lunes, septiembre 18, 2023

Desafíos educativos del escultismo en la sociedad neoliberal pospandemia. Primera parte

 


En la década del 90 dentro del universo scout se puso en juego la discusión sobre renovar o actualizar el Programa, el resultado era esperable: el escultismo de América Latina se fragmenta entre la “renovación” planteada por la Oficina Scout Interamericana (que metía mano sobre los fundamentos) y el surgimiento de cada vez más organizaciones de escultismo independiente que se oponían a dicha “renovación” manteniendo los formatos tradicionales y fundamentos de la práctica scout.

Pocos quedamos ubicados dentro de lo que podría considerarse la “reactualización”, que no implicaba un cambio en los fundamentos, sino la puesta en tensión del escultismo con los desafíos de la época (100 años después de su creación) desde los propios fundamentos construyendo respuestas acordes a los fines del escultismo, acordes al análisis crítico social.

            Varios años han pasado y observamos cómo el escultismo tradicional sigue brindando algunas respuestas, quizás no del todo acordes a los tiempos que vivimos, mientras el escultismo “renovado” o como hemos denominado en otra oportunidad “escultismo comercial”, bajo una fachada progresista y en nombre de los “jóvenes” se presenta en sintonía con los tiempos que corren y la ideología hegemónica que desde mediados de los 90´ ha permeado los modelos educativos y de capacitación en función del modelo productivo tecnocapitalista en lo que Bifo Berardi denominaría la “venganza del capitalismo”.

El modelo cognitivo educacional y su complemento, el modelo de competencias, apuntan a la producción de una subjetividad específica basada en el rendimiento, la relación instrumental respecto de los otros y la imposibilidad de realizar un análisis crítico de los determinantes estando condicionado por la maquinaria de producción de subjetividades conformada por la red de capacitación continua (o de refuerzo ideológico), la red de producción de saberes y la red virtual… parafraseando a Jacques Lacan, las teorías están hechas para explicar de qué manera un ser humano puede comportarse como parte de la estructura capitalista… un corte aquí, un énfasis allá, un estudio sesgado en otro lado omitiendo cosas y se logra que el hombre crea que la ciencia avala que se es plenamente libre y todo lo que una persona logra lo hace por su propio mérito sin tener ningún tipo deuda social ni condicionamiento socioeconómico y político.

            El formato tecnológico comunicativo fue ganando espacio durante la primera y segunda década de este siglo gracias a la generalización del uso de los smartphones y la progresiva aparición de distintas aplicaciones que junto a la captura de datos personales, permitió segmentar la población de forma precisa y con ello orientar la producción de signos, con el agravante que los niños desde muy pequeños tienen acceso al celular como chupete tecnológico siendo una de las formas de que sus padres estén solos con sus propios aparatos mientras los niños juegan o miran videos en el celular.

Los medios tecnológicos han ganado la batalla a la lengua materna, los niños en sus primeros años de vida aprenden más palabras, sentidos, significados y “valores” del smartphone o la tablet que en la relación con sus padres. La salida de la pandemia nos ha mostrado la expansión y consolidación del mundo virtual que prescinde de los cuerpos, y una escalada de guerras, conflictos y odio al otro que nos  muestran la doble cara de la red (1) como mecanismo de control que pasa a “segundo plano” la realidad efectiva del poder en todas sus dimensiones, no sin producir efectos (2) el mecanismo que permite la expresión de las emociones más primarias y que no es sin efecto.

Rupturas


            El formato tecnocomunicativo de la red global ha provocado distintas rupturas que no son menores a la hora de pensar la educación, la ciudadanía y sobre todo los valores que permiten construir un mejor mundo para todos. Algunas de ellas son:

Ruptura de la secuencia intergeneracional

            Desde el inicio de la vida el ser humano se constituye a partir de dos ejes, uno de ellos es el diacrónico que hace referencia al conjunto de las transformaciones a lo largo del tiempo (historicidad) y el otro es el sincrónico constituido por un momento específico de su vida (por ejemplo el presente). La secuencia intergeneracional podría entenderse cómo las generaciones mayores (padres, abuelos, instituciones) transmiten la cultura a las nuevas generaciones a lo largo de la vida, y en este proceso las nuevas generaciones en función de sus propias vivencias incorporan sentidos, creencias, valores no como automatismos sino recreándolos en función de la época.

            En las distintas generaciones históricamente ha existido un equilibrio entre la transmisión de la cultura por parte de los mayores, y la recreación de la cultura en las nuevas: es necesario que la transmisión exista para luego servirse de ella, nadie puede servirse de lo que no recibe.

Ese equilibrio se encuentra roto y en la actualidad, cada generación es un conjunto cerrado determinado por la red a partir de las distintas aplicaciones, pudiéndose afirmar que cada una de ellas comparte un mundo diferente aunque su corporalidad lo ubique dentro del mismo.

Las propuestas educativas que se realizan en el escultismo comercial desechan la intergeneracionalidad y centran su trabajo en lo que denominan “valores de los jóvenes” como si la intergeneracionalidad existiese y como si los valores humanos fuesen naturales descubriendose por generación espontánea. Los valores de los jóvenes en este desequilibrio se conforman a partir de la pulverización de la diacronía y el acento en una continua sincronía que opera por simultaneidad (todo sucede en un mismo momento), lo que impacta de lleno en la posibilidad de análisis crítico que supone poder acceder al par verdad/mentira privilegiándose el uso del pensamiento mítico donde no importa la verdad/mentira sino la emocionalidad primaria (aquella que la cultura históricamente operó para que el sujeto pueda domesticarla y ser un sujeto civilizado) que despierta una frase, un meme o una imagen.

Bifo Berardi en su ya clásico libro llamado “Generación post- alfa. Patología e imaginarios en el semiocapitalismo” refiere que las nuevas generaciones se conforman como fenómeno tecnológico y cognitivo a partir de lo sincrónico y simultáneo pulverizándose la capacidad del sujeto para identificarse como histórico, de una clase social determinada, en un contexto socioeconómico determinado. Las nuevas generaciones tecnocomunicativas pasan de lo secuencial de lo intergeneracional a lo simultáneo, espacio donde se reconfigura y modela su identidad y las nueva formas de conciencia siendo impermeables a la posibilidad del pensamiento político (secuencial) y el pensamiento crítico (secuencial).

La subjetividad de las nuevas generaciones se conforma en un ambiente fragmentario, donde la concepción del tiempo y la atención también es fragmentaria produciendo gran parte de las patologías actuales. La posibilidad de secuencia es pulverizada por el placer inmediato que produce el aparato que permite huir del encuentro real con el otro para deslizarse en la cascada de imágenes que nunca se detiene y que, en función de su interacción con la red, opera continuamente recombinada por el algoritmo imposibilitando la  generación de sentidos y significaciones estables que puedan servir de punto de amarre del sujeto: Desamarrados, desorientados y solos consigo mismo, las relaciones sociales reales se convierten en siniestras ya que si el mundo y los otros no son como mi reflejo no pueden ser soportados, erotizandose la relación virtual en espejo y deserotizandose la vida. Con el narcisismo en el cénit, la respuesta neofascista y supuestamente “libertaria” (por ausencia del pensamiento crítico es imposible objetivar las determinaciones) no se hace esperar en tanto se plantea como diría Hegel, una lucha a muerte entre el Yo y el otro, destruyendo la cultura entendida como civilización.

Los llamados “adultos” no alcanzan a vislumbrar el cambio en las relaciones que se ha provocado. Como pertenecen a la generación alfabética o a la fase intermedia de la actual interpretan la realidad según la pauta de su generación sin darse cuenta que nada es como era.

La ingeniería semiótica y tecnológica ha logrado lo imposible, mezclar el liberalismo económico y el liberalismo social como si fuesen uno solo cuando siempre se encuentran en tensión, observándose el crecimiento de los discursos que apelan a la “libertad” gracias  a la ignorancia respecto de los condicionamientos históricos y políticos (análisis crítico) que permiten que un individuo se desarrolle, o no.

La relación humana básica que implica al sujeto, al Otro de la ley o regulación y al otro distinto de mí ha evaporado al Otro de la Ley (regulación) generándose una célula donde yo y el otro distinto de mí se encuentran en continúa tensión y agresividad narcisista generándose la repetición de lo igual y la expulsión de los distinto… esto atraviesa las relaciones humanas y se convierte en una célula discursiva que se repite en las distintas modalidades del universo discursivo a la manera de una certeza delirante en tanto se presenta como inconmovible.

Las nuevas generaciones ya no se vinculan con los valores sino con la sensibilidad, como en cualquier serie de TV de las últimas dos décadas ya no hay un buen o mal actuar sino que todo vale si se actúa desde la “sensibilidad”… las  series orientadas al publico adolescente prescinden del juicio moral permitiendo justificar las  perversidades de los protagonistas invitando a sensibilizarle con el motivo de sus actos, de lo que se trata es de aquello que te hace feliz.  

¿Se tratará de preguntarle a los muchachos para que responda el algoritmo que los habita? ¿o se tratará de generar las condiciones para que sea posible que ellos mismos se realicen una pregunta verdadera que los implique en su ser?

(continuará)





miércoles, agosto 09, 2023

Bouchard, el libertador de los mares: Juego "el asedio de California"

 


            Contar historias de corsarios y piratas es aventurarse a las grandes batallas marítimas, que en nuestro caso harán referencia a la guerra por la independencia de nuestro continente. Mientras los piratas eran ladrones de los mares, los Corsarios eran marinos de guerra que operaban como los piratas, pero de manera legal en tanto establecían un contrato o “corso” con un gobierno determinado. Los corsarios eran marinos de guerra que adquirían su condición militar y peleaban para un pais

            Como podrán darse cuenta, en el proceso de independencia las Provincias Unidas del Río de la Plata (Hoy Argentina) no disponían de una armada con barcos propios para enfrentar a los realistas, por lo que en el proceso de independencia como defensa y ataque frente a los “realistas” (españoles) se utilizaron por un lado barcos comerciales y por otro contratos de corso o “corsarios”.

            Aunque Uds no lo crean, las Provincias Unidas del Río de la Plata contaron en su armada con uno de los Corsarios más famosos de la época: Hipólito Bouchard… quien al mando de la fragata “La Argentina” cuya primera aventura fue dirigirse hacia la india para perseguir y luchar contra los buques de la “Real Compañía de Filipinas” pertenecientes a la Corona española, aunque realizó algunas tareas anexas como impedir que zarpen buques negreros franceses y estadounidenses o luchar contra piratas malayos… luego de una serie de aventuras bajo ordenes de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, realizo un Asedio a California y Centroamérica (si, así como lo leen) haciendo ondear la bandera Argentina durante una semana en la ciudad de Monterrey… dicen que las banderas de Nicaragua, Guatemala, el Salvador y Honduras son similares a la Argentina por este famoso asedio realizado por el Corsario argentino-francés.

El asedio a California

            Sabiendo que dos barcos corsarios se dirigían a la costa de Monterrey para atacar el comercio español,  el Gobernador Pablo Vicente Solá ordeno retirar de la ciudad los objetos de valor.

            Luego de un primer intento fallido desde la corbeta Santa Rosa, en la madrugada del 24 de noviembre de 1818 desembarcan a unos kilómetros del fuerte, lo conquistan, haciendo ondear la bandera Argentina durante 6 días. En el ataque participaron 200 hombres, 130 armados con fusiles y 70 con lanzas y un cañón portátil con el que atacaron al fuerte. Se abastecieron y destruyeron la ciudad (especialmente todo lo relacionado al gobierno español como la gobernación) para posteriormente continuar su raid por centroamérica atacando distintas ciudades y pueblos en manos de los españoles, para retornar hacia la zona liberada por San Martín en abril de 1819.

 

Tipo de Juego: activo.

Objetivo: conquista de una posición durante un lapso determinado de tiempo

Técnicas:  acecho, escalpo

Jugadores:

Se divide a los jugadores en dos grupos: Unos defenderán el fuerte de Monterrey, otros lo atacarán

En el fuerte de Monterrey habrá: Armas, vacas, alimentos que serán representados por distintos objetos. El objetivo de los soldados del fuerte es no permitir que se lleven los objetos al la Fragata La Argentina (se designa un lugar) y no permitir que la bandera Argentina permanezca en el fuerte por mas de 3 minutos

Los corsarios llegaran en barco (lugar designado) y su objetivo es robar las armas e izar la bandera durante tres minutos.

La lucha ser´á por escalpo teniendo cada jugador 3 vidas + el pañuelo.

Uno de los dirigentes interpretará el cañonero, tirando la pelota a los soldados. Los que sean alcanzados quedaran fuera de juego durante un minuto

La duracion del juego es de 10 minutos reloj con dos rondas, donde se invierten los roles: Los corsarios pasan a defender el fuerte, los defensores del fuerte pasan a ser corsarios

El puntaje de la competencia será el siguiente

-      Izado de la bandera por 3 minutos = 50 puntos

-      6 fusiles                                            = 10 puntos cada uno

-      2 vacas                                              = 20 puntos cada uno

-      Vidas                                                 = 1 punto por cada vida


lunes, julio 24, 2023

Aquello que la travesía enseña sobre el mundo

 


            La noche anterior a la travesía Juan preparaba su mochila sin darse cuenta que realizaba un primer ejercicio de desprendimiento: Es imposible cargar sobre la espalda todos los objetos que inundan nuestra vida cotidiana. Si no somos capaces de trazar la línea divisoria entre lo que nos gustaría llevar y lo necesario, será imposible llegar a la meta.

        Abandonar lo innecesario, desvestirse de aquello que mediatiza tecnológicamente nuestra relación con el mundo determinando significaciones es un ejercicio de “desposesión alegre” en tanto lo hacemos a la espera de aquello que podremos descubrir en el camino que transitaremos con amigos. Partimos de un mundo cosificado hacia el mundo “a secas”.

 Partimos alienados en las apariencias de la tecnología creyendo que nuestro conocimiento del mundo es enorme, para darnos cuenta mientras caminamos, que lo hemos empequeñecido tanto que cabe en la palma de la mano, en una pantalla que nos arrebata la experiencia y la posibilidad de saber. La travesía realizada de la buena manera nos invita a hacer experiencia y a encontrarnos con un saber verdadero.

            Saber significa tener una visión de algo presente, término más que importante en un tiempo donde la fascinación por lo que otros vieron captura al observador en el smartphone a quien “engulle”  con sus ojos una imagen tras otra, convirtiéndose en un consumidor – consumido, espectador de lo que otros muestran mientras suspende su propia vida creyendo que está viviendo

 Cada vez que tomamos el celular realizamos una doble renuncia: a la posibilidad de “ver” lo que sucede en el aquí - ahora - con otros; y al saber en tanto miramos desde la perspectiva del voyeur lo que otro nos ofrece, su representación, que nunca será la nuestra.

 La travesía – si se la transita de la buena manera - emerge como posibilidad de encuentro y humanización en un mundo donde las relaciones entre las personas y la naturaleza se han vuelto cuantificables, cosificadas.

 Para aquellos que vivimos en la ciudad el mundo deviene en imágenes – cosa… incluso lo sagrado. Proyectamos palabras sobre ellas que pretenden decir de sus características y propiedades, pero ante la ausencia de la experiencia propia son solo discursos y representaciones que pertenecen a otros, enredándonos en circuitos sin fin donde hablamos de lo que creemos conocer, pero realmente desconocemos.

            La imagen sola no es presencia, parusía -como decían los griegos-.

 Sólo en presencia de la cosa es posible construir un saber verdadero, acceder al menos un poco, a su núcleo de ser. Heidegger decía “habrá que dejar de lado toda concepción y enunciado que pueda interponerse entre la cosa y nosotros. Sólo entonces podremos abandonarnos en manos de la presencia imperturbada de la cosa (…) Se puede decir que en todo lo que aportan los sentidos de la vista, el oído y el tacto, así como en las sensaciones provocadas por el color, el sonido, la aspereza y la dureza, las cosas se nos meten literalmente en el cuerpo. La cosa es lo que se puede percibir con los sentidos de la sensibilidad por medio de las sensaciones… Hay que dejar que la propia cosa repose en sí misma. Hay que tomarla tal como se presenta, con su propia consistencia

Addenda

Recuerdo que comencé a saber cuando una mañana, en una caminata por búsqueda de agua antes de subir el cerro, encontramos que el “mayordomo” (o administrador) de la estancia vivía cercado en una mansión cuidada por perros con un claro cartel de “Prohibido pasar”. En ese mismo lugar el Dictador Jorge Rafael Videla – cuando iba de visita - solía trotar por las mañanas.

Dada la situación nos vimos obligados a dirigirnos a ese lugar fantasmal, derruido, que era uno de los “puestos” del campo donde encontramos perros que solo ladraban mientras el peón, que se preparaba para su trabajo, nos  invitaba a pasar al rancho para cargar las cantimploras. El lugar estaba inundado de olores de carneada de capón (las vacas del campo siempre son para otros) mientras la esposa cocinaba unas tortas fritas y los hijos esperaban que la luz del sol ilumine la pequeña ventana porque con el farol se dificultaba hacer los “deberes” de la escuela.



Desde ese sitio fantasmal que antes de la caminata era una fría estadística de “población “rural”, un peón nos tendió su mano curtida por el frío y el trabajo a destajo, la esposa nos convidó unas tortas fritas hechas con grasa de mil usos que no podía rechazar para evitar ofensas. En ese ratito me di cuenta que rengueaba, le pregunté por qué, y nos contó que amansando caballos para “los patrones” se cayó y no pudo trabajar como antes… que a veces el hijo de doce lo ayudaba pero que en el último invierno con las fuertes heladas le empezó a salir pus por la oreja por lo que había quedado delicado y el doctor del pueblo le dijo que no podía tomar mucho frío. Del conocimiento estadístico de las encuestas en sólo unos minutos fuimos transportados a la posibilidad de un saber verdadero, en este caso siniestro. Competían en mí (y en mi compañero de travesía) los años de pre-juicios escolares en boca de “los otros”, con la humanidad real del peón y su situación de vida permitiéndonos una decisión ética entre acceder a un conocimiento estadístico cosificante o un saber verdadero humanizante sólo posible en “presencia”.

Armamos la carpa a metros de la casa del puestero… nos dejó porque el fin de semana el administrador había viajado a Buenos Aires y no iba a haber problema. Luego de la escalada y compartir unos mates a la vuelta con el “puestero” hicimos noche en el lugar, para regresar a la ciudad con los primeros rayos de sol. No pasaron muchos años para que regresara a esos lugares, pero de otra manera… como maestro rural. El puestero y su familia ya no estaban, otro puestero y otra familia lo había reemplazado, y sus hijos iban a la escuela donde trabajaba en la que, con los compañeros de trabajo realizamos una tarea a partir de los hijos de peones de campo para recuperar las huertas familiares y trabajar en forma cooperativa. No nos alcanzó con el saber siniestro, ambos necesitamos ayudar a transformar la realidad.

Todo esto podría haberse evitado si en vez de una travesía emprendíamos una salida “turística”, parando en los lugares designados dentro de los “caminos principales”… no solo las empresas de turismo preparan estas excursiones. En la actualidad también ocurre con los Scouts colaborando a que de una pantalla de mano se pase a las ventanas – pantalla del micro (bus) que los lleva hasta la base del cerro con un guía que ayuda a llegar a la cima prescindiendo de cualquier contacto que pueda poner en cuestión el cómo ver la realidad construida desde discursos y representaciones que no se originan en la propia experiencia… hasta el paisaje visible depende de la ideología de otro… por eso la travesía se realiza por los “caminos secundarios” que son principales para acercarse a un saber sobre la realidad.

Preparar la mochila para realizar una travesía implica despojarse de aquellas cosas inútiles con la que anestesiamos la realidad, pero también llenarla de la esperanza necesaria para el encuentro, que bien entendida no se trata de una simple espera, sino impulso del deseo por llegar a la meta para que del encuentro con el otro, surjan nuevas.


viernes, julio 07, 2023

Narrar y jugar la historia de nuestros pueblos

 


              Las narraciones siempre han ocupado un lugar importante desde los inicios del escultismo. De Escultismo para Muchachos se desprende un método: relato de historias, enseñanza de una técnica, práctica por medio de juegos. Este método sigue siendo válido en tanto el relato es una invitación a  identificarse con los personajes del relato, jugar a ser uno de ellos.

              Algunos juegos que gustan mucho a chicos y chicas se convierten en posiblidad de jugar con nuestra historia, identificarnos con aquellos que trabajaron por la independencia de nuestros paises, los que quisieron  nuestros pueblos libres, justos y soberanos. 

La batalla de León o “día grande” de Jujuy

            La batalla de León fue de enorme importancia en la lucha por la independencia de los pueblos del Virreinato del Río de la Plata. Corría el año 1821 y el pueblo Jujeño ve avanzar a 2500 soldados realistas (españoles) con armas y cañones cuyo objetivo era someter nuevamente el Noroeste argentino restableciendo el dominio de la Corona. El general Pedro Antonio Olañeta invadió el norte por la quebrada de humahuaca. El coronel Guillermo Marquiegui establecerá un campamento a orillas del tío León a solo tres días de marcha de la ciudad de Jujuy.

            Cómo no recibían soldados de apoyo o un ejército para repeler al invasor, los gauchos de Pal´palá, el Carmen, los Alisos y Perico, decidieron juntar fuerzas y armar batalla. El General Gorriti será su comandante y el total de gauchos no llegaba a los 600. Al amanecer del 27 de abril avanzaron sobre el campamento en una batalla que duró un día, enfrentando a los realistas con lanzas, cuchillos y muy pocas armas. El resultado fue exitoso capturando rehenes, las cabalgaduras y las armas. El General Olañeta intento recuperar lo perdido, pero no fue posible, tuvo que retirarse bajo amenaza de asesinar a los prisioneros.



Tipo de juego:

-      Activo

-      Ataque /Defensa de una posición

-      Técnicas de Acecho / Escalpo

Jugadores:

            Se divide a los jugadores en dos grupos: Gauchos Jujeños y Ejército realista.

            Los Gauchos jujeños son los atacantes de la posición. Su objetivo es capturar al Coronel Marquiegui, obtener fusiles y cañones. Tanto el Coronel como los fusiles y cañones serán llevados a un lugar definido como campamento base, que no podrá ser atacado por el equipo realista.

            Los realistas establecen un campamento en un lugar determinado. Dentro del campamento (area de 5 metros) se encontrarán el Coronel Marquiegui (uno de los miembros del equipo designado para tal fin que se distinguirá por una cinta de color en el brazo), 10 fusiles, 2 cañones. El objetivo de los realistas es defenderse del ataque impidiendo que los Gauchos Jujeños tomen de prisionero al Coronel y se queden con las armas.

Dinámica del juego.


            Se realizarán dos batallas, esto implica que quienes en la primer ronda eran Gauchos Jujeños, en la segunda serán el Ejercito Realista. El ganador será quien más puntos obtenga al final del juego, o quien antes cumpla con el objetivo en el mejor tiempo dentro de los 10 minutos. Se puntúa solamente lo que obtienen los Gauchos Jujeños.

            Cada jugador contará con su pañuelo de escalpo y 3 vidas. Cuando pierde el escalpo entregará una vida al ganador y tendrá 15 segundos para retirarse y volver al juego. Si el jugador pierde las tres vidas queda fuera de juego pudiendo volver en caso de que un miembro de su equipo le dé una vida.

            El coronel Marquiegui será capturado luego de batirse al escalpo con él y perder sus vidas, ocurrido esto deberá dirigirse como prisionero al campamento gaucho sin poder ser rescatado en el camino.

            Al tomar algunas de las armas y regresar al campamento gaucho (el que ingresa al campamento realista solo puede tomar un arma por vez) por un simple toque puede ser interceptado por un soldado realista, debiendo escalpear y ganar para continuar hacia su guarida con el arma. En caso de perder, el soldado realista podrá regresar el arma a su campamento.

            Al finalizar el juego se procede a contar y sumar el puntaje obtenido por el grupo de gauchos jujeños

Puntaje:

1 Coronel Marquiategui: 45 puntos

2 Cañones (banderines): 20 puntos cada uno

6 fusiles (varillas de madera): 10 puntos cada uno

Vidas obtenidas en la lucha: por cada una, 5 puntos.



domingo, mayo 21, 2023

Escultismo en los bordes: Artes marciales como herramienta de subjetivación

 


Según cuenta Juan José Pérez[1] - quien ha investigado sobre este tema-  en el último día del campamento experimental de Brownsea se realizó una demostración de juegos, competencias y Jiu – Jitsu. No es un detalle menor dado que a principios del siglo XX las artes marciales prácticamente eran ignoradas en occidente convirtiéndose el escultismo en uno de los primeros promotores de dichas prácticas.

            En las primeras ediciones de “Escultismo para Muchachos” Baden Powell sugiere como especialidad la de “Maestro de Armas” donde dice “El scout debe adquirir destrezas en dos de las siguientes materias: lucha con bast´on, Bordón, Boxeo, Jiu-Jitsu o lucha libre”. Juan Jos´e nos recuerda que en el libro “Boy scouts allende a los mares” BP relata que: “Fui a ver a un grupo de ellos durante su entrenamiento diario de esgrima con palos de bambú y practica de jiu-jitsu para hacerse fuertes, activos y de buen carácter. Digo buen carácter porque es muy semejante al boxeo, donde debes encajar un buen montón de duros golpes, y hacerlo con una sonrisa. Si un chaval pierde los nervios todo el mundo se ríe de él y lo toma por un tonto. En el jiu-jitsu aprenden cómo ejercitar y desarrollar sus músculos, cómo agarrar a un enemigo de distintas maneras para dominarlo, cómo derribarlo, y, lo que es muy importante, cómo caer con facilidad si ellos mismos son derribados.” En “Roverismo hacia el éxito” BP dirá lo siguiente: “espero que sabréis boxear con uno de vuestro mismo peso y repeler un ataque con una llave de jiú–jitsu.

Antes de imaginar que los niños y niñas que participan en los scouts armen grandes bataholas con bordones en las esquinas de los barrios, conviene releer el material producido en los inicios del escultismo considerando que una práctica puede ser interpretada de forma distinta de acuerdo al contexto en el que se realiza, esto implica que los sentidos que se le asignan pueden variar respecto a la época e ideología. Si en los primeros tiempos los sentidos de las artes marciales se pensaban desde una postura higienista, de formación del carácter en los tiempos que las grandes poblaciones ingresaban a las democracias representativas y  se producía el afianzamiento de los Estados Nacionales, en la actualidad es otra la situación por lo que merece la pena revisar algunos prejuicios.

Si nos remitimos al material existente podremos darnos cuenta fácilmente que no se trata que el escultismo o la actividad scout se convierta en una especie Dojo encubierto; ni siquiera que los niños y niñas sean expertos en las artes de defensa personal. De la lectura del material cualquier persona puede darse cuenta que se trata de otra cosa y que no es necesario anular la posibilidad de práctica de artes marciales en las actividades como ha hecho el Escultismo Comercial a partir de su interpretación puramente ideológica. Son parte del cajón de herramientas que dispone históricamente el escultismo, pasando a ser una posibilidad más entre otras, que adquiere sentido en función del contexto, la evaluación, y los objetivos que se establecen para el abordaje del mismo.

El ser en los bordes – los bordes del ser


[1] Juan Jose Perez. Los scouts y la especialidad de Maestro de Armas


            Un concepto que vengo trabajado en los últimos tiempos que surge del trabajo clínico individual y grupal es el de Borde, por lo que está exento de alguna manera de los “sentidos pedagógicos standard” que siempre obedecen a una ideología determinada. Los abordajes clínicos muestran su pertinencia a partir de los efectos que provocan en el sujeto o los grupos, no siendo una diferencia menor.

Si buscamos en el diccionario la palabra borde, encontramos que es aquello que limita un interior y un exterior no siendo casual que en nuestra época se utilice la palabra “desborde” con referencia a distintas situaciones emocionales donde lo “interior” irrumpe en lo “exterior” sin encontrar limitación o punto de anclaje. También la palabra Borde nos remite a lo social, a quienes se encuentra al margen y con ello a los que viven en distintas marginalidades sociales o existenciales. En el libro “escultismo en los bordes de la ciudad” definía algunos de ellos: (1) el existente entre los que tienen y los que no tienen (2) Entre los que tienen las necesidades satisfechas y quienes no las tienen (3) entre los que pueden escolarizarse y quienes no pueden (4) Entre quienes viven en la legalidad y quienes no, (5) Entre quienes poseen recursos simbólicos para enfrentar la vida y quienes no.

            Los síntomas de nuestra época (individuales y sociales) nos indican un problema que se acentúa con el tiempo que es la creciente dificultad para la constitución de los bordes que constituyen al sujeto y la subjetividad (dos conceptos distintos). De allí que observamos un crecimiento de los distintos fenómenos de anestesia de un cuerpo sin bordes (toxicomanías); las imposibilidades de desarrollo personal por dificultad con los bordes (desatención, problemas de concentración, dificultades para apropiarse del cuerpo -hiperactividad-)  y las dificultades en las relaciones interpersonales con quienes no son semejantes (en el sentido de parecidos al propio “yo” o narcisismo) tendiendo a conformarse modos de agrupamiento por una supuesta “mismisidad” intolerante con el otro distinto de mí.

            La buena práctica del escultismo es coadyudante para la constitución de los bordes (no una solución mágica de los mismos). La actividad scout como Gran Juego Serio (no como el simple divertimento y alienación ideológica de las clases medias en el que el escultismo comercial lo ha transformado) opera utilizando distintas herramientas articuladas, entre ellas pueden estar practicas iniciales de artes marciales que junto con determinados juegos clásicos colaboran a mitigar los síntomas descriptos.

            De igual manera que un caligrama se escribe sobre el papel de arroz  partiendo de distintos trazos realizados con un pincel donde cada movimiento forma parte de una palabra - imagen mayor, en la práctica de un Kata el propio cuerpo es pincel,  en cada movimiento se inscribe en el aire una palabra-imagen mayor que llamaros “formas”.


            El interior - exterior y el borde que permite diferenciarlos a través de la subjetivación del cuerpo-organismo, puede remitirnos a las nociones sobre el Ser que desarrollara Platón en “el sofista” donde define tres géneros o formas: El Ser, el reposo, el movimiento. Tomando como base estos conceptos realizaré una lectura particular de ellos con aportes desde las ciencias de la subjetividad, reflexionando sobre la constitución del sujeto y por qué determinadas prácticas favorecen los procesos de subjetivación, en este caso las artes marciales. Algo había dicho en textos anteriores cuando hice referencia a los juegos de acecho, pero la práctica de un Kata es más compleja.

Platón nos dice que el reposo y el movimiento en tanto opuestos no pueden mezclarse pero que el Ser (que reemplazaremos imprudentemente por la palabra “sujeto”) constituye una terceridad que mezcla ambos. Si observamos un Kata la “escritura” que se realiza implica la articulación del cuerpo con tiempos de reposo y movimiento ¿qué ocurre cuando en la vida cotidiana esto no sucede porque no se ha constituido de la buena manera?: cuando el Ser (sujeto) es “tomado” por el reposo nos encontramos con la inhibición y los “remedios” que la época para producir movimiento son los tóxicos; cuando el Ser (sujeto) es tomado por el movimiento se destirretorializa con las conocidas consecuencias de distraibilidad, hiperkinesia, dificultad de concentración, dificultad para el apropiamiento del cuerpo. Teniendo en cuenta solo estas variables, observamos cómo puede incidir la práctica de un Kata para generar la posibilidad de que un sujeto pueda “sujetar” su cuerpo y lograr cierta equilibración. Al momento de la práctica se lo  convoca a regular estos tiempos de reposo y movimiento de una manera específica, repetitiva, estética, haciendo uso voluntario de alta concentración en una actividad que se realiza gracias al su propio deseo. Todo esto colabora a la vez con otro tipo de equilibraciones fuera de la práctica del Kata, que son necesarias para el aprendizaje o la realización de un proyecto vital, operando en combinación con las distintas actividades scouts que aportan en el mismo sentido.

De los tres géneros iniciales que define Platón (Ser[sujeto¨], movimiento, reposo) se desprenden dos más: La mismidad y lo diferente (el No-Ser), y esto tiene su razón lógica: lo diferente es relativo en tanto sólo es posible si el Ser (sujeto) existe en ese bamboleo voluntario entre el reposo y el movimiento, claramente si no hay borde entre el yo y el no - yo es imposible establecer esa diferencia, por eso en los desbordes podría hablarse de una confusión entre interior y exterior. Si por un lado hablamos de lo diferente, también debemos nombrar en oposición a la mismidad o Identidad que se establece con el borde. Podría decirse que es necesario que el Ser (sujeto) se afirme como tal para que lo diferente aparezca ( el no – ser ) en el sentido de lo que no es Idéntico al Ser (identificaciones del sujeto).A partir de ello habrá que ver cómo se hace con lo diferente, en ese sentido en las artes marciales se agradece a los otros en tanto gracias a ellos podemos aprender… en los scouts sucede algo similar.



Fotos: Centro de Desarrollo Escultista "Primero de Puebla"


martes, mayo 09, 2023

En los bordes: Fotografía y subjetividad

            Vivimos en una cascada de imágenes que pululan por la red social, desde las clásicas fotos y selfies hasta los videos breves que los usuarios no dejan de mirar cuasi hipnotizados, lo que ha provocado objetivamente desatención en otros aspectos de la vida como las relaciones sociales reales, el rendimiento escolar y laboral. Si por un lado las miramos, como diría el Psicoanalista Jacques Lacan también somos mirados desde ellas en tanto nos plantean entre otras cosas qué desear, amar, odiar y pensar.

Si bien la clase social media o media baja ha naturalizado el uso de internet y las distintas aplicaciones, esto no es homogéneo como parece. En los Bordes el smart sigue teniendo uso telefónico casi exclusivo ya que quienes pueden pagar “datos” son muy pocos y generalmente son utilizados en función familiar agregándose que la posibilidad de tener una cámara en el aparato permite que  su memoria se convierta en el lugar donde se aloja el álbum de fotos. Esto que puede asombrar a muchos lectores, pero es algo que quedó claramente expuesto en la pandemia y las dificultades con la escolarización, en tanto los chicos y chicas solían usar el wifi de la escuela o de algunas plazas barriales que disponían de conexión gratuita, lo que provocó un enorme impacto negativo en la igualdad de oportunidades en la educación formal, ya que el 60 % de los niños y niñas de nuestro país está en situación de pobreza quedando por fuera de la red… “desenredados”. Quienes trabajamos con las poblaciones vulnerables tenemos muy en claro que la comunicación con los chicos y chicas no puede establecerse por grupos de whatsapp o similares; quien intente hacerlo de esa manera repetirá el esquema de exclusión que se vivió en pandemia.

            La utilización de la fotografía como escritura singular es un recurso relativamente nuevo en tanto la digitalización ha permitido – comparado con la época de los rollos de fotografía y posterior revelado- que los costos sean muy bajos en tanto hasta el celular más barato dispone de cámara, lo que permite realizar una serie de fotos sin costo, para luego decidir -dado el caso- cuál o cuáles imprimir o trabajar mediante programas que vienen incluidos en los teléfonos o en una computadora externa. Los mecanismos de selección de cuáles fotos guardamos y cuáles no, son determinados por la memoria del dispositivo, aunque existe la posibilidad de guardar gran parte en “la nube” que ofrece de forma gratuita un espacio para las fotos.

Mirar o ser mirado

¿Qué nos permite la fotografía? En primer lugar,  una mirada activa y la decisión expresada a través del dedo de instituir un recorte temporo-espacial con el cual tomar una foto. Mientras que la “selfie” busca afirmar un yo – ilusión, narcisista; el acto fotográfico constituye una escritura o marca de un yo-sujeto, tanto respecto del paisaje como de un rasgo particular del mismo.

El semiólogo Roland Barthés definirá al Studium como el lugar compartido donde realizamos la “cacería de fotos” y al  Punctum como el recorte que realiza cada participante dentro del mismo sin confundir al objeto de la realidad que es fotografiado con la operación que se realiza. Una actividad que siempre resulta interesante es pedirle a los chicos y chicas que tomen una foto de un detalle del Studium donde comprobamos fácilmente que no todos dirigimos la mirada a los mismos sitios y que el interés de cada uno es despertado por detalles diversos. Allí se expresa la subjetividad del fotógrafo, quien redobla su mirada hacia un lugar para que, mediante un corte temporo-espacial, retener una imagen elegida que podrá ser reproducida como impresión o desde la memoria de la cámara. Si realizamos una impresión en papel de las distintas fotografías y las exponemos en una pared se forma un mosaico por demás interesante, y si esto es acompañado por el relato de por qué se realizaron las distintas elecciones mejor aún en tanto se invita a la articulación de la mirada y el lenguaje.

            El acto fotográfico implica entre otras cosas un recorte simbólico a través de dar un marco a la cascada de imágenes a la que nos vemos expuestos continuamente eligiendo retener una de ellas por lo que se constituye como afirmación del yo – sujeto. Si bien es efímero no deja de tener efectos, veamos algunos de ellos en la lógica de los bordes:

-      Constituyen un Otro como terceridad en tanto la fotografía se ofrece para ser mirada por los compañeros o la comunidad

-      Mediante el artificio fotográfico se constituye una temporalidad efímera que exige al fotógrafo detener el cuerpo y prestar atención a lo que produce

-      Colabora en la constitución de la espacialidad al establecer un punto y una puntuación, la de la foto.

-      Suspende el “exceso de cuerpo” característico de los bordes, de alguna manera opera en el mismo sentido que los llamados juegos de acecho

-      Provee un anclaje simbólico efímero en tanto la foto, su nominación y exposición crean el “lugar del fotógrafo” y su reconocimiento. En caso de una “especialidad”, si se trabaja de la forma correcta produce un anclaje simbólico más estable.

-      Permite operar creativamente sobre el medio.


Fotogramas

            La fotografía artística en los bordes que requiere una elaboración más compleja genera efectos subjetivos más que interesantes. Elaborar fotos creativas o fotogramas para el armado de historias requiere una preparación que va más allá de la captura del detalle, en tanto el objetivo cambia al proponerse intervenir sobre el medio en un acto de reescritura. La filacteria ha sido y es uno de los modos de sobrescritura de las imágenes desarrollado a lo largo de la historia; consiste en agregar agregar palabras a una imagen que en algunos casos se reduce a “dar nombre” (La Gioconda), en otros significación como en los Escudos de Armas (ideales), las historietas (argumentos) o las clásicas propagandas visuales que inundan la red. El fotograma a construir será el resultado de una operación previa que es la de aquello que quiere escribirse en la foto, si se realiza en la patrulla esto implica creatividad, participación, conversación y decisión conjunta. Una foto creativa contiene en sí un mensaje, una serie de fotos dentro de un guion constituyen una fotohistoria que puede convertirse en fotonovela si se realiza un argumento escrito que se suma al montaje.







 

lunes, noviembre 28, 2022

En los bordes ¿Por qué son importantes las ceremonias?

 


            En “Bases para la práctica del escultismo en los bordes” nos referíamos a lo ofrece el Gran Juego para facilitar la inscripción y subjetivación de la niñez, adolescencia y juventud dentro del Universo Simbólico. Decíamos que la propuesta scout actuaba sobre tres ejes: (1) Con relación al Otro (2) Con relación al cuerpo y (3) con relación al Ser. Trabajamos sobre el tiempo y el espacio de juego, el lugar del relato y las reglas del juego, la dimensión “dramática” del juego scout  en lo que denominamos “escultismo concreto” y sobre el lugar de expresiones artísticas en las actividades. Abordaremos ahora un tema que no es menor que es el lugar que ocupan en el Gran Juego lo que denominamos la dimensión socio – ceremonial, de gran importancia para la constitución de la subjetividad sino y como distintas formas de inscripciones del Ser.

            Los circuitos institucionales son aquellos en los cuales nos subjetivamos, hallamos sentidos, organizamos nuestro ser junto a los otros. No hay dudas que se puede ir más allá de la institucionalización, el problema es que para hacerlo primero hay que ser atravesado por ella en tanto lugar del Otro donde nos constituimos. La gran dificultad de las teorías político – educativas en boga (neoliberales y pseudoprogresistas) es que parten de un paradigma desintitucionalizador (como corresponde a la idealización del sujeto neoliberal autónomo que no depende de nadie, se autoconstruye y es “empresario de sí mismo”) y conduce al desamparo, al todo da lo mismo: la vida, la muerte, el otro, su inexistencia.

Si el primer circuito institucional es la familia (en la forma que adquiera), el resto son circuitos extra – familiares como la escuela y los scouts. En el caso de que la familia falle o el contexto social se encuentre fragmentado sin poder cumplir sus funciones, las instituciones extra-familiares debieran brindar al niño una segunda oportunidad de subjetivación, no sin su historia previa y no de cualquier manera.  

   

   

Desarraigo y dimensión socio-ceremonial

            Según el diccionario, el arraigo nos relaciona con las raíces, nos brinda firmeza, y no es dado por naturaleza sino por la cultura y dentro de ella la crianza. La primera institución que produce arraigo convirtiendo un organismo en un cuerpo es la familia, brindando amor, lenguaje y protección; gracias a ello nos subjetivarnos a través de una serie de dispositivos como la asignación de un nombre, la participación en un linaje, la inscripción en el registro civil, el bautismo, etc.

En este pasaje del organismo del recién nació a la constitución de un cuerpo, el Otro en tanto lugar simbólico “traduce” nuestros movimientos y sonidos en demandas… si un bebé llora y nadie acude a su llamado se reduce a organismo biológico “cayendo” el cuerpo que comienza a conformarse para instalarse una vivencia de organismo fragmentado, sin unidad (la que comúnmente llamaos “yo”).  Si el Otro no acude de una buena manera o el sujeto lo rechaza, puede incluso morir en tanto no solo de biberón vive el niño, sino del lazo de afecto y lugar que encuentra en el Otro.

            ¿Qué es el lugar del Otro (con mayúsculas) al que se hace referencia en las ciencias humanas? Se lo define como lo ajeno que está más allá del “Yo”, hacia donde nos dirigimos para encontrar sentido, desarrollarnos y crecer. Se encuentra conformado por el lenguaje, signos, códigos, ceremonias; constituyéndose en el espacio donde el cachorro humano aprende a organizar sus sensaciones y vivencias en conceptos, para de esa forma dar sentido a la existencia anudando lo simbólico del Otro con el cuerpo y el Ser.

En la actualidad muchos niños no tienen dónde dirigirse, aunque vivan junto con otros, en tanto se encuentran desamparados de ese lugar del Otro que debiera encarnar la institución familiar, por ello necesitan el amparo de instituciones extrafamiliares que ocupan secundariamente dicho lugar. El problema que se presenta es que encontrarse con instituciones desinstitucionalizadoras (quien no ha sido institucionalizado no puede ser desinstitucionalizado) repite un nuevo desamparo siendo el resultado problemas personales y sociales como el consumo de tóxicos o el encuentro de un lugar a través del delito – como institucionalización fallida que les brinda un lugar de anestesia al dolor del ser, o un lugar de existencia al ubicarse como resto de lo social-

 Si en las instituciones extrafamiliares se repite el no – alojamiento la cárcel - institución se configura como destino posible para inscribir el “No todo es lo mismo”, y por estructura fallará con algunas excepciones, como cuando se produce el encuentro novedoso con una posibilidad de ser o en el encuentro con lo religioso intramuros (otro modo de institucionalización) permitiendo torcer lo que parecía un destino.

Dentro de las instituciones extrafamiliares el Gran Juego se ofrece como un universo simbólico estable, ordenador del mundo y de las relaciones del sujeto con su cuerpo, con el de los otros, con el deseo y con el futuro, y esto se encuentra presente de forma condensada en su dimensión socio – ceremonial que opera como un conjunto de nudos … cada uno de ellos funciona como una vuelta en la vida scout constituida como trenzado que parte de un momento determinado y se dirige al futuro. En este trenzado se articulan lo simbólico y lo imaginario favoreciendo que cada niño o niña se inscriba para comenzar a escribir una biografía dentro de un colectivo que se conforma como estilo de vida, su estilo de vida en tanto se adhiere e identifica con él.

Desde el ceremonial más sencillo como la entrega de una insignia de progresión hasta las ceremonias más complejas y reflexivas como la promesa scout o investidura Rover, son momentos de verdaderos anudamientos, cualquiera de los lectores scouts seguramente los recordará.

En el Gran Juego, las ceremonias señalan el lugar del Otro se conforma con relación a la Ley Scout, la escenificación del universo simbólico – imaginario típico del escultismo y el lugar del reconocimiento de lo propio, oficiando la comunidad como testigo del logro o compromiso asumido. En las ceremonias no solo se opera en la subjetividad en el niño´/ niña, sino también en la de los dirigentes que sostienen la práctica del Escultismo.

Si bien existe una dimensión social- ceremonial general compartida por una comunidad general, existe otra dimensión que la Psicoanalista Mercedes Minnicelli denomina “ceremonias mínimas” que posee un enorme valor de inscripción y escritura que es utilizada especialmente en contextos complejos donde ha fallado esa primera inscripción y alojamiento de la institución familiar.



Ceremonias Mínimas en el Gran Juego

            Las ceremonias mínimas dependen de los marcos institucionales, en nuestro caso disponemos de la riqueza del marco simbólico de cada una de las ramas y de la narrativa del escultismo. Por medio de ellas se produce la articulación entre marcos normativos del lazo social y marcos espacio – temporales a partir de un guion determinado.

            Las ceremonias mínimas se realizan “antes de” o “después de”… en lo familiar podríamos dar dos ejemplos sencillos: la lectura de un cuento antes de dormir; la higienización (lavado de cara, manos, dientes) después de levantarse a la mañana. En estos dos sencillos casos las ceremonias marcan el pasaje de la vigilia al sueño, y del despertar a la vida diurna. Las ceremonias mínimas devienen “tradiciones”, aunque la repetición no es eterna sino en sí misma incluye la posibilidad de cambio, por ejemplo, en algún momento el adulto no leerá un cuento antes de dormir.

            En los scouts existen infinidad de ceremonias mínimas que van desde los 5 minutos del Jefe de Tropa, los gritos y tradiciones de patrulla, el saludo, los aplausos especiales en distintos momentos y mucho más. En las situaciones de bordes (tema de estos últimos escritos) las ceremonias mínimas son una herramienta importante como posible modo de intervención de quienes están a cargo del Juego. Pueden ser creadas y utilizadas allí donde la inscripción a la Ley (en el sentido de lo simbólico) se desvanece, permitiendo generar subjetividad y anudamiento.

            Una paradoja de la vida posmoderna es como gran cantidad de personas que en la actualidad cuestionan las ceremonias y ritualizaciones, se convierten en los más grandes consumidores de “ceremonias” desinstitucionalizadas pagando sumas importantes por ello y sin percatarse de ello. La psicomagia y sus “ejercicios para desarrollar todas tus posibilidades y triunfar”, “ejercicios para salir de la cárcel del ego”, “ejercicios para desarrollar la conciencia” son ejemplo de ello. También están los grandes consumidores de significaciones que vienen de alguien que ocupa el lugar del Otro… constelaciones, biodecodificación, reiki… si seguimos observando también son consumidores de las oferta mágico – animistas siendo la característica común de todos ellos participar dentro de los modos de producción del sujeto neoliberal: solo, sin comunidad, autosuficiente, autorrealizable, empresario de sí mismo.

¿Cómo se programan los itinerarios de progresión?

                 Uno de los grandes inconvenientes que se observan en el escultismo es la dificultad de los dirigentes para asegurar que en...