miércoles, noviembre 15, 2017

La Educación Popular y el escultismo




            Difícilmente podamos encontrar una definición común de lo que entendemos por “Educación Popular” en tanto la conceptualización de lo popular siempre está en tensión con distintas interpretaciones y contextos sociopolíticos. Marco Raúl Mejía y Myriam Awad nos brindan una definición que seguramente podrá sernos muy útil, dada su amplitud: “La especificidad de la educación popular radica en ser una intervención intencionada con instrumentos dentro del mundo del saber y el conocimiento, que busca el emponderamiento de sujetos y grupos excluídos -segregados, desiguales- quienes, en el proceso, se constituyen en actores sociales que transforman su realidad de forma organizada”.

            Cualquier grupo scout o dirigente scout que trabaja con niños y jóvenes cuyos derechos se encuentran vulnerados por razones políticas, económicas o sociales se encuentra que la propuesta del movimiento (sin importar de qué asociación se forme parte, si es que están en alguna de las existentes) por diversos motivos que hacen a la historia misma del movimiento, parte de una concepción de niñez que si bien no la encontramos fácilmente en los sectores medios, menos se encuentra presente en sectores donde la exclusión y la segregación son el pan de cada día. Al déficit de lo simbólico y los excesos de la marginalidad, se agregan muchas veces la exclusión de lo propio de la cultura ancestral de poblaciones que han migrado y se han establecido en distintos lugares del país donde lo particular en vez de ser capital simbólico del cual servirse, se negativiza en tanto “la sociedad” exige sea desechado.

            Aquí nos encontramos con la primera pregunta que un grupo scout o un dirigente debe realizarse: ¿Es función del escultismo la adaptación del sujeto al modelo social impuesto donde el destino de los niños y jóvenes ya está pre-determinado por sus derechos vulnerados? ¿Es función del escultismo la formación de un ciudadano pasivo que a la manera de “Rovers de Gilcaft” desaliente las prácticas que apuntan a la promoción de los derechos como los partidos políticos, los gremios y los clubes por considerarla “peligrosa” (lean el texto de referencia).

            Si Ud. piensa que la función del escultismo es adaptativa al modelo social donde se naturaliza la pérdida o ausencia de derechos y a su vez piensa que las prácticas vecinales, gremiales y políticas son peligrosas lo mejor que puede hacer es dejar de leer este artículo y buscar alguna otra lectura sobre los scouts, o un buen libro que pueda servirle … una serie puede ser una muy buena opción.

            Si Ud considera que es imposible pensar que la función del escultismo en el campo popular pueda realizarse de una buena manera si no cuestionamos el orden social dominante, los modelos educativos con los que ha “evolucionado” el escultismo; si no buscamos contribuir a la construcción y fortalecimiento de los sectores segregados y excluidos con el objeto de que ellos mismos puedan convertirse en actores sociales que produzcan cambios… si es así cómo piensa… lo invito a seguir leyendo no para que acuerde por completo con lo que escribo, sino para que aunque sea el texto le sirva para pensar “para mí esto no es así, es de otra manera”.

El grupo scout, primera torsión: de la frontera a la vecindad

                Uno de los aportes de la modernidad fue la compartimentación de la vida. De niños cuando ingresamos en los procesos de institucionalización social que dependen del Estado, vamos naturalizando que en el aula se estudia, en el recreo se juega, en el taller se trabaja, en la iglesia se reza, en los scouts se acampa, en el partido político se hace política y así sucesivamente. Naturalizamos la frontera como aquello que señala dos o más órdenes de la vida diferentes donde si se está de un lado, no se está de otro. Es la lógica de los conjuntos (o sistemas) cerrados que se constituyen a partir de la negación de la relación existente con otros órdenes o conjuntos. En los scouts se practica escultismo: no se enseña contenidos como en la escuela, no tiene lugar la religión como en la iglesia, no tiene lugar el trabajo porque se juega, no se habla de política porque eso corresponde a los partidos, no se es parte del barrio o de la comunidad porque el grupo es como un seudótopo que emite la  institución que funciona como Ameba (metáfora que Freud utilizaría para referirse al narcisismo que no da lugar a lo otro fuera de uno mismo).

                Si la vida es trabajo, estudio, aventura, fe, cultura y otras cosas más el dispositivo moderno se ha ocupado de que cada uno de ellos se convierta de forma artificial en un conjunto cerrado claramente delimitado donde la herejía es que lo expulsado para afirmar el conjunto, reaparezca dentro del mismo… salvo una excepción…. Que quienes ejercen el poder disciplinario institucional determinen las excepciones mediante una acción o  “programa específico” que puede ser pensado de esa manera en tanto se lo entiende como ajeno.  Si tomamos como referencia la Escuela (simplemente porque es más sencillo) es el docente - guardián de lo que entra – quien tiene la facultad de introducir la excepción por se autoriza desde su ámbito a incidir  en otro y no comprende si la respuesta es negativa;  es allí donde le pide a los padres que ayuden a los hijos con los deberes cuando es la escuela el espacio para aprender, o en una clase preparan un juego para enseñar contenidos cuando es el recreo el espacio para jugar, o trabajan en el aula haciendo un regalo para el día de la familia cuando es el taller donde se labora, o se habla de política (siempre de otras épocas) cuando corresponde en la currícula determinando cuál es la interpretación correcta de lo ocurrido cuando es el partido político el ámbito adecuado donde se expresan distintas interpretaciones.

                Es cierto que existen espacios distintivos, lo que no es cierto es que necesariamente exista una frontera entre unos y otros como se pretende desde una racionalidad poco racional. El concepto de vecindad es más adecuado para la experiencia humana en tanto no solo se supone que podríamos dividir la experiencia humana en distintos conjuntos, sino que entre ellos existen relaciones y que originariamente en la experiencia todos los ámbitos conviven. La vecindad es la relación originaria y desde allí se forma ese primer grupo prototípico que es la pandilla que se convertirá en patrulla. Primero es la comunidad y las relaciones de amistad, y a ella se le monta la institución ahora… cuando se “sube” en lo institucional la lejanía de la experiencia originaria es cada vez mayor o directamente inexistente ¿Qué sabe el Director de un Distrito si el papa de Pedro tiene trabajo o no? Entre estos conjuntos artificiales hay espacios de intersección donde sin perder su especificidad se establecen puntos en común con otros conjuntos y esto determina una serie de relaciones donde ya no es tan segura la función del gendarme que cuida la frontera en tanto  pasa a ser porosa y exige que sea alojada y trabajada en cada uno de los conjuntos; en nuestro caso en el grupo scout.

                Desde una perspectiva de Educación Popular no se trata de la lógica de la Ameba institucional donde los seudótopos cumplen una función colonizadora y civilizatoria. Lo que importa es cómo las plataformas institucionales entran en  relaciones de vecindad y mutua determinación en una comunidad o grupo determinado. De esta manera el escultismo podrá ser entendido (1) como un espacio adecuado de construcción de lo popular o (2) como un Aparato Ideológico de control social al servicio del coloniaje que moldea sujetos con teorías cognitivas donde se eliminan las historias personales, comunitarias los lazos con sus comunidades que merezcan la pena tener en cuenta o promover  siendo el objetivo no enunciado el mantenimiento de las estructuras sociales productoras de la alienación, la negación de lo particular, y la consolidación de la opresión de sectores políticos y sociales reforzada a partir del nuevo orden disciplinador: el aparato mediático transnacional (12 empresas manean la comunicación mundial) que indican a nuestros niños y jóvenes no solo qué pensar de la realidad, sino qué desear, a quién segregar y qué consumir.


                Que el movimiento scout sea independiente no lo convierte en apolítico, Klaus Tegeder (Presidente de WFIS)  en un reportaje que hize y fue publicado en la Roca decía Que también sean libres de todo tipo de opresión, ya sea política, religiosa, o cualquier otro tipo de interferencia. Los niños  y jóvenes deben incorporan conocimiento en sus mentes, y no convertirse en soldados de juguete, tienen que estar preparados para el mundo que se avecina: porque hay otra forma de esclavitud moderna impuesta por la omnipresencia de los medios sociales, los niños están  aislados e híper conectados a un mundo  virtual. En mi opinión, el Movimiento Scout ofrece una oportunidad única para la socialización que hoy en día es más relevante que hace 100 años. Este debe ser nuestro principal trabajo como Scouts, nuestra contribución a la sociedad. Estos fundamentos son importantes” Esto pone en clara sintonía el Escultismo Independiente con aquellos que asumimos como necesaria la transversalidad de la Educación Popular en cualquiera de las asociaciones porque apostamos a erradicar la “Teología de la resignación” en tanto estamos convencidos que la construcción de un mundo mejor es imposible de realizar si los segregados y excluidos no se transforman en actores sociales.

lunes, noviembre 06, 2017

Stranger Things y la pequeña patrulla






            “Algo se acerca. Algo sediento de sangre.
 Una sombra se levanta en el muro a tus espaldas,
 engulléndote en la oscuridad. Ya casi está aquí.”
Mike en Stranger Things, 1er cap. Temp.1

            ¿Por dónde empezar a escribir sobre esta maravillosa y extraña serie que lleva dos temporadas y ha atrapado público de distintas edades?

            He visto y hemos compartido algunos capítulos con mis hijos que también se sintieron atraídos por la trama y la “devoraron” rápidamente. ¿Qué hilos tocaron los mellizos Matt y Ross Duffer al momento de crearla?

            Estamos acostumbrados a repetir las frases de BP donde afirma que los patios y los callejones pueden convertirse en el escenario del juego donde los muchachos darán vida a los corsarios, y la serie nos muestra de forma maravillosa que los juegos no sólo son la aventuras de nuestros sueños más bellos sino también de nuestras pesadillas, y nos ayudan a exorcizarlas.

            ¿Cómo comienza?... un grupo de púberes del pueblo de Hawkins juegan a “calabozos y dragones” en el sótano de una casa. Will realiza una jugada contra un Demogorgon (demonio del juego) justo en el momento que la madre del dueño de casa corta el juego. Era tarde y como es un pueblo tranquilo, vuelven en bicicleta a cada una de las casas. Una figura horrorosa se cruza en el camino de Will quien cae de su bicicleta y comienza a correr para desaparecer sin dejar más rastro que su bici a la vera de la ruta… comienza la historia de la búsqueda de Will donde el pueblo poco a poco se va convirtiendo de un lugar familiar a uno cada vez más extraño donde sucederán cosas… La serie jugará con dos planos: el del mundo puberal de la pequeña pandilla convertida en patrulla y el mundo de los adultos; el pueblo de la realidad y “el otro lado “- dimensión alterna en referencia directa al “valle de las sombras”-

            La pandilla conformada por Mike, Will, Dustin y Lucas nos muestra el mundo preadolescente de forma maravillosa. Sobre el mapa de Hawkins ellos han trazado su propio mapa renombrando las calles con los nombres de “El Hobbit” constituyéndose en una clave secreta que utilizarán para informar su localización y hacia dónde dirigirse para los encuentros. Los Walkie Talkie serán su medio de comunicación principal donde se pondrán en contacto e informarán sobre las distintas situaciones - también en clave que sólo puede ser entendida por ellos-. Como todo grupo tienen sus reglas de amistad y camaradería: el que empieza la pelea pide perdón y la renovación de la amistad se sella con un apretón de manos, los amigos no mienten, cuando se realiza un trato con un escupitajo en la mano éste debe ser cumplido.

            Un párrafo aparte merece el tema de la inclusión de niñas dentro de la Pandilla, tanto en la primera como en la segunda temporada se vé que ésta no es una situación sencilla para los púberes en tanto la pandilla es cosa “para chicos” y el ingreso de una niña es vivido con cierta perturbación. En la primera temporada Once es producto de sospechas y acusaciones por parte de Dustin y Lucas mientras que MiKe comienza a descubrir el amor y por ello la protege pero también reacciona de forma ambivalente, poco amistosa. En la segunda temporada con Maxine (Max) va a suceder algo similar aunque ella entra de manera distinta en tanto es primera en uno de los videojuegos, maneja el skate con una soltura envidiable para el grupo y es una chica ruda. Si Once representa de alguna manera el enigma de la femineidad (aunque su aspecto inicial es andrógino) Max representará una identificación “viril” en tanto la pandilla la toma como competidora en su mismo campo. En los dos casos el grupo de preadolescentes tiene dificultades para la inclusión de las chicas, y la vía de amor es la puerta de entrada. También observamos en la serie cómo se presenta la adolescencia (los hermanos mayores) y la escuela, en un mundo donde las relaciones entre los sexos comienzan  a estructurarse a partir de  estereotipos a la hora del amor.

Apertura y cierre de lo siniestro.

            Como en el ajedrez, siempre tenemos un movimiento de apertura y uno de cierre… en el medio el desarrollo del juego. Estos dos momentos en la primera temporada se localizaran en el juego de rol que dura casualmente tantas horas como la suma de los capítulos de la serie. El comienzo lo ubicamos en la jugada donde Will se sacrifica por el grupo ante un demogorgón y al volver a su casa desaparece para dar lugar a la primer temporada, en el final de la serie nuevamente juegan pero en esta ocasión ganan aunque Will se siente descompuesto y se dirige al baño para vomitar un gusano mostrando que el cierre no es el final, sino un nuevo movimiento de apertura hacia la segunda temporada donde ese gusano tendrá un gran protagonismo.

Personajes adultos y adolescentes

            Tres adultos nos llamarán especialmente la atención por la posición que ocupan cada uno de ellos en la serie, de ellos podemos señalar algunas enseñanzas:

·         El profesor de Ciencias Scott. Apoya a los muchachos en sus investigaciones y proyectos no solo alentándolos y brindando o sugiriendo material de lectua, sino poniéndose a su disposición incluso por la noche cuando se encuentra en su casa junto a una chica. El profesor Scott incluso les facilita un caro equipo de radio de la escuela con el que la pandilla logra establecer comunicación con Will

·         La mamá de Will. Con una actuación realmente espectacular de Winona Ryder, ella nos muestra que ante la certeza de que su hijo se encontraría vivo y aunque parezca una locura, no escatima recursos para intentar codificar lo que ella entiende como intentos de comunicación de su hijo a través de las luces. No solo toma en cuenta los indicios lumínicos sino que se ocupa de desarrollar y ofrecer un sistema de decodificación / codificación para poder comunicarse con Will. Ella y el comisario del pueblo son los que finalmente rescatan a Will en la primer temporada (no nos referiremos a la segunda para no “spoilear”)

·         El jefe de Policía Hooper. Fue quien dirigió la búsqueda de Will y aunque estuvo tentado a abandonar la investigación, a través de distintos indicios de que algo en toda la historia no cerraba, no cesó de buscar y finalmente pudo rescatar a Will junto con su madre, negociando el silencio de la comunidad y entregando a Cé.

·         Nancy y Johnatan. Los hermanos adolescentes de Mike y Will que a partir de la desaparición de una amiga (Barb) realizarán su propia investigación para ocupar un rol importante sobre los últimos capítulos de la serie.

.....

            La desaparición de Will impacta en el grupo, los adultos organizan distintas partidas de búsqueda pero no dejan participar a los muchachos, entonces ellos motivados por el sacrificio que su amigo había realizado en el juego y por sus códigos de grupo deciden hacer lo posible para encontrarlo. La aparición de Once (Cé), una extraña niña de pelo rapado que puede indicar que ha visto a Will aunque aún no maneja la comunicación de manera adecuada, introduce una perturbación en el grupo pero también una certeza: Will está y lo tienen los malos, quizás los mismos malos que tenían a Cé.

            Con el correr de los capítulos y alguna información del profesor Scott la pandilla puede entender la metáfora de Cé cuando toma el tablero del juego “calabozos y dragones” para darlo vuelta y ubicar a Will “del otro lado”. La idea de una dimensión paralela a la manera del “Valle de las Sombras” permite que el grupo pueda determinar que se produjo una ruptura y un portal que comunica ambos mundos, la realidad con “el otro lado” donde Will se encontraba escondido y que era imperativo rescatar antes de que el monstruo lo devore.

            La segunda temporada redoblará la apuesta complejizando el mundo del “otro lado” donde ya no se tratará de un monstruo suelto sino de una especie de virus necrótico que intentará tomar control sobre la realidad donde Will será tomado por una especie de araña gaseosa negra para utilizarlo como espía. Una imagen del Halloween con la pandilla disfrazada de los “cazafantasmas” nos permitirá pensar que nos encontramos con una verdadera patrulla de la cual los adultos podremos aprender sobre el mundo de los chicos y sobre nuestra posición en el juego.

            Mi hijo de 14 me contaba que en su whatsapp del grupo uno de los chicos comentó un final (falso) a la manera de Spoiler y uno de sus dirigentes le dijo que no haga eso porque recién estaba viendo el tercer capítulo de la serie. Para el que quiere ver, Stranger Things puede convertirse en un puente con los scouts y acercándose el tiempo del campamento podremos jugar a que la realidad del lugar de acampe se convierta en un lugar donde cosas extrañas sucedan, siendo una invitación para un buen juego donde los adultos puedan cuidar a los muchachos a la manera de Hooper y brindarles material para despertar sus inquietudes y creatividad como el profesor Scott.


            Posiblemente más adelante escribiré sobre la segunda temporada… pero quizás lo mejor sea invitarlos a verla apelando a la creatividad que todos poseen para poder convertir una serie en la base de una actividad scout donde todos puedan crecer.

martes, octubre 17, 2017

Sigmund Freud. Sobre la Psicología del Boy Scout



Extraño sentimiento le embarga a uno cuando en años tan avanzados de la vida se ve una vez más en el trance de tener que redactar una «composición» de idioma alemán para los scouts. No obstante, se obedece automáticamente, como aquel viejo soldado licenciado de filas que al oír la orden de «¡firmes!» no puede menos de llevar las manos a la faltriquera, dejando caer al suelo sus bártulos. Es curioso el buen grado con que acepto la tarea, cual si durante el último medio siglo nada importante hubiera cambiado. Sin embargo, he envejecido en este lapso; me encuentro a punto de llegar a sexagenario, y tanto las sensaciones de mi cuerpo como el espejo me muestran inequívocamente cuán considerable es la parte de mi llama vital que ya se ha consumido. Hace unos diez años aún podía tener instantes en que de pronto volvía a sentirme completamente joven. Cuando, ya barbicano y cargado con todo el peso de una existencia burguesa, caminaba por las calles de la ciudad natal podía suceder que me topara inesperadamente con uno u otro caballero anciano pero bien conservado, al que saludaba casi humildemente, reconociendo en él a un antiguo dirigente del grupo. Pero luego me detenía y, ensimismado, lo seguía con la mirada: ¿Realmente es él, o sólo alguien que se le asemeja a punto de confusión?

¡Cuán joven parece aún, y tú ya estás tan viejo! ¿Cuántos años podrá contar? ¿Es posible que estos hombres, que otrora representaron para nosotros a los adultos, sólo fuesen tan poco más viejos que nosotros? El presente quedaba entonces como oscurecido ante mis ojos, y los años de los doce a los dieciocho volvían a surgir de los recovecos de la memoria, con todos sus presentimientos y desvaríos, sus dolorosas trasmutaciones y sus éxitos jubilosos, con los primeros atisbos de culturas desaparecidas -un mundo que, para mí al menos, llegó a ser más tarde un insuperable medio de consuelo ante las luchas de la vida-; por fin, surgían también los primeros contactos con la naturaleza, y nuestros inapreciables servicios. Y yo creo recordar que durante toda esa época abrigué la vaga premonición de una tarea que al principio sólo se anunció calladamente, hasta que por fin la pude vestir, en mi investidura Rover, palabras de que en mi vida querría rendir un aporte a la humanidad.

Llegué, pues, a médico, o más propiamente a psicólogo, y pude crear una nueva disciplina psicológica -el denominado «psicoanálisis»- que hoy embarga la atención y suscita alabanzas y censuras de médicos e investigadores oriundos de los más lejanos países, aunque, desde luego, preocupa mucho menos a los de mi propia patria. Como psicoanalista, debo interesarme más por los procesos afectivos que por los intelectuales; más por la vida psíquica inconsciente que por la consciente. La emoción experimentada al encontrarme con mi antiguo dirigente del grupo scout me conmina a una primera confesión: no sé qué nos embargó más y qué fue más importante para nosotros: si la vida de campamento que nos exponía a superarnos o la preocupación con las personalidades de nuestros dirigentes. En todo caso, con éstos nos unía una corriente subterránea jamás interrumpida, y en muchos de nosotros el camino del escultismo sólo pudo pasar por las personas de los profesores: muchos quedaron detenidos en este camino y a unos pocos -¿por qué no confesarlo?- se les cerró así para siempre. Los cortejábamos o nos apartábamos de ellos; imaginábamos su probablemente inexistente simpatía o antipatía; estudiábamos sus caracteres y formábamos o deformábamos los nuestros, tomándolos como modelos. Despertaban nuestras más potentes rebeliones; atisbábamos sus más pequeñas debilidades y estábamos orgullosos de sus virtudes, de su sapiencia y su justicia. En el fondo, los amábamos entrañablemente cuando nos daban el menor motivo para ello; mas no sé si todos nuestros dirigentes lo advirtieron. Pero no es posible negar que teníamos una particularísima animosidad contra ellos, que bien puede haber sido incómoda para los afectados. Desde un principio tendíamos por igual al amor y al odio, a la crítica y a la veneración. El psicoanálisis llama «ambivalente» a esta propensión por las actitudes antagónicas; tampoco se ve en aprietos al tratar de demostrar el origen de semejante ambivalencia afectiva.

En efecto, nos ha enseñado que las actitudes afectivas frente a otras personas, actitudes tan importantes para la conducta ulterior del individuo, quedan establecidas en una época increíblemente temprana. Ya en los primeros seis años de la infancia el pequeño ser humano ha fijado de una vez por todas la forma y el tono afectivo de sus relaciones con los individuos del sexo propio y del opuesto; a partir de ese momento podrá desarrollarlas y orientarlas en distintos sentidos, pero ya no logrará abandonarlas. Las personas a las cuales se ha fijado de tal manera son sus padres y sus hermanos. Todos los hombres que haya de conocer posteriormente serán, para él, personajes sustitutivos de estos primeros objetos afectivos (quizá, junto a los padres, también los dirigentes scouts), y los ordenará en series que parten, todas, de las denominadas imágenes del padre, de la madre, de los hermanos, etc. Estas relaciones ulteriores asumen, pues, una especie de herencia afectiva, tropiezan con simpatías y antipatías en cuya producción escasamente han participado; todas las amistades y vinculaciones amorosas ulteriores son seleccionadas sobre la base de las huellas mnemicas que cada uno de aquellos modelos primitivos haya dejado.


Pero de todas las imágenes de la infancia, por lo general extinguidas ya en la memoria, ninguna tiene para el adolescente y para el hombre mayor importancia que la del padre. El imperio de lo orgánico ha impuesto a esta relación con el padre una ambivalencia afectiva cuya manifestación más impresionante quizá sea el mito griego del rey Edipo. El niño pequeño se ve obligado a amar y admirar a su padre, pues éste le parece el más fuerte, bondadoso y sabio de todos los seres; la propia figura de Dios no es sino una exaltación de esta imago paterna, tal como se da en la más precoz vida psíquica infantil. Pero muy pronto se manifiesta el cariz opuesto de tal relación afectiva. El padre también es identificado como el todopoderoso perturbador de la propia vida instintiva; se convierte en el modelo que no sólo se querría imitar, sino también destruir para ocupar su propia plaza. Las tendencias cariñosas y hostiles contra el padre subsisten juntas, muchas veces durante toda la vida, sin que la una logre superar a la otra. En esta simultaneidad de las antítesis reside la esencia de lo que denominamos «ambivalencia afectiva». En la segunda mitad de la infancia se prepara un cambio de esta relación con el padre, cambio cuya magnitud no es posible exagerar. El niño comienza a salir de su cuarto de juegos para contemplar el mundo real que lo rodea, y debe descubrir entonces cosas que minan la primitiva exaltación del padre y que facilitan el abandono de este primer personaje ideal. Comprueba que el padre ya no es el más poderoso, el más sabio y el más acaudalado de los seres; comienza a dejar de estar conforme con él; aprende a criticarle y a situarle en la escala social, y suele hacerle pagar muy cara la decepción que le produjera. Todas las esperanzas que ofrece la nueva generación -pero también todo lo condenable que presenta- se originan en este apartamiento del padre.

En esta fase evolutiva del joven hombre acaece su encuentro con los dirigentes scouts. Comprenderemos ahora la actitud que adoptamos ante nuestros dirigentes. Estos hombres, que ni siquiera eran todos padres de familia, se convirtieron para nosotros en sustitutos del padre. También es ésta la causa de que, por más jóvenes que fuesen, nos parecieran tan maduros, tan remotamente adultos. Nosotros les transferíamos el respeto y la veneración ante el omnisapiente padre de nuestros años infantiles, de manera que caíamos en tratarlos como a nuestros propios padres. Les ofrecíamos la ambivalencia que adquiriéramos en la vida familiar, y con ayuda de esta actitud luchábamos con ellos como habíamos luchado con nuestros padres carnales. Nuestra conducta frente a nuestros dirgientes no podría ser comprendida, ni tampoco justificada, sin considerar los años de la infancia y el hogar paterno. Pero como boy scouts también tuvimos otras experiencias no menos importantes con los sucesores de nuestros hermanos, es decir, con nuestros compañeros. Estas empero han de quedar para otra ocasión, pues el jubileo del escultismo orienta hacia los dirigentes la totalidad de nuestros pensamientos.  


(Texto Psicología del Colegial de S. Freud. En esta versión reemplaze las referencia a los Maestros por la de dirigentes, la escuela por el grupo, algunas actividades escolares por actividad scout)

lunes, octubre 02, 2017

Del "aprender haciendo" al "aprender hablando"

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Imagen: de la web. Grupo Scout Andresito Guacurari

Behind-the-scenes

            Llevo muchos años trabajando en instituciones (no me refiero a las Scouts solamente) y siempre se repite la misma escena. Se le presta mayor atención a quienes menos necesitan de ella, y muchas veces se los promueve y expone socialmente como forma de mostrar los logros de la Organización (lo que es dudoso). Esto no es gratis para los “no promovidos” que viven en carne propia la diferencia de la preferencia.

            Y ahí vemos al “Scout Estrella” preso en una escena que inicialmente no elige, pero lo entusiasma por el reconocimiento que implica…¿qué encontramos detrás de la escena? Las sutilezas de los mecanismos reproductores del poder que en el “realismo scout” del cual nos hablaba Forestier en "Escultismo ruta de Libertad", encuentran alguna limitación  en tanto lo que importa es lo que se hace, mientras que en el escultismo parlamentario se potencia en tanto lo que importa es lo que se dice

            Detrás de la escena en la que aparece el “Scout Estrella” como representante o candidato a algo, nos encontramos años de trabajo donde el concepto de liderazgo ha sido reducido a los Guías de Patrulla sostenidos por los dirigentes, especialmente a aquellos que les provocan menos problemas para el trabajo por estar más “adaptados” socialmente gracias al acceso a la educación y la cultura. Aquellos para los que sí existen cursos, no como para los distintos cargos de Patrulla.

            Detrás de la escena del “Scout Estrella” encontramos años de aval de violencia Simbólica (aquella que se ejerce de manera indirecta por quien ocupa un lugar de dominación, siendo uno de sus instrumentos principales el uso del lenguaje) que los dirigentes han permitido a quienes “mejor hablan”, haciéndolos sentir a ellos –los dirigentes y los oradores - mejores líderes en tanto repiten un discurso donde no importa que se haga carne. Los primero son los responsables de las grandes conversaciones sobre los cerros de Úbeda, los valores, y el cambio, con escasa participación de los que “menos hablan” en tanto no cuentan con las mismas herramientas del lenguaje (por diferencia educativa, cultural, por ser concretos en su trabajo), alentando la reproducción del esquema social de poder y de clases, algo que cuando se trabaja sobre lo que se hace ocurre con menor frecuencia.

            Detrás de la escena del “Scout Estrella” el programa oculto de la organización enseña a niños y jóvenes que es mejor ser “representados” por alguien que “hable bien” aunque “no haga”, a ser representados por alguien que “haga, pero no hable bien”, esto se amplía especialmente en los sistemas de Foros que a diferencia de los Congresos y/o exposiciones de emprendimientos comunitarios, no tratan de acciones concretas sino de palabras. Es en el aprender – haciendo, en el hacer concreto, donde la potencia del Ideal se convierte en acto.

            Detrás de la escena del “Scout Estrella” se encuentra un escultismo vaciado de contenidos, de técnica, de experticia, de acción concreta en la transformación de la realidad social y comunitaria.

Representar por lo que se hace, o representar por lo que se dice

            Toda una tradición nos habla del escultismo como “escuela de liderazgo” pero ¿qué tipo de liderazgo ha prevalecido? ¿el basado en el acto o en la potencia? ¿El que produce cambios en la realidad o el produce eventos y medios de comunicación orientados a la “fraternidad”? ¿el de líderes burgueses de la clase “acomodada” o el de líderes en sus comunidades barriales, trabajos, iglesias, sindicatos, partidos políticos?

            Si nos fijamos en la época del esplendor de los gremios artesanales (Emile Durheim[1]) la representatividad articulaba el hacer y la palabra (no del todo imposible). En la modernidad y con el nacimiento del capitalismo se destruye el sistema artesanal, encontrando el germen de la dicotomía entre palabra y acto.

            En el acto encontramos la base de los futuros gremios de trabajadores –proletarios- generándose una hermandad entre personas por lo que hacen (aunque no piensen lo mismo). A partir del hablar surgirán los partidos políticos generando hermandad entre las personas por lo que piensan y no por lo que hacen, de allí que el Escultismo Parlamentarista siempre ha sido burgués y hoy es  parte de la política neoliberal en tanto  en su teoría y práctica se produce el choque ideológico que pretende hegemonía, quizás por eso a lo largo de la historia (al menos en argentina) los grupos de niños pobres que se iban empoderando pertenecían generalmente a la USCA y no la INSA, como en la actualidad sucede con una parte importante del escultismo independiente que funciona en zonas humildes. Un Escultismo Realista al basarse en las acciones concretas, distintas en cada comunidad permite construir lo que se denomina “equivalenciales”[2] atravesando (sin negarlas) cuestiones ideológicas generales y de clase. Importa lo que hagan, pero también lo que digan… Importa qué impacto concreto genere la articulación entre hacer y el decir.

            Como he señalado hace mucho tiempo Baden Powell crece y respira en el ambiente familiar la hermandad prerrafaelita y el  art & craft que pretendía –entre otras cosas- volver a unir el hacer y palabra, lo que podemos ver reflejado en la definición de “artes scouts” y  la construcción de la base del método conocido con el nombre de “Sistema de Patrullas”, influencias a veces poco estimadas por los lectores de escultismo que prefieren el relato de Brownsea o la aventuras militares de BP, a las bases de su pensamiento político – educativo. En el Sistema de Patrulla se trata de liderazgo compartido donde vale tanto un buen Guía como un buen Cocinero. Las relaciones son cara a cara y las decisiones son tomadas por la patrulla. La representatividad es “corta” en tanto el Guía representa la opinión de su Patrulla (un grupo de hasta 8 personas) en el Concejo de Guías… y no más. Lo mismo sucederá en todo el esquema grupal porque finalmente como siempre se ha dicho, el Consejo de grupo funciona como un Concejo de Patrulla. A medida que crece la representatividad – se hace mas “larga” o son más los representados- también lo hace la no – representatividad, en tanto existe menor posibilidad de consenso. Tomemos el ejemplo de un Distrito bajo la lógica de un representante de los jóvenes… ¿alguien puede afirmar realmente que represente la opinión de todos los jóvenes? ¿o representará la opinión de unos y de otros no? Si la elección se basa en el hablar ¿a qué jóvenes representará y a cuáles no?. De allí deviene que las lógicas institucionales para que puedan funcionar con la menor segregación posible, deben ser lo más cortas posibles.

            Una Gran Institución tiene como consecuencia una gran segregación en un mecanismo que repite esquemas de poder y que proyecta hacia el vértice del mismo a los que “mejor hablan” especialmente cuando se parlamenteriza el sistema. Las instituciones más “cortas” con grupos y distritos federados son más potentes para alojar la diferencia y hacer obstáculo a los mecanismos de reproducción de poder de las distintas hegemonías. Pueden producir consignas y encuentros más ligados al hacer y las realidades regionales, culturales y sociales, con menor posibilidad de segregación y mayor posibilidad de ayuda mutua.

            Recuerdo que cuando estaba en SdeA, posterior a mi paso por el ENP (Equipo Nacional de Programa) en el ENDI (Equipo Nacional de Desarrollo Institucional) propusimos y diseñamos junto a Alejandro Fosatti (quien era el Director) un encuentro donde los Rovers mostraran los proyectos que habían realizado, una gran feria que a su vez pasaría a conformar el armado de una biblioteca de proyectos para que otros Rovers pudiesen consultar. Habíamos diseñado en función de nuestras propias experiencias de trabajo con comunidades (no solo eran los títulos de psicólogo y sociólogo) los indicadores que medirían el impacto de las experiencias en distintas áreas. Este Proyecto fue desechado porque atentaba contra los Foros (que se trata de hablar y de elevar consideraciones a la Asamblea Nacional), luego algo de ello fue realizado en otra gestión pero con variaciones significativas… restando potencia. También  su momento había propuesto que el Foro terminase con un lema anual amplio al cual cada grupo, distrito y zona se abocaría a trabajar durante el siguiente año realizando al menos alguna actividad o proyecto dentro del “paraguas” del lema (lo que permitía reinventarlo en función de cada realidad) y luego, en la jornada previa al foro, se realizaría una feria donde cada participante mostraría en concreto en qué había trabajado durante el año sobre lo decidido en el Foro anterior… una clara articulación con el escultismo franco – belga (realista) donde si Ves la realidad, la Juzgas… tenes que actuar porque si no es puro “chamuyo” ( Definición: dícese en argentina de quien profiere palabras bonitas que el otro quiere escuchar ) . Demás está decir que esto no fue compatible con los Foros que estaban para cosas más importantes. No es casualidad el viraje de un escultismo juvenil que transforma el espacio de las comunidades, hacia un escultismo juvenil que mira su propio ombligo institucional, que se ocupa de los intríngulis de la Organización de soporte ¡para que el escultismo no sea ombliguista!

            Dos formas de entender el escultismo y la ciudadanía, dos proyectos institucionales… presentes en todas las instituciones scouts… por eso es bueno preguntarse no solo para qué educamos, sino para quienes…




[1] Emile Durkheim. “La división del trabajo social”
[2] Ernesto Laclau “La razón populista”

lunes, septiembre 25, 2017

La invisibilidad de los niños




Hornero Franco

Hoy recordaba un suceso acaecido hace mucho mucho tiempo en un campamento de verano ,donde una nena, una caravana en todos los izados y arriados reclamaba un objeto perdido, me sorprendí de acordarme de ese evento la verdad ni se porque ,pero como siempre estoy pensando en los eventos que incluyen, ha de ser eso que volvió a mi mente como un recuerdo para decir algo

Y ZAS! De repente me di cuenta, ella era visible para todos, era igual de importante y todos la veíamos y escuchábamos y nos interesábamos en sus diarios reclamos.

En esa época éramos dirigentes muy jóvenes y lo hacíamos porque intuíamos que estaba bien escuchar a todos y participar y reírnos en esos arriados fantásticos de campamento de verano.

Luego me puse un poco serio y revolví mis recuerdos ,mis frases y mis propias historias y la verdad me conmovió saber que habíamos ayudado a que una voz se oiga y tal vez eramos los únicos oídos atentos.

Siempre digo que la vida suele ser muy dura con algunos y la niñez es donde abreva la persona su cantimplora futura de sueños, proyectos, alegrías etc. y tal vez sean las únicas de allí al final de sus días ,por eso es tan importante que ellos los niños se vean,se oigan,se sientan.Digo esto para que si algún novel dirigente llegase a leerlo no trate los eventos comunitarios con el reloj como patrón dominante. No. Escuchen, jueguen, rían , alarguen esos momentos, tal vez un niño espera con ansias ver a toda su familia reunida alrededor del mástil, porque tal vez es la única que verá y ese momento es irrepetible, mágico y tal vez lo vean todos y para el será algo que llevará por siempre.

martes, septiembre 19, 2017

Sobre el escrito "cambiar de asociación scout"




            En estos días circuló en Facebook un escrito del Scouter Mexicano Carlos García donde abría la posibilidad de pensar sobre algunas cosas relacionadas a la práctica del escultismo.

            No fue el escrito el que me sorprendió, sino las opiniones de respetables personas del movimiento scout de la Organización OMMS que desde mi punto de vista, al tratar de deslegitimar la opinión de García cayeron en una serie de "errores" comunes por no realizar una lectura del tema desde una perspectiva amplia. Señalaré algunas frases en función de lo que quiero desarrollar en el escrito,  no son textuales pero analizaremos que son falaces ¿qué significa esto? Un argumento engañoso que oculta la verdad.

  1. ·         Si cambias de Asociación perdes las raíces.
  2. ·         Es más fácil irse que perseverar y cambiar las cosas desde adentro, votando estratégicamente.
  3. ·         Hay muchas  ventajas en quedarse. No sólo número de participantes, sino talentos, oportunidades, y también recursos financieros.
  4. ·         Los que se van son “grupúsculos” generalmente manejados el fundador y sus acólitos que arman su propia tienda.
  5. ·         Irse implica pensar en los adultos y no que el movimiento es de los jóvenes.


Primera Falacia: si cambias de asociación perdés las raíces

            ¿Acaso un árbol trasplantado a otro país no se adapta a la nueva tierra dónde ha sido llevado?

            Podría decirse que las raíces de las instituciones scouts en cada país y en cada región–incluso en un barrio-  tratan de cómo ingresó la propuesta del escultismo y se fue desarrollado. Es algo objetivo –y me refiero a Argentina- que algunos grupos scouts surgieron en Bases Navales haciendo una práctica de “escultismo naval”, en parroquias dentro de las propuestas que las comunidades de fieles ofrecían a sus miembros, colectividades de inmigrantes con rasgos de la propia cultura (colectividad Armenia, Polaca, etc),  en asociaciones civiles scouts. Lo propio del escultismo fue ser concebido como “plataforma” para distintas comunidades. La organización es algo que vino después y con ella la historia institucional y los distintos estilos de escultismo que fueron incorporándose, por ejemplo en Argentina –a diferencia de otros países de la región- al estilo inglés se le sumó el estilo franco - belga a través de la adhesión a las plataformas de los Scouts de France anteriores a la primer gran reforma pedagógica de la mano del constructivista Laszlo Nagy. La segunda gran reforma se produjo en 1996 con el viraje cognitivo – comportamental impuesto por la OSI en la región, cuyo resultado inmediato fue la fragmentación de distintas asociaciones scouts que entendían a la reforma del Programa eliminaba sus practicas (por ejemplo del escultismo naval que no está contemplado) homogeneizando el Programa en toda la región 

            ¿Cuáles serían las raíces que se pierden? ¿acaso el cambio de programa no podría ser considerado también una pérdida de las raíces? Eso es al menos lo que indican las distintas asociaciones que se fundaron, y las que se agruparon en las nuevas asociaciones mundiales alternativas a la OMMS, como por ejemplo WFIS, que cuenta en la actualidad con más de 5 millones de miembros

            Evidentemente el tema de las raíces es una cuestión de perspectiva, para la OMMS dentro de las raíces se trataría de una continuidad histórica de la Organización desentendiéndose de la discontinuidad del Programa provocada. Para las organizaciones no OMMS las raíces son los programas por lo tanto que las discontinuidades provocadas alejarían al escultismo de ellas, de hecho en Argentina el número de aquellos que practicaban el estilo franco  belga (la USCA) triplicaba el de los practicantes del estilo ingles (que era la afiliada a OMMS) con algún pequeño retoque. Con el tiempo la modalidad mayoritaria fue eliminada del programa  quedando solo unos pocos rastros y  el escultismo católico  reducido a una pastoral escindida del programa y a una organización interna que ha mostrado su escasa utilidad

Segunda Falacia: Es más fácil irse que perseverar y cambiar las cosas desde adentro, votando estratégicamente.

            Frase de uso rápido dentro de la cantinela de argumentos falaces. Nada más alejado de la realidad que suponer que irse es una especie de cobardía, todo lo contrario, exige mucha valentía. Si existe algo doloroso es marcharse del grupo o que el grupo se retire de la Organización por no acordar con el Programa, ya que mas allá de los slogan son los adultos aquellos que lo implementan siendo niños y jóvenes quienes deciden dentro del marco que se propone.

            ¿Qué es lo votable? ¿El cambio de Programa? Por supuesto que no. De la misma manera que en 1998 se impuso desde la cúpula hacia las bases engañando a los socios con qué existirían convenios firmados por los que la Organización renuncia a la soberanía programática, durante las distintas gestiones del Ejecutivo se evitaron las Indabas reales donde los miembros de la Organización propusieran y decidieran sobre el Programa, se armaron conferencias, después retomaron el nombre de Indaba sin que lo fueran, se podrá participar de la manera que quiera pero NUNCA se podrá cuestionar la base del Programa, sus objetivos, su Plan de Adelanto, etc…  si el programa no funciona no es por su diseño, sino porque estaría mal implementado  por lo que hay que capacitar mas (apareciendo la chorrera de módulos que hacen imposible que un dirigente se forme en un tiempo más o menos lógico) Ustedes dirán que cambiar el Programa o seguir una línea de escultismo distinto es imposible en la OMMS … avísenle a los BSA de Norteamérica que si no respetan el programa OSI no pueden ser scouts, su programa es mucho más cercano al de las asociaciones nuevas y escindidas que al de la OMMS a la que pertenece… y dicha organización no los expulsa, en más, son ellos junto con algunos poderosos los que se dan el lujo de expulsar a Eduardo Missoni quien fuera Secretario General de la OMMS 

            De allí la mentira de que se pueden cambiar las cosas desde adentro, quien cree eso simplemente es un iluso. Se podrán cambiar las figuritas que ocupen los cargos… pero el cambio de Programa (que es lo que importa porque de eso se trata el escultismo) y la vuelta para una parte importante de la asociación al estilo del escultismo católico o del escultismo naval reactualizados a nuestro tiempo es prácticamente imposible. Programa Unico significa eso: anulación de la diversidad por decreto.

            Cuanto más integrado a la comunidad se encuentra el grupo scout, más difícil es tomar la decisión de irse ya que implica cortar los lazos con quienes uno comparte la tarea no solo grupal sino de la parroquia o en el barrio. Es por este motivo que la compulsión de las entidades patrocinantes funciona, y de allí que al fundarse SdeA la Conferencia Episcopal se comprometía a que los grupos de las Arquidiósesis pertenecieran a SdeA (aunque hubo excepciones). En 1998 con el Programa impuesto por la Asociación, con posterioridad  al engaño de los Cabildos de Programa, gran parte de los grupos que provenían de USCA se querían marchar, pero la compulsión de la Iglesia no lo permitió... si se marchaban perdían los vínculos con la comunidad.

            ¿Es fácil irse?

            No es una decisión cobarde, hay que ser valiente, muchos perseveran estando, autoengañandose de que algún día cambiarán las cosas. No hay mejor escultismo que el que se practica convencido de lo que uno hace y por qué lo hace, y para eso se hace necesaria la libertad de asociación en las comunidades.

Tercera Falacia: Hay muchas  ventajas en quedarse. No sólo número de participantes, sino talentos, oportunidades, y también recursos financieros

            Cada vez que escucho o leo algo como esto no sé si reír o llorar. Recuerdo la cantidad de chicos que no pueden practicar el escultismo por no poder pagar las cuotas social, aunque en algunos países del continente la cuota la paga el gobierno, pero el seguro (lo más caro) queda a cargo de cada chico… o sea más o menos lo mismo. La mayoría del dinero recaudado en las grandes ONGs son para financiar burocracia, generalmente más de la mitad del presupuesto se va en salarios y una parte importante del resto en viajes de las autoridades nacionales, estadías… incluso en algunas organizaciones se alquilan hoteles para hacer las reuniones.

            Mientras tanto en cada grupo los chicos venden rifas, empanadas y tortas para pagar las afiliaciones y juntar algo de dinero para el campamento, los padres hacen menús de fin de semana con pollo, pizza u organizan un bingo, los dirigentes pagan cada uno de los cursos, y no es que quienes los dictan cobran por ello… también son voluntarios. La cantidad de dinero que sale del bolsillo de las familias y dirigentes hacia la Organizacion es inmensa y nunca lo he visto volcado a las necesidades de los niños y jóvenes de los que tanto se habla... y si el grupo se va de la Organización ademas se pretende quitarle los matriales comprados con el esfuerzo que la comunidad ha realizado durante años: carpas, incluso los propios lugares gestionados por las comunidades y puestos a nombre de la Organización y no de una Asociación Civil propia (que es lo ideal)

            Las grandes Organizaciones están escindidas de aquellos que la sostienen y se han convertido en una burocracia que se alimenta a sí misma y que repite un esquema de representatividad de clases no solo mediante la exclusión de la pobreza sino mediante la promoción de jóvenes que han tenido un mejor acceso a la educación, porque difícilmente quienes menos recursos poseen puedan ser escuchados o representar a alguien en las Organizaciones donde ha dejado de importar lo que se hace, siendo más importante lo que se dice.

Cuarta falacia: Los que se van son “grupúsculos” generalmente manejados el fundador y sus acólitos que arman su propia tienda.

            Es genial el uso del lenguaje. Si algún grupo se va de la organización, pasa a la categoría de grupúsculo con un fundador y acólitos (palabra causalmente de significación religiosa y no laica). No existe la posibilidad de que un grupo o conjunto de grupos decida armar otra organización por desacuerdo con el Programa, con la política de la Organización o su estructura de poder. Si un grupo de la Organización rompe en pedazos una comunidad guía- scout que funcionó durante 50 años (ejemplo real) no se tratará nunca de “grupúsculo”  sino de  “Necesidades del Programa Educativo” sin importar la destrucción de una comunidad barrial… desde esta perspectiva la Organización actúa desde la lógica del conquistador al que no le importan las comunidades sino solo conquistar, y los que deciden irse son la "barbarie"...

Quinta falacia: Irse implica pensar en los adultos y no que el movimiento es de los jóvenes.

            Difícilmente alguien se vaya pensando en los adultos a no ser que haya sido segregado por la Organización o se encuentre en una situación de conflicto importante. Al menos los que conozco generalmente hacen referencia a los desacuerdos con los cambios de Programa o por convencimiento de que trabajar con otra modalidad beneficia a los niños y los jóvenes. Solo desde una visión instrumental de los adultos se puede significar que quien decide cambiar de propuesta no piensa en los niños y jóvenes, dando por sentado que la organización (un ente abstracto) piensa en ellos y quien no acuerda con la Organización no.

           Es una verdad a medias que el movimiento es de  niños y jóvenes… Los marcos donde se participa del gran juego son definidos de forma precisa por cada una de las modalidades de escultismo y esto lo han hecho y hacen los adultos (en sus distintas subdivisiones, porque los jóvenes también son adultos). El programa  generalmente se orienta en una autogestión progresiva donde cada vez tienen mayor poder de decisión los niños y jóvenes.

             Los adultos tienen todo el derecho para decidir dónde realizarán su tarea voluntaria, y esto más que censurable debiera ser elogiable, en tanto compromiso con la infancia y la juventud en la asoación qué decida.


            

Escultismo ¿parte de la ciudadanía activa? ¿o del movimiento de antihéroes?

                 Vivimos en un mundo donde los “antihéroes” se plantean como modelo social. Sus valores se han convertido en los “nuevos” va...