lunes, marzo 02, 2020

Filosofía de la ruta (2). La travesía de Pablo



            Pocas figuras históricas encarnan la idea de Travesía y compromiso con el otro como Pablo de Tarso, quien durante 14 años recorrió distintos lugares del imperio romano en cumplimiento de su misión; Arabia, Cilicia, Siria, Turquía, Macedonia, Grecia. El Filósofo Alain Badiou lo considera padre del universalismo y el político Lenín llegó a decir que con dos o tres como Pablo de Tarso no hubiese sido necesaria la revolución.

            Mas allá de la teología, muchos filósofos se han ocupado de Pablo y la noción de Universalismo, que en el caso del movimiento Scout pone en juego en la construcción de una Ley común a todos cuando el movimiento estalla por fuera de las comunidades en las que funcionaba como plataforma. El pasaje de los valores de las organizaciones de base del primer momento del escultismo a un decálogo que forma parte de un Universal mayor, se constituye como elemento del método en tanto es instituyente de una comunidad universal y su adhesión voluntaria, expresión de la pertenencia. 

            ¿Qué encontraremos útil para el Roverismo en las cartas de Pablo? En primer lugar sus textos pueden ser leídos en cualquier tiempo con un efecto de reactualización de acuerdo a la época en la que se vive; el maravilloso cineasta Pier Pasolini afirmaba que en los tiempos actuales Pablo tiene vigencia como pocos; planteando que su figura puede ser imaginada en nuestra época dirigiéndose a la sociedad por la que llora, amenaza y perdona. Pablo es actual porque la universalidad -que no es homogeneización globalizadora- se convierte en nuestra misión como humanidad. Pasolini no se va en chiquitas cuando afirma que si se traspone a Pablo y a todos sus enunciados a nuestro siglo, se verá que ahí encuentran una sociedad tan criminal y corrupta como el Imperio Romano, pero infinitamente más resistente y flexible”[1] y no hay duda de ello. Engañados por las tecnociencias se pretende que creamos que la condición humana ha cambiado cuando es la misma con la desventaja de que los distintos poderes han perfeccionado sus crímenes.

La lógica identitaria y la universalidad vacía del neoliberalismo

            Vivimos un tiempo donde la invasión de las particularidades se vuelve clasificación de identidades y afianzamiento de cada una de ellas a partir de los enfrentamientos con otras; esto ocurre no solo en la sociedad sino en sus organizaciones como el caso del movimiento scout. La singularidad de la raza, la modalidad sexual, la clase social, el gusto alimentario, etc. son complemento de la falsa Universalidad vacía del neoliberalismo, a la que solo puede oponerse una singularidad universal como la planteada por Pablo de Tarso en su epístola a los Gálatas: “No hay distinción entre judío y no judío, entre esclavo y hombre libre, entre varón o mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús”. Pablo era judío entre judíos, griego entre los griegos, romano entre los romanos… si los no cristianos reemplazan a Cristo por una Verdad o Bien (palabra que usaba BP) logran despejar una afirmación donde se construye la Unidad de lo humano que prima sobre cualquier singularidad sin que implique su anulación.

            En el Roverismo se busca el encuentro del otro en el respeto de lo propio para dirigirnos más allá de ello, a lo que constituye el carozo del ser, sin utilizar nuestras identificaciones como “defensa” ante lo distinto-de-mí, apuntando a ser uno más con el otro, encontrándonos en sus formas culturales, normas, costumbres para desde allí tender puentes; por eso en el Roverismo la travesía no solo permitirá el encuentro, sino que luego de finalizado, al reunirse el Clan para trabajar sobre lo realizado, se produce un crecimiento en humanidad que resquebraja los pre-juicios.

            Alain Badiou es muy claro cuando señala que al poner en suspenso las identificaciones de cada sujeto dejan de funcionar como enfrentamiento ubicando en la epístola de Pablo algo que opera más allá de su época, señalando desde el texto los problemas actuales respecto a la epidemia de identidades y autopercepciones que son complementarias de la subjetividad neoliberal que no hace lazo social y que al permear la sociedad en su conjunto su resultado es la disgregación de lazos sociales, enfrentando grupos que se conforman en función del narcisismo de las particularidades conformando un “Yo” identitario siempre incompleto, por ello en continua tensión agresiva; al estar ensimismados en su goce se ignora poner en cuestión la característica imperial del poder de nuestro tiempo y sus efectos sobre la distribución de la pobreza y la destrucción del medio ambiente humano… en síntesis el poder de dar vida o muerte, el verdadero “patriarcado” lejano a la coincidencia con un sexo en particular.

            “Cada identificación (creación o bricolage de identidad) crea una figura que produce materia para el mercado inversor. No hay nada más cautivo, para la inversión del negociante, de más ofrecido a la invención de nuevas figuras de la homogeneidad monetaria que una comunidad y su o sus territorios. Es necesario la apariencia de una no equivalencia para que la equivalencia sea, ella misma, un proceso ¡Qué devenir inagotable para las inversiones mercantiles el surgimiento, en forma de comunidad reivindicativa y, de pretendida singularidad cultural, de las mujeres árabes, de los homosexuales, de los minusválidos, de los árabes! Y las combinaciones infinitas de rasgos predicativos, ¡qué ganga! ¡Los homosexuales negros, los servios minusválidos, los católicos pedófilos, los islamitas moderados, los sacerdotes casados, los jóvenes ejecutivos ecologistas, los parados sumisos, los jóvenes ya viejos! En cada momento una nueva imagen social autoriza nuevos productos, revistas especializadas, centros comerciales adecuados, radios “libres”, redes publicitarias dirigidas, y por último ‘atractivos debates sociales’ en las horas de gran audiencia. Deleuze lo decía exactamente: la desterritorialización capitalista necesita una constante reterritorialización. El capital exige para que su principio de movimiento homogenice su espacio de ejercicio, la permanente surrección de identidades subjetivas y territoriales las cuales, por otra parte, sólo reclaman el derecho de estar expuestas, al mismo título que las otras, a las prerrogativas uniformes del mercado. La lógica capitalista del equivalente general y la lógica identitaria y cultural de las comunidades y de las minorías forman un conjunto articulado (…) esta articulación es constriñente con relación a todo el proceso de verdad. Orgánicamente es sin verdad”

            Destacar la “marca” y la “identidad Scout” sin orientarse por valores universales que se desprenden de la práctica, tiene como único objeto promover una subjetividad  ya no laica, sino neoliberal y nihilista, dado que el discurso político sobre los Valores ha perdido la referencia (el relativismo valoral anula la posibilidad de Universales) en primer lugar porque su deriva se convierte siempre en liberal o neoliberal (el valor es singular, por lo tanto no universal) y en segundo lugar por se termina confundiendo Valores con Normatividad de las identidades, con excepción de las religiosas ya que cualquier referencia a las mismas no tiene el mismo tratamiento social y organizacional que el pack “pret a porter de identificaciones… como dice certeramente Jorge Alemán: Actualmente la deconstrucción generalizada se desliza hacia una ‘critica de las costumbres’, una suerte de hipercostumbrismo obsesionado con criticar la vida de los otros ,como si la deconstrucción fuese un nuevo capítulo de la conciencia crítica progresista .No hay otro remedio que lidiar con esto ,solo recuerdo que el gesto emancipador de la deconstrucción no era esta restauración de la crítica como un juego circular de imputaciones al infinito  … y el escultismo también se “deconstruye” ¿Acaso podría negarse que esta maniobra no es el eje de la desterritorialización de los principios y valores del movimiento scout para una posterior reterritorialización en dirección hacia los valores complementarios al sujeto neoliberal impulsado en nuestra época?.

Orientaciones para el Rover en Travesía: recorriendo territorios

            Si la travesía es la actividad Rover por excelencia, en nuestro tiempo dos son los desafíos para enfrentar:

(1)   La tensión entre los territorios reales de las comunidades con los territorios virtuales de las comunidades conectivas de internet “reterritorializadas” desde hace tiempo. No quedan dudas que una parte de la humanidad por medio del uso de los smarthphones en cada uno de los espacios sociales se encuentra desconectada de los territorios reales del barrio y los lugares por los que transita, sin “Ver” lo que sucede, por lo tanto, imposibilitada de preguntarse para poder “Juzgar” y finalmente “Actuar” en consecuencia al desarrollo de los juicios.

(2)   El tránsito por los territorios reales sin la apertura necesaria para el encuentro con el otro, nos puede convertir en agentes ingenuos de desterritorialización y/o reterritorialización al ignorar los particularismos de cada lugar a partir de falsos universalismos neoliberales que a su vez llevan a la emisión de juicios (o mas bien pre-juicios) respecto del otro y su cultura o modo de estar en el mundo; un ejemplo de ello es la postura que se genera respecto de los Wichis que en este momento mueren de hambre al ser desforestados los bosques (su medio de vida) o los mapuches con su costumbre histórica de la “veranada[2]” para preservar su ganado.

            De cómo se sorteen dichos desafíos dependerá el éxito respecto de los objetivos, de allí que las orientaciones básicas para el Rover Scout serían: Fidelidad al encuentro, Esperanza en el proceso que comienza a producirse a partir de ello, Amor como aquello que dirige su convicción.

            No es casual que la travesía se constituya como una actividad donde los Rovers definen un camino, cargan su mochila y marchan hacia el encuentro. ¿Sería lo mismo si los Rovers no marcharan y un micro alquilado los dejara en la puerta de la comunidad a la cual visitarían? No, sin duda los efectos para los jóvenes serían distintos porque la marcha, antes que nada, no solo es aventura sino preparación para el encuentro con el otro, opera ayudando a que los Rovers se despojen de lo cotidiano, prepara lo que en otros textos hemos denominado “experiencia de ruptura”, necesaria para que algo del encuentro se produzca.

            Es en la marcha, con el equipo básico que podemos transportar, donde no solo nos despojamos de la cotidianeidad sino también de los espejos negros de las pantallas que continuamente nos brindan interpretaciones del mundo que muchas veces asumimos como propias constituyéndose en prejuicios hacia los otros, lo que obstaculiza la posibilidad de dirigirnos hacia el corazón del ser.

            Una vez en el destino pueden suceder dos cuestiones, la primera de ellas es que no se produzca un encuentro, lo que no debe desesperar ya que es muy probable que ocurra y de hecho lamentablemente es parte de un estilo de escultismo donde no hay mucha diferencia entre la travesía Rover y una experiencia de turismo aventura, de allí que nos permitirá quizás ampliar nuestros conocimientos sobre determinado lugar y su gente. La segunda posibilidad es que el encuentro, siempre singular, se produzca… esto implica que los Rovers Scouts logren entrar en sintonía con la comunidad a la que visitan en su travesía, si esto ocurre lo que se espera es una posición ética de fidelidad a ese encuentro singular, que no se caracteriza por una verdad específica o iluminación, sino como un comienzo de algo nuevo,  realizando un salto categorial entre la noción filosófica de no-pueblo-mio hacia pueblo-mio, lo que implica la aceptación de la particularidad del otro (su cultura, normas, modo de estar en el mundo) sin que por ello se quiera imponer el modo de estar en el mundo que tienen los Rovers Scouts, entonces no hablamos de “desterritorialización” cultural y “reterritorialización” en base a los valores de la globalización, sino de la construcción de un territorio común, novedoso, producido por dicho encuentro, el que potencia la posibilidad de acciones necesarias realizadas de forma conjunta en apoyo a la comunidad o con el apoyo de la comunidad.

            Si somos fieles al encuentro el resultado inmediato es la posibilidad de proyección lo que implica directamente esperanza constituida a partir de la tensión entre el estado actual y la certidumbre del estado al que queremos llegar. La esperanza convierte la impotencia en potencia creadora y el amor se convierte en garantía de que nuestras acciones no serán producidas por un subjetivismo vacío que solo tiene por objetivo inflar nuestro Ego… como dice Pablo de Tarso, si no hay amor la fidelidad al encuentro y la esperanza, pierden su sentido en tanto nos convertimos en sujetos vacíos.

Excursus. Las cartas de Pablo y su impronta filosófico – política han sido abordadas por Hegel, Jacques Lacan, Alain Badiou, Ernesto Laclau, Slavov Zizek, Enrique Dussel y una serie incontable de filósofos y psicoanalistas no relacionados con la religión.




[1] Alain Badiou. San Pablo.1999, Ed. Antrhopos
[2] La veranada y la invernada son los traslados de animales en búsqueda de buenos pastos naturales acorde a la época del año. Se realiza históricamente en verano o invierno entre la zona de la meseta / tundra y la cordillera boscosa, dentro de los territorios históricos de los mapuches. Parte de la persecución de estos pueblos se debe a la intención de cortar con el tránsito animal a partir de la privatización de los territorios nacionales a manos de empresas multinacionales (la más importante y que más conflictos han sido públicos es Benetton) o multimillonarios extranjeros que han “comprado tierras” en territorios comunales consagrados por la Constitución Nacional no solo a los mapuches sino a los distintos pueblos originarios, presionando para  expulsarlos a partir del mayor corrimiento de la barrera agrícola lo que destruye el medio de vida de pueblos como los Wichis.

domingo, enero 26, 2020

Filosofía de la Ruta Rover (1)




            ¿Cuál es la base mística en la que sostenemos el Roverismo? Podría pensarse en el origen del nombre: Rover Scout. Según el diccionario de Cambridge, Rover es “una persona que pasa su tiempo viajando de un lado a otro” lo que implica “alguien quien no se instala mucho tiempo en un lugar” de allí se ha dicho que el Rover es un trotamundos, vagabundo e incluso en algunas traducciones se lo ha denominado como “pirata”. La ruta (el camino) se transforma en el medio por el cual el Rover realiza su itinerario, pero como no es un mochilero o aventurero más, el Rover Scout la transita en dirección al encuentro de los otros.

            Desde tiempos inmemoriales el hombre construye rutas, de hecho, quienes transitan por ellas reciben el nombre de peregrinos sin importar si se trata de caminos comerciales, turísticos o religiosos. El peregrino que recorre las rutas lo hace en calidad de extranjero (o extraño), es por ello que se ha relacionado el peregrinaje con la posibilidad de vivir experiencias no sin tener que sortear escollos que a veces implican cierto peligro. Ortega y Gasset dirá que la experiencia se logra con el método de “andar y ver”, un verdadero “pensar con los pies”, de allí que desarrollamos conocimiento no sin cierta audacia, empujados por el deseo de vivir la aventura y la superación de los distintos retos. La ruta del Rover Scout la llamamos Travesía en tanto como lo indica la etimología del término, se convierte en el medio (a través de) por excelencia que es capaz de atravesarlo penetrando su ser que se transforma gracias al encuentro con la naturaleza y fundamentalmente con el otro con quien se implica y compromete dando lugar al surgimiento de la intersubjetividad.

            El Rover Scout es un Joven lanzado a recorrer distintos itinerarios que pueden ser transitados en hermandad o soledad. Si bien los tiempos no son los mismos que hace un siglo, la alienación al trabajo y el embrutecimiento de la vida cotidiana que planteaba el “Montero Rover” descrito por Baden Powell en RE hoy asume otras formas, pero de fondo es la misma: la rutina que aplasta, la anestesia y apatía respecto del mundo, el refugio en distintos tóxicos, el engaño de una vida virtual centrada en un ego que crece de la mano de la intolerancia en tanto en la infoesfera no existe la co-presencia de los cuerpos… se buscan las propias imágenes, no la alteridad. Incluso el llamado “sexo virtual” tiene como característica central ser sin el cuerpo del otro.

            Es en la travesía donde nos encontramos con la presencia inquietante del otro a través de nuestra corporalidad,  única forma de hacer experiencia de la alteridad como forma radical de la diferencia. El Roverismo gracias a sus fines y método transforma la presencia inquietante del otro en inquietud por el otro, el rechazo del otro por el aprendizaje de su alteridad, en un encuentro gratuito y desinteresado entre un Yo y un Tu solo explicable por un término inasible como lo es el amor producido en el encuentro. “El otro nos conmueve, nos remueve (y nos convertimos en piedra o nos dejamos ‘enternecer’ por él), nos perturba, nos incita, nos hace aventurarnos, nos inspira, nos apoya, y en última instancia, en el fondo nos revela una verdad de nosotros mismos en la que ‘el otro’ nos habita. El otro y los otros nos recuerdan aquellas miles de vidas que no podríamos vivir aunque hayamos nacido con un equipamiento natural para vivirlas y que ‘no hemos nacido para un único yo’[1]   
  
            La Ruta no se transita por conectividad, sino en conjunción. Solo en el encuentro entre los cuerpos puede existir co-presencia e intersubjetividad. En nuestra contemporaneidad el exceso de conectividad genera espejismos de encuentro entre quienes huyen de “poner el cuerpo” a las cosas. La prueba más evidente de ello es que lo que se mira en la web suele ser aquello que no podría mirarse si se estuviera en el lugar, de allí el triunfo del morbo en la infoesfera, incitando la animalidad destructiva que se explicita en la neo - turba de opiniones sobre hechos sociales que pone en duda la humanidad de quienes las profieren… si bien es cierto que los delincuentes deben responder a la justicia ¿acaso los “opinadores” del odio no debieran sanarse de su animalidad?. En un mundo que se hecho ommivoyeur los internautas quedan reducidos a mirones excitados, narcisistas, fascistas, inhibidos y por ende, duplicando su odio hacia el otro al despojarse de la posibilidad de amar.

            La travesía Rover rompe con la lógica narcisista. Sabemos que el encuentro con el otro puede generar como diría Agustín de Hipona o Soren Kierkegaard “temor y temblor” … pero también amor y servicio, Baden Powell no tuvo problemas en recomendar esto último. Llama la atención como en muchas asociaciones scouts se comenzó a desalentar la Travesía Rover  dando lugar a parlamentos abstractos de “saberes lúcidos” o proyectos objetivantes sobre la realidad de las personas sin tomar contacto con los “saberes tenebrosos” que son aquellos que pueden movilizarnos desde el corazón. Rodolfo Kush decía “Si el saber lucido de las cosas que se ‘agarran’ y se esgrimen nos torna un poco ficticios y hasta inmorales, el saber tenebroso debe salvar nuestra moralidad (…)  Si el saber lúcido dice que dos mas dos son cuatro, el tenebroso dará otro resultado ¿cómo es eso? Pues es muy simple, cuatro chocolatines para un niño hambriento no es lo mismo que para un niño satisfecho. El deseo o la satisfacción hacen que no sea verdadero el axioma matemático de que cuatro es igual a cuatro. La vida se encarga de turbar el rigor de los números. La angustia, el amor, el odio tornan el saber lúcido en algo tenebroso”.

            La travesía Rover tiene su origen en el propio ideal Rover que expresa BP cuando se refiere al “montero Rover” en RE, y la lectura profunda y humanista que encontramos en SdeF expresada por MD Forestier en “Escultismo ruta de libertad” donde hace referencia a los desafíos de la Ruta Rover.

            Los saberes lúcidos de parlamentos y cursos de gestión de proyectos objetivantes han sido muy efectivos para anestesiar el verdadero encuentro con el otro, única posibilidad para el joven Rover de tener una experiencia de intersubjetividad. Los cursos de liderazgo de base empresarial dictados a los jóvenes subrayan que el Rover no es uno entre otros, convirtiendo a los futuros “destinatarios de servicio” en objeto del mercado ONG porque a decir verdad se reducen a eso ¡hasta deben “calificar” y someterse a votación para ser tenidos en cuenta!. La promoción de prácticas crueles como dirigirse a distintos lugares a ver que necesitan las personas generando expectativa de ayuda, para luego elegir un solo proyecto descartando los otros, muestra el desprecio y  desvalorización producto de la demanda que surgirá y quedará insatisfecha en la oferta realizada por el propio Clan, algo así como "uds no puntúan para nosotros tendamos nuestra mano". Los que somos profesionales de las ciencias humanas sabemos que es una verdad de la práctica que cuantos más instrumentos usamos más objetivación y distancia ponemos, cuanta más objetivación menos subjetivación y sin ella no hay posibilidad de intersubjetivad. Hay dos formas de transitar la Ruta Rover sin importar en qué asociación estemos:  como un peregrinaje turístico, técnico, donde los otros son parte de la escenografía del Yo incluso para “el proyecto del clan”… o poniendo el “pellejo”, arriesgándose al afecto y al efecto que provoca un verdadero encuentro de un Yo con un Tu que puede inscribir la posibilidad de un “proyectar juntos”

            Los itinerarios de la travesía Rover producen la novedad del encuentro, permitiendo la construcción de conciencia. El Rover Scout no reflexiona sobre los otros en abstracto o por lo que los influencers dicen en las redes; el Rover Scout reflexiona a partir de su relación con los otros en tanto se apunta a generar una conciencia no alienada por el Otro de los medios de la comunicación o los prejuicios que habitan al Rover surgidos del desconocimiento y la influencia social. Cotidianamente vemos en las redes que la selección de los hechos y su lectura obedece a una intencionalidad ignorada por los lectores convertidos en espejos de la pantalla sin que se den cuenta del grado de colonización de su pensamiento. Internet se ha convertido en una especie de circo romano donde las personas son invitados a levantar el dedo (o lo bajarlo) sin saber que la decisión ya está tomada de antemano y ellos forman parte del espectáculo.


            En el Roverismo y con el encuentro que propone la Ruta pretendemos que verdaderamente se sea conciente de algo, deponiendo la mirada e intencionalidad previa, en dirección a la alteridad. ¿Qué significa esto?... como diría el Maestro Eckart "del mismo modo que Dios actúa sin porqué y no conoce porqué alguno, el hombre justo actúa sin porqué (...) él es la vida misma. Quien preguntase a la vida (...) ¿por qué vives?, está podría responder: vivo porque vivo". La suspensión de la mirada e intencionalidad previa (que asume la forma de prejuicio social) nos permite en la experiencia intersubjetiva recrear una intencionalidad que responda (responsable) a la apertura de una verdad posible. La travesía Rover permite la reconstrucción del pensamiento, en tanto no se trata de la rutinaria y continua relación con uno mismo y sus prejuicios, sino de la relación con el otro de sí mismo.

jueves, octubre 24, 2019

El desarrollo ético del Clan Rover




            La perspectiva con la que el Roverismo realista tradicional aborda la “ciudadanía activa” tiene como base el “aprender haciendo” y aportes de abordajes actuales de las pedagogía crítica y creativa; de allí que la experiencia vital constituye siempre el cimiento adecuado para dirigirnos hacia una educación en el desarrollo de la ética y los valores. Hablar de experiencia vital es poner el foco en las necesidades e intereses que surgen de la realidad cotidiana de los Rovers en particular y de las comunidades con las cuales se trabaja como resultado del movimiento que se realiza en dirección al encuentro del otro y de los otros, propio de la orientación que el movimiento brinda bajo la práctica del Servicio.

            Los distintos contextos en los que vivimos (los que exploramos en nuestras travesías ) nos invitan a la realización de un examen profundo, a la búsqueda de distintas relaciones y fundamentos, al descubrimiento de las debilidades e incoherencias en los modos de expresión del poder que nos brindan una realidad previamente interpretada. El encuentro con ella y los distintos actores sociales resquebraja la interpretación previa y nos lleva a elaborar planes para el abordaje, obtener nuestras conclusiones, promover algunos cambios que impacten positivamente en dirección a una buena vida de la comunidad, favoreciendo articulaciones en dirección a la construcción de una sociedad más justa. 

            Es allí donde nos preguntamos ¿Cómo se articula el Proyecto Vital del Clan con el Proyecto Vital de cada uno de los Rovers? Sin lugar a duda existe una relación dialéctica entre uno y otro. Cuando hablábamos de la Carta de Clan decíamos que el perfil del Clan y del Rover Scout surgía de (1) La actualización de los desafíos que se desprende de Ley Scout en las características de nuestra época (2) El análisis del contexto material, social y político en el que está inserto el Clan Rover (3) Las necesidades e intereses de los Rovers.

            El Perfil se construye en función de esta triple articulación, lo que hace necesario en primer lugar que el grupo realice un análisis crítico, donde se pongan en juego cada uno de los pasos para el desarrollo de un Plan Vital Grupal especificados en el escrito anterior. Es en el Perfil del Clan y del Rover Scout donde se expresan las Orientaciones Valores de la Comunidad de Destino y Sentido. De lo que estamos hablando es de la construcción del Esquema Conceptual Referencial y Operativo (ECRO) sobre el que se funda la comunidad, siendo a su vez dinámico en tanto es revisado cada cierto tiempo. Este ECRO realiza la tarea de contextualizar lo Universal en lo particular de nuestra comunidad y a partir de allí la construcción de lo singular en cada uno de los Proyectos Vitales.

            Los valores expresados en la Carta de Clan, más allá de estar contextualizados en la comunidad concreta, son siempre referenciales y fundamento para el desarrollo ético. Cada Proyecto Rover, Travesía o Servicio pone en tensión dichos valores y está bien que esto suceda, en tanto es en las acciones concretas donde los Rovers encuentran situaciones complejas o comunidades que parten de otras significaciones de sentido, donde lo que se sostiene en la CC es puesto en tela de juicio y el propio Clan puede reflexionar si de forma excepcional la orientación debiera ser otra a la propuesta, lo que implica la posibilidad de que aquello que es universal no aplaste a lo particular de una comunidad o lo singular de una persona. Muchas veces un valor abstracto nos impide analizar las relaciones sociales concretas y ponen un velo sobre las causas materiales y sociales que determinan algunos valores y comportamiento, tal es el caso de utilizar el mismo parámetro para la producción familiar donde los niños colaboran en el trabajo con la familia, o el trabajo infantil propiciado por las empresas frutihortícolas y las tabacaleras que avasallan los derechos de la infancia ¿acaso una situación u otra entran en la calificación de explotación infantil? ¿concluir que el trabajo del niño con su familia en determinados contextos y situaciones no puede ser considerado explotación sino modo de supervivencia ante un Estado ausente implica convertirse en un promotor de explotación y estar a favor de la injusticia social? ¿Acaso la familia que por la noche sale a “cartonear” llevando a sus hijos dormidos arriba del carro es abandónica y maltratadora? ¿o se trata de una forma de cuidarlos de los riesgos de seguridad en la villa miseria que van desde la posibilidad de un incendio de las casas de cartón o de que sus hijos sean invitados a ser “soldaditos” de los narcotraficantes -se dice “soldadito” a los niños que los narcos utilizan en la Ciudad de Buenos Aires para que avisen si la policía está dando vueltas, y por ello reciben una paga iniciándose muchas veces en el consumo o la venta de drogas- Esta y otras situaciones nos invitarán a poner en tensión nuestro ECRO en aquellos lugares donde los Rovers realizan sus experiencias, especialmente si se dirigen a las periferias existenciales donde los valores están “dados vueltas” para aquellos que se encuentran descartados del sistema social y despojados de todo cuidado.

            El Rover Piloto y el Equipo Transitorio

            Dos son las formas de que un proyecto Rover es propuesto a la Asamblea para que pueda realizarse. Una de ellas es donde un Rover Caballero/ Guardiana de la Luz, en función de sus necesidades e intereses enmarcados en la Carta de Clan, presenta un Proyecto Personal que necesita la participación de otros miembros de la comunidad (generalmente escuderos) que se sientan convocados por la tarea y decidan acompañarlo. La otra manera es que un Equipo Rover se conforme en función del deseo de realizar un Proyecto, por lo que luego de que sea presentado y aprobado se designará a un Rover Piloto para coordinarlo.

            Las dos formas remiten a realidades distintas, la primera de ellas a la de un Rover que se encuentra orientado en su Plan Vital (Caballero / Guardiana de la Luz); la segunda se basa en la necesidad de exploración social de los escuderos a efectos de ir delineando su Plan de Vida, por lo que se trata de una búsqueda creadora de experiencias vitales y la concreción de la práctica del Roverismo pudiendo surgir de los intereses y/o interrogantes de los jóvenes, de análisis previos realizados en el Concejo de Clan  respecto de las evaluaciones de actividades y proyectos. Es de esperar que en ambos casos las propuestas surjan del análisis reflexivo (Ver – Juzgar) y propositivo (Actuar) apuntando a un trabajo social concreto y al desarrollo de valores del Rover y del Equipo.

La Asamblea de la Ruta, El Concejo de Clan y el Proyecto Vital

            Luego de la realización de los Proyectos los organismos del Clan son los espacios donde los Rovers llevan adelante el tiempo de revisión de las experiencias en relación las actividades realizadas (Travesía – Descubrimiento, Servicio Social, Servicio Rover, Campamento en Soledad). La evaluación del Proyecto Rover y su incidencia en el Proyecto Vital del Clan y el Personal en su faz de ejecución se evaluará en la Asamblea de la Ruta. En este espacio se debatirá ¿cómo se han sentido con la activa realizada? ¿cómo evalúan su ejecución? ¿pudieron articular lo que han sentido con lo que han hecho o algunos de ellos obstaculizó la tarea? ¿Qué se debe tener en cuenta para próximas experiencias? ¿cuál es la relevancia personal que la tarea tuvo para los distintos participantes? ¿el compromiso con la tarea fue adecuado o hubo dificultades para ello? En el caso de dificultades y obstáculos ¿se evaluaron alternativas? ¿cómo y con qué criterios fueron tomándose las decisiones sobre la marcha de la actividad?

            La marcha de los Proyectos nos conduce al universo de los afectos y las valoraciones tan necesarios para el desarrollo ético  de un sujeto que se siente afectado y concernido por la realidad, de allí en el Concejo de Clan se evaluará la relevancia personal y comunitaria de la experiencia abriendo la posibilidad a los argumentos, autocorrección, ampliación de la mirada y con todo ello, gracias a la camaradería, la construcción de valoraciones éticas novedosas que no son fruto de parlamentar en forma vacía (como en el escultismo parlamentario) sino del compromiso significativo de haber puesto su cuerpo real en relación con los otros reales. Esta nueva Valoración coloca a los jóvenes en tensión existencial con su modo de vida (aquel que definíamos que se encontraba asentado en la rutina) permitiendo crear alternativas éticas, analizar otras situaciones, en síntesis, formarse como agentes activos que operan en la realidad, lo que con cada vuelta de proyectos les permite construirse como verdaderos ciudadanos activos que pueden no solo valorar lo existente, sino construir y desarrollar sobre ello. Si por un lado en este tiempo se impacta de alguna manera sobre el Proyecto de Vida del Clan, en cada Rover impacta de forma distinta en su Proyecto de Vida Personal, de allí como decíamos anteriormente, que es de este análisis donde algún Rover Caballero / Guardiana de la Luz o equipo puede a cuenta propia elaborar un nuevo Proyecto o que se conforme un pequeño equipo entre quienes quieren seguir avanzando con un nuevo proyecto basado en la experiencia vivida 

            ¿Por qué trabajar de esta manera importa? Una de las dificultades de los jóvenes de nuestro tiempo (también de los adultos) es la incertidumbre generada por la intolerancia en todas sus variantes (de clase, raza, genero, etc), la desigualdad, la injusticia social, la manipulación de los medios de información, la inmediatez y la prisa en un incesante estímulo a la sensorialidad por “rolear” y “stalkear” en las redes sociales no dejando tiempo al vacío necesario para pensar; todo esto constituye la serie de obstáculos a trabajar para que exista la posibilidad de la construcción de un Proyecto de Vida en quienes sin darse cuenta quedan presos en la servidumbre voluntaria a la infoesfera y los intereses que operan en ella.

            La reflexión crítica argumentada de las distintas realidades permite que los jóvenes encuentren algunas razones de por qué la realidad es como es, siendo la indagación el primer paso para construir el problema, lo que implica la toma de distintas posiciones para su definición y posteriormente por medio del proceso creativo propiciar distintas soluciones. La ausencia de problematización de la realidad opera hacia el joven como abandono en un mundo que en el caso de las clases medias tiene a convertirse en la sociedad de Peter Pan donde los jóvenes no crecen y lo único que importa es consumir -aunque sea objetos imaginados-; y en el caso de las clases oprimidas y marginadas donde se los descarta, operando los distintos excesos ante la imposibilidad de tener una mirada esperanzadora, constructiva y creadora que los localice como posibles artífices de los cambios personales y comunitarios donde es posible recuperar la construcción de sentidos y significaciones.

viernes, octubre 18, 2019

Las dimensiones del Proyecto de Vida Rover (segunda parte)

Guy de Larigaudie. Rover Legendario de la Ruta de SdeF


            Proyectar es lanzar hacia delante, pero sin descuidar lo que tenemos por detrás… nuestras determinaciones materiales, sociales y esencialmente las conformadas por la historia de nuestros afectos han dejado huella en nosotros mismos y, si bien por un lado nos han permitido llegar a este punto de nuestra vida, por otro también construyeron algunos obstáculos. La historicidad de cada vida es un dato que no puede ignorarse.

            Algunos jóvenes cuentan con que los padres o familiares han deseado algo para ello, lo que en les permite seguir esa dirección o elegir otra; el problema mayor es cuando ese deseo no se ha puesto en juego por distintas circunstancias de la vida, generalmente cuando las necesidades básicas se han convertido en tiranas produciendo que el único deseo de los padres sea que los hijos vivan. Esto último no es una exageración, basta conocer las cifras de pobreza en nuestra América Latina que afecta mayoritariamente a los niños y jóvenes, para darnos cuentas que si el escultismo no se prepara para alojar y ayudar a la construcción de sentidos de quienes ha vivido al margen, el propio movimiento pierde significación que el propio Baden Powell había señalado como objetivo principal.

            La construcción del proyecto vital de un Rover está doblemente condicionada, por un lado, un pasado que es imposible de cambiar, por otro un futuro que de acuerdo con lo que se plantee deberán generarse las condiciones para su posibilidad. El Proyecto Vital expresa las elecciones fundamentales de la persona, su forma de estar en el mundo, en ese sentido le permite al Rover anticipar, decidir y actuar en función de los fines propuestos.

            J. Nuttin[1] decía que “el hombre mas que simplemente adaptarse al mundo, busca adaptar al mundo a sus proyectos” y que “el proyecto de futuro introduce una cierta unidad en el conjunto de actividades que forman parte de él. Así la suma enorme de comportamientos realizados, por ejemplo, en la preparación de una carrera y la realización progresiva de un proyecto en la vida social, forma cierta unidad de conducta y de motivación. Cada segmento de comportamiento que se inserta en esta perspectiva de vida no es más que artificialmente aislado del proyecto de conjunto del que forma parte”.

            Teniendo en cuenta lo expresado por Nuttin, se nos aclara el por qué consideramos la Travesía, el Campamento en Soledad, el Servicio Rover y el Servicio Social como aquellos elementos centrales que desde el Roverismo le permiten al joven la construcción de un Plan Vital. También nos sirve para entender que el Proyecto del Clan esta expresado en la Carta de Clan donde la comunidad Rover expresa sus orientaciones principales para el despliegue de la vida personal y grupal, lo que implica que la misma no puede ser estática sino dinámica y revisada cada cierto tiempo, en tanto debe acompañar a su vez a las distintas conformaciones que tendrá la comunidad de acuerdo con el ingreso y egreso de jóvenes.

            Tal como lo plantea D´Angelo[2]el Proyecto de Vida enmarca las direcciones principales de despliegue de la vida personal o grupal, en el conjunto de las contradicciones de sus relaciones reales y de sus elaboraciones concientes e inconcientes, en el contexto material, sociocultural y en las diferentes esferas de su actividad social. Podríamos considerarla como una categoría de la praxis social – personal, en tanto revela la materialización del sentido de vida en direcciones concretas y alternativas de acción individual y colectivas

            Pensemos en el recorrido que un Rover realiza por la rama. Si en un primer momento en los equipos transitorios el joven Escudero explora a través de la participación en Travesías y Servicios distintas opciones que le abren un conocimiento experiencial de distintos aspectos de la vida, organizadas generalmente por los Rovers Caballeros (última etapa), cuando sea Caballero organizará Travesías y Servicios en los que podrán conformarse (o no) equipos transitorios donde escuderos y novicios obtendrán experiencias que los ayudaran a ir construyendo el rumbo de su propio Proyecto Vital. Como vemos existe una clara progresión para la construcción del Plan de Vida que es acompañada por el Clan en su conjunto y la oferta de programa cristalizada en la obtención de distintas Insignias que irán marcado los logros dentro del proceso.

            Es la identidad del Clan el campo propicio para la elaboración del Plan Vital. D´Angelo[3] plantea que en el Proyecto de Vida se articulan distintas dimensiones articuladas a la historia personal del joven, que están expresadas en el siguiente cuadro

Valores
Dimensiones
Especificaciones
     1) ETICOS

Dignidad







Solidaridad






Estéticos


Autonomía – autorealización
Amor – justicia





Cooperación – altruismo
Respeto – compromiso y acción social constructiva





Diversidad – belleza
Integración cósmica

Valores propios del individuo y su originalidad, independencia. Carácter constructivo de sus direcciones personales.

Darse a otros en vez de recibir de otros. Honestidad. Consideración del valor del otro como persona

Patriotismo

Disposición a la ayuda desinteresada, a la colaboración solidaria

Observancia de las diferencias generacionales, personales. Responsabilidad por las actividades escolares y sociales. Honradez. Ser proactivo

Apreciación de los hechos en todas sus facetas y en la dimensión de lo bello, en la unión de lo universal


2)      AUTOEXPRESION PERSONAL

Integración Personal













Autodesarrollo







Transparencia – no conflictividad
Apertura – flexibilidad
Autoconocimiento
Autovaloración
Autenticidad – identidad
Orientaciones Vitales (motivaciones)









Misión personal
Sentido social trascendente


Grado de existencia o no de conflictos, frustraciones, temores, mecanismos de defensa. Flexibilidad Personal

Sobre-subvaloración. Percepción realista – irrealista de sí mismo

Aceptación de sí mismo

Areas de desarrollo vital (Estudio, familia/amigos, trabajo, empleo del tiempo, vocación/profesión, social)

Dirección de progreso personal- social

Integración personal – social – universal

Consistencia entre aspiraciones – metas vitales y con los valores propios

Consistencia en diferentes esferas de la vida (profesión, familia, ocios, tiempo libre, sociedad)

Valoración de oportunidades y riesgos en los eventos vitales.
Asunción de situaciones vitales
Reestructuración del campo vital
Generación creativa



            Teniendo en cuenta lo expresado en el cuadro, el trabajo del Rover se orienta a poder lograr autoconocimiento en las distintas dismensiones para que, a partir de ellas pueda realizar la programación de tareas dentro de su Plan de Vida, esto implica por un lado realizar una valoración para con posterioridad trazar sus metas

3)      PROGRAMACIÓN DE TAREAS - METAS
dimensiones
especificaciones
Valoración
Se trata de valorar los distintos temas vitales producto de la cotidianeidad y de las distintas actividades realizada con el Clan: Travesías (descubrimientos), Servicio Rover, Servicio Social, Campamento en Soledad

¿Cómo lo siento?

¿Cómo lo hago?

¿Cómo soy respecto a lo que siento y a lo que hago?


¡Cómo /que debo cambiar o reorientar?

Sentir

Hacer

Autoexpresión
Consistencia
Ser

Autodirección y desarrollo

Configuraciones de Planes de Vida
Para ello es necesario partir de las experiencias vividas  o los temas tratados según lo expresado en el ítem “valoración”

¿En que me afecta y me involucra la experiencia realizada?

¿Qué postura asumir frente a la experiencia?

Alternativas posibles

Análisis a favor y en contra. Establecimiento de metas

Organización de las metas

Vías de logro, sus pro y contras



Relevancia


Compromiso


Elección

Decisión


Propósitos

Estrategias




[1] Nuttin, Joseph.- Problemes de motivation humaine. Psychologie des besoins fondamentaux et de projects d'avenir. Revue international de synthese cientifique. Vol. C‑11. Milano. 1967
[2] [2] Ovidio D´Angelo Hernández. Biblioteca FLACSO, “Autorealización personal y espiritualidad en las condiciones complejas de la sociedad contemporánea”

[3] Op.cit

¿Cómo se programan los itinerarios de progresión?

                 Uno de los grandes inconvenientes que se observan en el escultismo es la dificultad de los dirigentes para asegurar que en...