domingo, diciembre 03, 2017

Autoeducación y Escultismo



            Siempre me llamó la atención que se definiera el método scout como un sistema de autoeducación progresiva; aunque me resultara atractivo por la responsabilidad de cada uno en el proceso, nunca terminó de “cerrarme”. ¿Acaso alguien se educa sin el Otro y sin los otros? Si fuera posible ¿qué sentido tiene tomar como base la pandilla de muchachos?

La Patrulla, pequeña comunidad

            Ya casi no encontramos el mítico grupo de chicos de la esquina que deciden practicar escultismo. Aún así, cuando un pibe ingresa a una Patrulla se pone en juego la construcción de una pequeña comunidad donde apuntamos a que prime la amistad, nos encontramos en problemas si no sucede ya que es de vital importancia para el crecimiento y desarrollo de los lazos. Nunca olvidemos que podremos tener un equipo… pero no una patrulla, máxime en nuestra época donde existe dificultad para establecer lazos no superficiales con los otros. ¿Acaso algunos chicos no pasan por el movimiento como si fuera una actividad entre otras de las que realizan en su vida, como inglés o guitarra?

            Si un equipo puede funcionar los sábados a la tarde, no es seguro que a una patrulla eso le alcance. La construcción de comunidad implica muchas cosas que algunos dirigentes suelen dejar de lado y que son el carozo del sistema. La distribución de responsabilidades surge del conocimiento entre los miembros de la patrullas, de lo que saben y lo que no saben… de lo que desean o necesitan conocer para jugar bien la partida. Lo mismo sucede con la participación en las decisiones; no se trata de levantar la mano y decir “sí” o “no”, o dejar que el Guía de patrulla decida por todos, sino de la participación desde los inicios de lo que se quiere hacer y en qué cosas hay que lograr experticia.

            De esta manera de un escultismo orientado a los Guías de Patrullas como líderes (visión que durante décadas fue impuesta por una concepción de ciudadanía elitista, donde solo algunos pueden liderar) nos dirigimos al escultismo donde todos en realidad importan y lideran de distinta manera operando en la constitución de un Organismo que localiza al Líder en función de los miembros de la patrulla y no de su ego; de allí que dentro de la “pandilla” el escultismo buscará sostener un líder democrático (no autoritario) siendo este uno de los pilares para la construcción de ciudadanía. El Guía de Patrulla no representa a los dirigentes  y por ello lo eligen sus propios patrulleros. El Guía de Patrulla es un cargo de representación que no es mejor que otros en tanto está sujeto a los otros. Ese es el carozo de la ciudadanía, no niega los liderazgos sino que los potencia y promueve siendo más cercano a la educación popular que a la educación individualista y meritocrática, aquella en la se cuenta la historia de la patrulla por quienes fueron sus Guías de patrulla y no por los integrantes.

            Es cierto que nuestra época es distinta en tanto muchas veces se dificulta que los chicos se reúnan en el local porque alguno de los dirigentes no puede concurrir (hoy importa desde lo legal). Pero si hablamos de una educación dentro de la comunidad, cada una de las casas de los chicos (o de quienes puedan) puede convertirse en lugar de reunión en tanto habrá un adulto responsable miembro de la familia, y el grupo se convierte a su vez en un espacio donde las familias se van acercando y ocupando un lugar, por ejemplo el papá mecánico que enseña el cuidado de las herramientas, la tía maestra que maneja técnicas artesanales, el vecino cocinero que puede enseñar a realizar un guisito carrero. Un patio nunca es chico, siempre es un buen lugar para hacer algunas actividades; armar una carpa, utilizar el garage o el piso del comedor son buenos lugares para dormir juntos que es algo más que una “pijamada”. La reunión de Patrulla algunos viernes antes de la actividad sabatina es algo que debemos promover; gracias a ella conviven, se divierten , construyen comunidad y al otro día se dirigirán juntos al grupo scout donde harán las actividades sean grupales o de patrulla de acuerdo a la modalidad que implemente la tropa.

            En el sistema de patrullas son la reunión de Patrulla y el Concejo de Patrulla, el “alma mater” ya que todos participan en la preparación de Proyectos y actividades que realizarán. ¿Acaso cuando se elabora proyecta no se ponen sobre la mesa las necesidades de aprendizaje de cada uno de los miembros y en función de las mismas no se determina qué se hará y quiénes serán los encargados? Como bien definía Roland Phillipps: uno que sabe con uno que no sabe… se aprende haciendo con otros. La lógica de los cargos de Patrulla apuntará a desarrollar liderazgos para distintas situaciones, la de los puestos de patrulla a que todos – de forma secuenciada - accedan a los conocimientos que permiten jugar.

            Cuando no hay tiempo para reuniones de Patrulla se produce el deterioro del sistema, observándose al menos dos tipos de respuestas fallidas que no reparan la falencia: la del Escultismo Comercial donde en la práctica los scouts se manejan como una manada donde el Guía de Patrulla tiene la misma responsabilidad que un seisenero, o la del Escultismo Tradicional con influencia militar donde todo se articula como en una pirámide de mando siendo el vértice la Jefatura de la Rama y los Guías de Patrullas imparten las ordenes hacia abajo.

El discurso de lo auto: “Edúquese, constrúyase y repárese Ud. mismo”

            “Autoeducación”. No es el único término del acervo cultural liberal –individualista que se contrapone a las experiencias educativas que vivimos desde el nacimiento. Desde que nacemos podemos vivir gracias Otro que nos auxilia, alimenta, cuida, enseña el lenguaje, nos introduce a la cultura. Está siempre presente: en un peluche, en los juegos de la infancia, incluso en un juego de la compu… el Otro es un horizonte ineludible al momento de pensar ¿cómo nos educamos?... de la misma manera que es ineludible el intento de que el Otro y los otros estén a merced de nuestro capricho infantil.

            La sociedad neoliberal actual nos inunda con la falacia de que cada uno puede sin los otros y para ello hace uso del lenguaje en todo su potencial ideológico; entonces cuando correspondería decir “grupos de ayuda mutua” los nombra como “grupos de autoayuda” constituyendo una interesante paradoja ya que si podríamos “ayudarnos solos” ¿para qué un grupo?. La dirección al otro es ineludible incluso en internet ¿qué son las redes sociales sino una forma de intentar establecer un lazo con otros?

            ¿A quién se dirige el discurso de lo “auto”? Al hombre y mujer de clase media- media baja que se encuentra determinado por el aparato ideológico - comunicacional, con poco sentido crítico, identificado a slogans que lo ubican imaginariamente dentro de una clase social a la que no pertenece, pero que le brinda –en el mejor de los casos- la posibilidad de pequeños goces e ilusiones de que algún día será su tiempo, hasta que es expulsado del sistema responsabilizándolo de que eso ocurra… y así se le va la vida, cuando se da cuenta ya es demasiado tarde.

             El hombre “auto” cuando más se identifica con el sector social del cual no forma parte, más se aleja del que sí lo es, siendo obstáculo para la relación comunitaria (en el sentido de Roberto Espósito) en tanto la ideología comunicacional ha cumplido su labor de dermáptera, que según cuenta la leyenda popular es un insecto que ingresa por el oído y deposita sus huevos parasitando el cerebro… se es pobre pero al menos está parasitado por las ideas de los medios…. es un “individuo libre” y no un negro populista que no quiere trabajar. La dermáptera funciona a decir de Jorge Alemán como “una orden velada que indica lo que debe ´hacerse´ para cumplir con el objetivo” y es mucho más voraz que un mandato familiar común en tanto cumple una labor represiva e intimidante operando sobre una especie de “sentido común fabricado” que opera en los lazos. Dirá Jorge Alemán que lo auto “Es en sí mismo una máquina disciplinaria de segregación que se esconde en sus promesas de realizarse como un valor en permanente aumento. En varios escritos he explorado sobre este tema a los que invito repasar la serie de “De la formación del carácter a la corrosión del carácter” o los textos donde analizo la serie televisiva “3%”.

            A veces creo que la formación de algunos Adiestradores y de algunas organizaciones tiene como objeto crear una cortina de humo respecto de estas cosas. Es la manera de perpetuar un escultismo rancio, conservador, liberal, disfrazado de progre pero fascista, estrecho de miras y escaso de logros con relación al para qué jugamos.

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