalidad italiana deciden volverse a su país natal en enero de 1979. Vive en Milán desde esa época, y los primeros acordes que aprendimos juntos en el grupo scout, en su caso se transformaron en un estilo de vida. En la actualidad es guitarrista de Jazz en el circuito de Milán y ha participado en distintos festivales de música, incluso infantiles donde presentó una de sus creaciones: “el gauchito Painé”, haciendo referencia al país que lo vio nacer y crecer hasta iniciada su adolescencia.

Cuando nos encontramos salimos a caminar por el barrio. Me decía “Yo me acordaba que las calles eran muy anchas, ahora que las veo de nuevo, no lo son tanto”. Mirada del recuerdo, de los ojos de un niño, que jugaba con sus amigos en la época que en donde las grandes discusiones musicales se basaban en si uno era “pardo”, “cheto” o “Stone”; y de allí la vestimenta utilizada, como los vaqueros “bombilla” que prácticamente se adherían a la piel. Desde esa época la música ocupaba un lugar importante para nosotros; dentro del grupo aprendíamos canciones y año tras años, creábamos nuevas para el “Bagre de Oro”, concurso de canciones scouts con letra y música original, que se realiza desde 1978 un día jueves del campamento anual.

En nuestro grupo Scout la música y el arte nunca ocuparon un lugar menor. De hecho muchos de las personas que transitaron su niñez, adolescencia y juventud se han dedicado a la música y al arte, como a las ciencias sociales. De nuestro querido y humilde grupo “San Jorge”, en donde el escultismo se enlazaba con la poética; surgieron músicos, artesanos, maestros, trabajadores sociales, psicólogos, gremialistas, historiadores, militantes sociales y políticos.

La música es la más clara expresión de la voz, pero no de una voz imperativa que da órdenes, sino de una voz que aunque todos juntos gritemos ocurre como en el aplauso: se sincroniza automáticamente una con otra generando una “buena voz”. Simplemente hay que ver un partido de fútbol para escuchar ese hermoso efecto que se produce cuando una se suma miles para expresar el canto de la tribuna.

Nuestro grupo scout se ubica a 300 metros de lo que llamamos “el bosquecito”, un lugar en donde se encuentra una planta de agua potable y que tiene unas 14 hectáreas de árboles, allí sábado a sábado realizábamos las actividades. Siempre marchábamos cantando, rompiendo el silencio de la siesta. Allí se inscribía nuestra voz, y a veces escuchábamos el eco de la misma resonar entre los intersticios de la calle. Cantábamos las canciones tradicionales, como “Soy un Scout”, pero también cantábamos otras a dos voces, sin importar las miradas de quienes se asomaban tras las cortinas de las ventanas de sus casas para ver que ocurría. Con las mejillas rosadas y los ojos brillantes, las patrullas marchaban hacia la aventura con un gozo que se hacía escuchar.

Ese placer singular que despierta la música, muchas veces en la historia ha sido confundido con lo demoníaco, tal es el caso de las sirenas que por la fascinación que provocaban se decía llevaban a la muerte a los navegantes de los mares También se ha confundido con lo divino, la voz angelical, de allí el nombre de “Diva” (Divina) para la mujer que canta en la Opera. San Ambrosio, uno de los primeros en incorporar las canciones en la liturgia, confesaba: ‘algunos pretenden que yo he fascinado al pueblo con el canto de mis himnos; no lo discuto” y no tenía problemas en comparar el canto con el ruido de las olas, en donde en su arrullo uno se abandona a su escucha y el sentido es desplazado por los sentimientos que despierta la armonía, ocurre lo mismo cuando acampamos junto a un arroyo, el sonido de las ranas... es sonido del agua que corre… es la música que nos brinda la naturaleza, que nos arrulla, que nos invita al descanso.

San Agustín en relación a la música decía : “Dichoso del pueblo que conoce el júbilo. Corramos entonces hacia el júbilo pero no nos entreguemos a él sin comprenderlo (…) Aquel que está en júbilo no pronuncia palabra; su alegría se hace entender sin que mezcle palabras; es el canto de un alma que la alegría inunda y que, como puede, exterioriza sus sentimientos sin llegar a formar frases. El hombre entregado a la alegría a partir de palabras que ya no pueden decirse ni comprenderse, pasa a una clase de vida donde la felicidad brota sin palabras. Se ve bien que él quiere darle una voz a la alegría, pero la plenitud le impide desarrollarse en palabras”. Algo de eso sucede, cuando se canta en grupo, pierde peso la significación de las palabras para ganar espacio los tiempos, los juegos de voces, la armonía, el sentimiento de ser todos uno.

Allí estábamos pues, 25 años después y un poco mas viejos, transitando las mismas calles que nos había conocido como niños que corrían y jugaban en los baldíos, con barcos improvisados cuando la lluvia cavaba zanjones a los costados de la calle que se convertían para nuestra fantasía en turbulentos ríos, como grupo de adolescentes que bajo el farol de la esquina charlaba hasta altas horas de la noche cuestiones de la vida. Alli estábamos, éramos los mismos pero distintos, en esta ocasión caminábamos a festejar el cumpleaños de Darío: Ciervo audaz para los scouts, “el gaita” para los demás.

Franco había traído su “Fender” con un equipo portátil, una vez en lo de Ciervo, Leo decidió ir a buscar su eléctrica, Darío desenfundó su contrabajo y Andrea le prestó su violín a la esposa de Franco... la “criolla” me tocó a mí. Primero una “zapada” entre personas que era la primera vez que tocaban juntos… la música tiene esas cosas hermosas, que aún sin conocerse genera efectos de complicidad, acompañamiento, amistad. Luego de la “Bluseada” comenzó el canto, viejas canciones sonaban al unísono para que, en un segundo momento los juegos de voces hicieran su lugar. Así era en los Scouts, primero aprendíamos a cantar todos juntos una misma canción, a sonar como una sola voz, para luego darle espacio a lo singular y crear una armonía distinta, en donde poníamos en juego algo del orden de lo bello.

Nos preguntábamos ¿Quién alguna vez cantando no ha sentido un nudo en la garganta como expresión de la emoción contenida, un escalofrío de miedo ante la vieja canción de “los muertos”, o la irrupción de una lágrima cuando alguien pasa a otra rama o realiza su partida? La alternancia silencio – voz nos permiten pensar la música como impugnación del silencio, espacio en el que se inscribe el canto. La música, el canto, nos permiten conquistar el vacío del silencio y convertirlo en algo sublime; nos exige participar de una métrica simbólica, de una ley que regula el juego del canto, nos provoca un placer muy particular al disfrutar de su armonía.

La música, ocupa un lugar muy importante dentro de la estética del escultismo. Que “el scout sonríe y canta aún en las dificultades” ha sido olvidado por muchos, porque siempre parecen existir cosas “más importantes” que hacer. La música genera lazo social, anuda unos con otros, genera un sano placer, permite identificarnos a una comunidad de ideales, es parte fundamental de lo que denominamos en nuestro caso “Espíritu Scout”; que si no es alimentado y promovido muere. Cantar es poner el alma resonando con los demás, cantar es mucho más que una “actividad fija”, está en el centro, en el alma del movimiento.

Perdidos en el universo cognitivo – conductual del Programa de la OSI, cada vez renunciamos más a aquello que sin teorizarse demasiado ha caracterizado al escultismo y a motivado a generaciones enteras a “dejar el mundo en mejores condiciones de lo que lo encontramos”, que es el ubicarnos mas cerca de las artes y de la poesía que de las matemáticas y de la programación de la vida de las personas. Las utopías no se construyen cumpliendo con un protocolo de conductas, de esa forma se las mata. Las Utopías son poesía pura. Ayudar a construir a cada niño y joven su propio poema, es el desafío que tiene que enfrentar el escultismo en el siglo XXI.

Si sos dirigente quizás sea bueno que te preguntes: En tu grupo ¿Cuántas especialidades artísticas se han desarrollado? ¿Todavía marchan cantando y cuando lo hacen aún se sonrojan las mejillas y se iluminan los ojos? ¿Existen guitarras, canciones viejas y nuevas? ¿Se quedan terminado el fogón anual cantando hasta que la última brasa se apague, o hasta que el sol los encuentre juntos y felices? ¿Qué lugar ocupa la música y el canto?

domingo, julio 15, 2007

Sobre la técnica scout



“Los que logran el éxito son los que han aprendido las artes del Scout

cuando aún eran niños”

Baden Powell, “Escultismo para muchachos”



La pava comenzaba a ejecutar sus primeros silbidos producto del calor que la arropaba desde la cocina a leña en la que se posada. Manolo tomó su mate de arcilla y su bombilla de alpaca. Entre mate y mate organizaba su día. Había decidido que durante un tiempo trabajaría con metal preparando un collar y unas gemas de cuarzo y amatista, después del mediodía en el torno moldearía unos mates de arcilla que son muy preciados por los turistas que pasean por Sierra de la Ventana, y a eso de las cinco de la tarde se dirigiría a la feria artesanal en donde ofrecía diariamente sus productos. Mateando recordaba que el día anterior unos scouts de Buenos Aires le habían comprado una gran cantidad de artesanías, ese dinero le vendría muy bien para adquirir algunas cosas que necesitaba para su hijo de sólo tres meses de vida. El también había sido Scout desde chico… y no solo eso.

Una vez en el taller, comenzó a trabajar en una cadena que se denomina “el camino del Inca”; una serie de nudos metálicos complejos que figuran en sus idas y vueltas, el camino que los Incas tomaban para llegar al Machu Pichu – al menos eso cuenta la leyenda- . Construir la cadena le llevara varios días y un total de 12 horas de trabajo; sentarse y realizar su montaje le trae el recuerdo de las ancianas de la parroquia rezando el Rosario, en ese acto repetitivo, circular, pero no automático. No es lo mismo el automatismo que la repetición creadora; en el primero no se piensa y es imposible salirse de lo que siempre es de la misma manera, el retorno de lo igual. En cambio la repetición creadora no solo es un acto que puede ser pensado sino que se abre al surgimiento de lo nuevo en cada una de sus vueltas.

Luego de almorzar y una vez en el torno, nuevamente la repetición creadora asume la forma del movimiento circular producido para facilitarle que sus manos, puedan ir dando formas a la arcilla previamente preparada. Manolo cree que el movimiento se emparenta con la música. A partir de esa especie de metrónomo[1] que va marcando el compás de la producción, ha sido testigo de cómo algunos niños con dificultades van calmando su “hiperactividad” gracias al ritmo y la repetición; a partir de allí algo de la creación quizás aparezca.

En una de las noches serranas, esas en que la luna en cuarto creciente alcanza para iluminar los rostros y enrojecer pasionalmente el vino, charlábamos con Manolo sobre el arte y la técnica, en especial sobre Técnica Scout, esta última venida a menos gracias a los iconoclastas[2] del Programa que la dividieron y redujeron a la visión cognitiva - comportamental de “objetivos procedimentales”; nada más alejado al verdadero sentido Poético[3] del Movimiento Scout.

Si la Técnica[4] es entendida como la habilidad a la que se recurre para realizar algo utilizando una serie de reglas que permiten producir o transformar una realidad natural y mediante ella acceder a un cierto develamiento del mundo y del ser; podríamos afirmar que la Técnica Scout encarna de forma particular el concepto universal de Techné. Por medio de ella, en las distintas vueltas de la repetición creadora no solo se afianza la habilidad sino que se posibilita el surgimiento de lo nuevo. Recordando las distintas vivencias personales, tomaban forma aquellas reminiscencias de quienes supimos disfrutar de construcciones, salidas y juegos; y que con el transcurrir de los años fuimos durante un tiempo responsables de que grupos de niños y jóvenes pudiesen vivir “El Gran Juego” que está por cumplir 100 años.

Como era de esperar, no podía faltar en la cita la conversación sobre el abandono provocado en el Escultismo de una poética y técnica que le es propia; reemplazada por métodos y modelos de la Educación formal a los que poco importan el develamiento del mundo y del ser, pues por su estructura cognitivo comportamental de lo que se trata es de intentar manipular la formación de personas (Pareciera que los niños y jóvenes dejaron de jugar y ocupan el lugar de pequeñas ratitas en el laboratorio conductual del escultismo; los que juegan ahora son los adultos en su pequeño “patio de experimentos sociales”).

No tan lejana a la brillante imagen de la película “The Wall” en la que los niños ingresan en una escuela-fábrica en la que pierden su singularidad para ser producidos de una determinada manera, los objetivos del actual Programa Scout cargados de tan buenas como omnipotentes intenciones, operan más cercanos al velamiento del mundo y del ser; que a su develamiento. Por medio de cientos de ellos (que no son mas que una vana[5] pretensión) se intenta determinar las “conductas” de niños y jóvenes en un desplazamiento interminable que no permite ningún tipo de anclaje particular y singular, punto de extravío para aquellos a los que no se les permite detenerse para repetir y crear las veces que sea necesario, las veces que la Técnica lo requiere.

Nuestra América latina es testigo del cómo en sus distintas culturas, aún las que hoy perviven, la Técnica ha ocupado un lugar fundamental en el desarrollo de los pueblos y de las personas; para los citadinos la “feria artesanal” es una especie de pequeño zoológico de particularidades en extinción, para los que somos del interior del país y conocemos los distintos lugares, podemos apreciar el como el hilado en una rueca, el pullover de lana de oveja, el tejido de un poncho, las tallas en madera, los collares y colgantes no sólo expresan la cultura de un pueblo sino un modo de “estar siendo” en el mundo. La técnica cuando es parte de la poética pasa a ser locura divina, actividad creadora por excelencia, modo de participación de lo real y encuentro con uno mismo. Cada vuelta del torno o de la rueca, cada pasada del telar, anuda mucho más que hilos; develan el mundo; la potencia[6] se convierte en un acto formal[7], en un modo particular de conocimiento posibilitando el descubrimiento y la construcción de un nombre propio con el que se construye un destino.

De la misma manera que “El camino del Inca”, la incrustación y preparado de gemas o los “cacharros” que realiza el alfarero, la Técnica no puede ser confundida con la experiencia, porque de esta manera eliminamos su capacidad poética. La técnica no es un “procedimiento”, no puede ser reducida a una “conducta a adquirir”. Ella requiere de un proceso que en los Scouts al principio quizás comience con el nudo se hace “en el aire”, luego con cables en un cuadro de nudos, posteriormente amarrando palos de escoba; en todo esto seguramente no faltarán algunos juegos que permitirán mostrar las habilidades de las distintas patrullas ¿No lo veía de esta manera Baden Powell?. Si no nos alcanzara con el título del primer capítulo (Arte Scout), podemos leer algunas de las fogatas para darnos cuenta que de la Técnica Scout se trata en lo que venimos conversando: BP comienza con relato de una historia que introduce el conocimiento de una técnica, se enseña la aplicación técnica en distintas circunstancias, aparecen los juegos como repetición creadora de la técnica aprendida, el campamento se convierte en la experiencia central (pero no única) de las “artes scouts”. Quizás por todo esto era tan sencillo para nuestros Maestros ser dirigentes Scouts, no era necesario realizar tratados de pedagogía para asumir un estilo de vida.

Es muy probable que si realizamos una visita a un grupo Scout, nos encontremos con una comunidad de caminantes construyendo una balsa en el patio del grupo, y puede que nos extraviemos si creemos que lo importante es que el río se encuentre a 200 kilómetros y que el único sentido de construir una balsa es que se pose sobre el agua para navegar en ella. Puede que el escultismo haya cambiado y se convierta en una actividad extraescolar complementaria más, como cualquier otra; si es así, me quedo sosteniendo aquello que alguna vez expresé en el primer artículo de “Apuntad Alto!” titulado “Volver a BP”: “Siempre hay que volver a las fuentes, releer los originales que son los que produjeron el efecto de nacimiento de un Movimiento como el nuestro. Volver a BP no significa trabajar con el “Escultismo para muchachos” y negar los aportes que desde distintas teorías puedan enriquecer a nuestro movimiento; no significa negar las diferencias que hacen a la subjetividad de nuestra época y los problemas que la misma nos plantea. Volver a BP quizás signifique poder ubicar que es lo que permanece y nos hace ser lo que decimos ser, y qué es lo que se actualiza en función de la época que nos toca vivir.”

Cuando el rocío mojaba las flores del patio, el abrazo de despedida, de “no es más que un hasta luego…” marco el fin de la conversación. Manolo por la mañana seguiría con su trabajo, nosotros, volveríamos a la ciudad.

Si por casualidad visitan Sierra de la Ventana, no se olviden de pasar por la Feria Artesanal, allí se encuentra Manolo vendiendo sus productos, y seguramente mate por medio, les podrá contar algunas de sus vivencias de sus años scouts, de lo divertido que era jugar, y de lo apasionante que puede ser dirigir el juego ya que también lo hizo como dirigente en la manada de la que fue Akela, y como Jefe del Grupo “San Jorge” de Bahía Blanca, nuestro querido grupo.



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[1] Diccionario Encarta: Metrónomo. Máquina a manera de reloj, para medir el tiempo e indicar el compás de las composiciones musicales



[2] Diccionario Encarta: Iconoclastas. Se dice de quien niega y rechaza la merecida autoridad de maestros, normas y modelos



[3] Diccionario de Filosofía José Ferrater Mora. Poética (Poiesis). Doctrina relacionada a todo hacer. Hacer, Producir, Fabricar en forma creativa

[4] Diccionario de Filosofía, José Ferrater Mora. Técnica Habilidad mediante la cual se hace algo (generalmente se transforma una realidad natural en una realidad artificial). La Técnica no es cualquier habilidad, sino una que sigue ciertas reglas. La distinción entre técnica y arte es escasa. Mientras la técnica en su sentido más clásico produce un develamiento del mundo, la técnica en el sentido moderno (o posmoderno) genera lo contrario, pues lo oculta

[5] Diccionario Encarta. Vana. Falto de realidad, sustancia o entidad. Hueco, vacío y falto de solidez. Que no tiene fundamento, razón o prueba

[6] Diccionario Encarta. Potencia Capacidad pasiva para recibir el acto, capacidad de llegar a ser. Aquello que está en calidad de posible y no en acto.

[7] Diccionario Encarta Acto formal. La forma que determina la perfección peculiar de cada ser y es principio radical de su operación.

Apostar al 5%

Baden Powell escribió una frase que se convirtió en una brújula en muchos aspectos de mi vida: “Hay un cinco por ciento de bueno incluso en el carácter peor. El juego consiste en descubrirlo y desarrollarlo hasta una proporción del ochenta o noventa por ciento. Esto es la educación y no la instrucción a secas”.

Siempre entendí que apostar al 5% es la base para estimular al niño y al joven para hacerlo partícipe de su educación, y que por este medio aquello que no le hace bien vaya decreciendo. Muchas veces discutí con dirigentes Scouts porque no descubrían el altísimo valor de esta frase que es una orientación brillante para quienes se encuentran trabajando en la Educación de niños y jóvenes. Debemos ubicar ese 5% que no entiendo solamente como “buenas conductas”, parte de ese porcentaje es conformado por el deseo, por la direccionalidad que el mismo pueden darle a la vida de una persona.

Hace un tiempo discutía con un Jefe de Unidad debido a que al totemizar a los niños de su rama con el nombre de la patrulla a la que pertenecía y una cualidad, al momento de elegir lo que lo caracterizaba no tenía inconvenientes en que fuera algo negativo, se fundamentaba en que era una característica del niño para hacerlo y que ponerle ese nombre lo haría tomar conciencia de lo que tiene que cambiar. Recuerdo que le decía que en el escultismo se ben-dice y no se mal-dice; un dirigente scout tiene que poder Bien Decir de sus muchachos y para ello debe esforzarse en encontrar el 5%; si lo Mal Decimos no alejamos de nuestra función como educadores, ya que al basarnos en aquello que no anda bien, el efecto que obtenemos es que el niño o joven se identifique con lo Mal – dicho.

El bien – decir del escultismo implica estimular lo que está bien, y no castigar lo que no está tan bien. El otro día discutía con dirigentes de manada sobre la implementación de un método muy particular para corregir el lenguaje de sus lobatos y lobeznas: castigar con 0,25 centavos cada “malapalabra” que los niños y niñas enunciaban durante la actividad sabatina; la excusa es que habían probado distintos métodos y no funcionaban, y que la mayoría de los padres acordaban con las sanciones que decidieron utilizar. Ante lo comentado les pregunte si alguna vez habían probado con el método scout, que se basa en diversas formas de estimular y expandir lo que anda bien. Les dije que podía entender el acentuar el castigo como metodología en diversos lugares, pero no en el movimiento Scout. Les pregunté lo siguiente: Cuándo los padres porque los chicos no andan bien en la escuela o se portaron mal no los dejan ir a los Scouts ¿Uds. que opinan? La respuesta no se hizo esperar, dijeron que no estaban de acuerdo; les respondí que como dirigentes estaban utilizando el mismo método que decían no acordar, y que probablemente por ello acordaban con la mayoría de los padres.

El Escultismo en el Programa desarrollado por la OSI y que se aplica en nuestro país parece haber abandonado ese “al menos el 5%”. Se basa en un “100 % de bueno” que podemos objetivar en la malla de objetivos del MACPRO y que definimos en otros artículos como perspectiva cognitivo-conductual , cuyo objeto es producir el “cyborgscout” del siglo XXI. En nuestro Programa se trata de que el chico cumpla una serie enorme de objetivos actitudinales que provocan la desesperación de dirigentes y niños, desmereciendo las actividades fijas (típicas) y los contenidos de la educación.

Actualmente tengo 42 años, trabajo con niños y jóvenes desde los 18 años y cada vez estoy más convencido de lo que considero una Máxima en la Educación que propone el Movimiento Scout, y de la enorme actualidad que tiene: Apostar al 5% de bueno. 24 años de práctica en educación no formal, en educación formal, como terapeuta de adolescentes me han permitido tomar conciencia de los efectos de las apuestas realizadas, por ello quiero compartir con Uds. algunos ejemplos reales pero cuyos nombres son ficticios:

Apostar al 5% en el Movimiento Scout:

· Pedro tenía graves problemas familiares y problemas de conducta. En la patrulla ocupó el cargo de cocinero ya que como de muy chico debía cuidar a sus hermanos les cocinaba y eso le gustaba. Cocinaba de forma estupenda, arrasando año tras años con la distinción de “El cucharón de oro” que se otorgaba al mejor cocinero del grupo. Siempre fomentamos su 5%. No pudo estudiar pero trabajó siempre como chef; cocina tan bien que comenzó a trabajar en circuitos turísticos nacionales, siendo reconocido en algún momento como la mejor cocina de “x” lugar turístico, se le hizo una nota en una revista internacional, y actualmente se encuentra en Europa trabajando como chef en lugares turísticos importantes.

· Juan vivía en un barrio muy complicado, la familia lo mandó a los Scouts como forma de tratar de que no se desvíe del buen camino. Aprendió los primeros tonos de guitarra en el conservatorio municipal, y a partir de ello halló un lugar en el grupo como guitarrista; lugar que ocupó durante toda su pasaje por el movimiento, ganando reconocimientos en “El bagre de oro” (concurso de canciones que se realiza en cada campamento anual) por sus canciones. Participó en grupos musicales, y actualmente escribe canciones infantiles para una revista educativa de carácter internacional.

· José había sido echado de su grupo scout por mal comportamiento, y alojado en nuestro grupo. Siempre preocupado por los demás, sus inquietudes sociales aportaban mucho a la hora de hacer servicios en distintos lugares, le importaba mucho el sufrimiento de los niños. Actualmente trabaja con chicos de la calle, ayudando a rescatarlos de las situaciones que todos conocemos que ocurren con ellos.

Apostar al 5% en la Educación Formal (rural):

· Roberto había sido definido por la escuela primaria como “fronterizo” por lo que no le recomendaban proseguir sus estudios. Con mucha dificultad y ayuda por parte del equipo docente hizo su secundario. El amor por los animales fue el 5% en el que nos basamos para ayudarlo a educarse, se especializó en el tema (que no requería de grandes abstracciones sino de manejos más concretos). Trabajo en el campo durante un tiempo, y hoy desarrolla su trabajo en una importante editorial educativa.

· María entraba en sintonía con las necesidades educativas de sus compañeros rurales, ese era su 5% y no as actividades agrícolas-ganaderas de la zona en que vivía y a las que apuntaba la escuela. Con el apoyo de su familia apostamos a su 5% y favorecimos en cada momento su tarea en esa área. Alumna Brillante, hoy es profesional en Ciencias de la Educación y trabaja en el ámbito rural.

· Silvio provenía de una familia muy conflictuada, con un padre alcohólico y con un diagnóstico escolar de “fronterizo”. Su deseo por los caballos y por las tareas rurales fue el 5% en el que nos basamos para acompañarlo. Hoy es encargado de un campo.

Apostar al 5% en chicos institucionalizados:

(En este caso voy a hacer referencia solo al 5% de bueno que fue expandido)

· A Luis le gustaba nadar. Se trabajó sobre ello. Participó en campeonatos. Hoy es instructor y guardavidas.

· A Miguel le gustaba la música. Una vez detectado este 5% comenzó a aprender guitarra y esto le hizo tope para cosas que no estaban bien. Hoy tiene su propia familia y trabaja para sostenerlos.

· Simón era buen cocinero. Este 5% expandido le sirvió para poner tope a cosas que no le hacían bien. Hoy trabaja como cocinero.

No todo... solo el 5% para desarrollarlo y expandirlo... eso es lo que los dirigentes más jóvenes debieran entender para poder realizar su tarea: Realizar muy buenas actividades, vivir aventuras pero no olvidarse de a dónde debemos apuntar… a ese 5% de bueno que al menos el más revoltoso de los chicos tiene, para expandirlo, hacerlo crecer y con suerte ayudar a que una vida pueda encontrar un sentido y encaminarse hacia él. Los más viejos hemos visto su eficacia, y eso es algo que podemos transmitir con palabras, pero Uds. deben hace su propia experiencia para comprobarlo.

Educación por protocolos en el movimiento scout

¿Qué es un protocolo?

Generalmente se entiende por protocolo a una serie de formularios detallados que son usados para un ensayo clínico o científico. El Protocolo es una especie de Plan detallado en el que se especifican, por ejemplo, determinadas conductas a los fines de poder “objetivar” la presencia o ausencia de las mismas. Esto permite entre otras cosas la “cuantificación”, que sería una especie de “objetivación” de las conductas de una persona respecto a lo que el protocolo indica.

Podríamos decir – y no nos equivocamos en ello – que los objetivos educativos del MACPRO son un Protocolo, ya que en él figuran una serie de conductas establecidas arbitrariamente que son consideradas por quienes lo diseñaron como aquellas que son “esperables” para un grupo de edad determinado; por lo tanto la ausencia de una de esas “conductas esperables” implica que debe trabajarse para obtenerla. Si una persona alcanza las conductas “protocolizadas” se considera que la misma ha cumplido con los objetivos que el Movimiento Scout se propone lograr con los niños y jóvenes.

No es difícil darse cuenta de que no se trata de saberes como lo que se ha planteado históricamente, desde “escultismo para muchachos”. Se trata de actitudes y las mismas son conductas. Anterior al MACPRO y al actual Programa de Jóvenes, sucedía que teníamos un programa con contenidos pero no con conductas… esto es sumamente interesante ¿por qué?. Porque el Ideal que funcionaba como un imperativo era la Ley Scout (10 puntos) y la adhesión a su observancia; la forma que cada uno se relacionaba con ella y la “hacía carne” era singular, propia, libre, a partir de su historia y deseos, a partir de sus marcas. Con el actual Programa los imperativos se multiplicaron y pasaron a ser toda la serie de conductas dejando de funcionar la Ley como horizonte, y transformándose en una serie de conductas supuestamente objetivables que pasan a ser una carga pesadísima para niños y jóvenes: Aplausos para los diseñadores: han creado el cyborgscout del siglo XXI.

Este proceso de pasaje de los 10 puntos de la Ley a las 98 conductas (actitudes) esperables en un caminante – por ejemplo –, para los que tienen algún tipo de formación teológica, guarda mucha similitud con la historia Bíblica en la que de los 10 puntos de la Ley Mosaica se pasan a una interminable cantidad de preceptos (conductas) a cumplir por parte de los judíos de la época de Jesús; es muy interesante leer el capítulo 23 de Mateo en el que se hace clara referencia a lo que sucedía en esa época… no está demás decir que Jesús reduplica la apuesta simbólica y propone solo dos mandamientos, al Amor a Dios y el Amor al prójimo…

¿Por qué ha ocurrido esto? El MACPRO y el Proyecto Educativo son muy lindos, ideales, pero poco humanos. Formulados desde una perspectiva cognitivo - conductual han creado la serie de “conductas esperables” – imposibles - del “cyborgscout” del siglo XXI . Podemos notar cómo la cuestión de base son las conductas a obtener por parte de los niños y jóvenes que participan del movimiento, y el método scout está orientado a trabajar para lograrlas, no se puede jugar o acampar por el placer de jugar y acampar, lo que se haga tiene que ser para lograr las “conductas esperables”, y en lo posible a la mejor manera cognitivo – conductual, con una cuadernito o cartilla en la que se coloquen objetivos para lograr las conductas, actividades para lograr las conductas, compromisos para lograr las conductas. Lo que Baden Powell denominó como el “Gran Juego” ha pasado a ser algo serio en los distintos sentidos del término; serio respecto de los procedimientos y acciones que de él se desprenden, y serio por lo gravoso de la Visión o Idea de Hombre que se oculta detrás de los procedimientos y acciones propuestas. Una visión computacional del hombre - la negación del hombre - en perfecta sintonía con el nuevo paradigma de control social del Imperio, instalado paradójicamente en el centro del Programa de la Organización de Educación No Formal más grande del mundo. Por suerte, gran parte de la dirigencia no se toma demasiado en serio estas cuestiones, pero ha quedado desorientada respecto de las otras, las más comunes, las más tradicionales, de hecho uno de las cuestiones que han surgido en los últimos tiempos es el cómo se ha perdido conocimiento y manejo del “método scout”, todo un síntoma…

Hace algunos años atrás, el “Gran Juego” consistía en aprender algunos nudos, salir de aventura, participar en campeonatos de patrulla, hacer una Buena Acción todos los días creciendo en el Servicio, descubrir una orientación para el servicio desde lo personal. Cada uno, desde el cómo los valores del movimiento lo había tocado, desde su singularidad, desde lo propio, generó sus compromisos personales y sociales en los diferentes ámbitos políticos y comunitarios de los países en los que el escultismo se halla presente. Hoy en día, el “Gran Juego” corre el riesgo de ser sólo es un nombre, una excusa, ya que en la práctica pasa a ser relevado por las “conductas esperables” que deben lograse con los niños y jóvenes. Estas se convierten en el nuevo espejismo que engaña a los educadores que creen que en verdad por medios de las mismas colaborarán con la educación de los niños y jóvenes, siendo parte de la Omnipotencia de creer que los niños y jóvenes son “programables”. Sin saberlo, muchos dirigentes participan en el paradigma de la “máquina” de control social más importante que comienza a asomar su cabeza en la sociedad globalizada del siglo XXI, en la que la Libertad de las personas queda reducida a una utopía, a un error en la Matrix…

Educar para el protocolo o las bases de la Ideología cognitivo - conductual

Beck (padre del cognitivismo) postula como base de su trabajo lo que se denomina la “tríada cognitiva”, que se compone por: el sí mismo, la experiencia y el futuro. ¿Cómo entender esto?. Quizás con un ejemplo: Un niño de una villa tendría una determinada visión de sí mismo, del mundo y del futuro; para el cognitivismo sería posible que a través de una serie de técnicas cognitivo – comportamentales se favorezca el proceso de “concientización” y se corrijan las conductas “disfuncionales” en función de un determinado “standard” previamente definido. No importa la historia, no importa el grupo cultural, no importa de quién se trata ni lo que desea… sólo importa el presente y la conducta a cambiar, mejorar, o lograr.

Las técnicas partirán de tres principios fundamentales: el empirismo colaborativo, el diálogo socrático y el descubrimiento guiado.

El empirismo colaborativo se relaciona con la conveniencia entre las expectativas de la persona respecto de los objetivos planteados, y la figura del Educador. El educador es un “instrumento” dentro del esquema educativo, siendo impensable para dicho esquema la posibilidad de que la persona (según el ejemplo el niño) no adhiera a trabajar en relación a dichos objetivos (¿por qué debiera hacerlo alguien que quiere jugar o vivir aventuras?); de la misma manera es impensable la posibilidad de una reacción negativa ante el uso de la técnica, lo que en el caso del movimiento scout implica directamente el abandono de la actividad. En el caso de la Educación Formal encontramos como respuesta ante estos “inconvenientes” la proliferación de los “trastornos” de distinto tipo; para los que una nueva receta cognitivo – comportamental más algún medicamento que se considere adecuado, se ofrecen como una “posible solución” para quienes no se adaptan al sistema.

El diálogo socrático, las intervenciones del Educador se producen teniendo en cuenta el diálogo entre éste y la persona, de esta forma se formulan preguntas o hipótesis de trabajo, al sólo efecto de que el educando trabaje en relación a los objetivos protocolizados. La asimetría de la relación tiene una carga de agresividad importante, ya que el “educando” por definición debe orientarse al cumplimiento de los objetivos estandarizados y sobre eso girará el diálogo. La participación “activa” del educando no es tal, ya que la “conducta esperable” no es determinada por él sino que viene “desde fuera”, lo que implica que la condición para ser “activo” en su educación es ser “pasivo” (arrasado subjetivamente) ante los objetivos previamente definidos. Si esto no ocurre nos encontramos con la no adhesión a dicho protocolo y el desarrollo de conductas desreguladas por fuera del mismo que se constituyen en un arco que va desde la agresividad, la angustia, hasta el salirse de la escena; lo que comúnmente es considerado un “trastorno” en la conducta.

El descubrimiento guiado se relaciona con la puesta a prueba de las hipótesis obtenidas durante el momento del diálogo, y a partir de allí se trata de reestructurar la vida del individuo a partir de una especie de método hipotético. – deductivo, que apunta a ubicar los obstáculos que no le permiten lograr la conducta esperada, y aplicar lo que podríamos llamar “medidas correctivas”.

Para la “educación protocolizada” la adaptación del individuo a los objetivos es el único valor, por eso el propio acto del protocolo niega al humano como sujeto deseante, como persona. Para la “educación protocolizada” se trata de entender al individuo como si fuera una computadora que realiza una serie de comportamientos disciplinados (los objetivos) a partir de la utilización de una serie de funciones cognitivas.

El sábado, en el grupo ¿están preparados para ingresar un nuevo software a los Cyborgscouts?. Para pensarlo… y en serio.