lunes, abril 10, 2017

Relatos distópicos T2. El prisionero desconocido



-          Sacha. Menudo problema. El observatorio está vacío y hay una entrada ¿alguien quiere asomarse?
-          Alina. Voy yo. Hay mucho silencio así que debe estar vacía. En este lugar parece que no hay seguridad… ni drones, ni un ejército de vigilantes… nada
-          Sacha. También puede ser una fachada. Estamos en medio de la nada, en la altura, un lugar ideal si te querés esconder.
-          Entro.

            Alina traspasa una gran puerta metálica y baja por las escaleras. Queda sorprendida por lo que ve. El observatorio era la entrada a un laboratorio gigante donde se veían trabajando maquinas – robots de última generación, unos pocos vigilantes, y en un lugar vidriado parecido a una pecera, personal de Sonmanto que por sus vestimentas se notaba que tenían alguna importancia. Decide subir las escaleras para avisarle a sus amigos que se podía bajar

-          Alina. Se puede bajar, creo que es el laboratorio, propongo que bajemos a tomar fotos y nos vayamos
-          Todos. Si, hagamoslo
-          Sacha pero no todos, somos muchos. Vayamos tres con las cámaras
-          Joaho. Me ofrezco a ir solo, como no estoy registrado en ninguna computadora porque mi familia es parte del grupo que transporta la mercancía de las colonias a la jerarquía de la Ciudades Estado, y por seguridad nuestros datos están borrados de los registros.
-          Sacha. Ok. Ten cuidado. Nosotros esperamos fuera del observatorio escondidos.

            Joaho ingresa al Laboratorio. Avanza por los distintos pasillo con unos viejos google glass adaptados, que por medio de un conversor digital- señal de TV transmitiría en Blanco y negro todo a la tablet que dejaba en posesión de las patrullas, mientras de forma automática se grababa en ella todo el recorrido. Sus amigos verian lo que hacía Johao con las antiquísimas señales de TV en Blanco y negro que eran indetectables ya que hacía décadas que no se usaban.

            Avanza por el laboratorio de forma silenciosa. Mas de una vez los convertidos en televidentes habían contenido el aire suponiendo que los vigilantes iban a detenerlo, pero los cabeza pequeña se movían de forma muy estereotipada por lo que sus movimientos eran predecibles. Se acercó a pocos metros del laboratorio y decidió esperar un rato. Sus amigos fuera del observatorio ya estaban incomodándose porque el objetivo estaba cumplido, ya tenían filmada la instalación.

            En un momento los dos miembros de Sonmanto que se encontraban en la Pecera salen con destino a un lugar de comidas para el personal, y Johao ingresa. Comienza a revisar papeles de forma rápida para que la cámara los registre, abre pantalas de computadora y archivos, estaba tan entusiasmado que no se dio cuenta cuando los Miembros de Sonmanto ingresaron y lo descubrieron, los que automáticamente cerraron el laboratorio y dieron alarma.

            Tres vigilantes detiene a Johao. Uno de los investigadores le señala al otro que estaba grabando con los lentes, se los sacan y se corta la conexión. Huemules y Timbúes quedan ciegos respecto de lo que sucedía con Johao pero deciden esperar.

            Horas después ven como dos Vigilantes llevan a rastras a Joaho hacia una de las casitas del exterior. Lo ponen dentro y cierran las puertas para luego retirarse
-          Sacha. Esperemos la noche y rescatémoslo
-          Mariah. ¿No será una trama?
-          Piero. Mejor vigilemos. No sabemos qué pasó, si dijo algo de nosotros

A la media hora a vista de binocular se observa a joaho hacer señales por la ventana utilizando un elemento brilloso. Era morse.

-          Maximiliam. Dice que está en un cárcel cerrada electrónicamente. Que entre sus cosas tiene una tarjeta universal utilizada para el contrabando que puede abrirla porque no es de alta seguridad, sino mediana. Dice que no pudieron saber quien es y que no se dieron cuenta que el google glass estaba adaptado para transmitir sin satélite porque lo rompieron inmediatamente.
-          Sacha. Decile que esperaremos a la noche.
-          Maximiliam. Ya lo transmito.
-          Verónica. Me ofrezco a ir a sacarlo, en estas montañas puedo llegar allí sin ser vista
-          Piero. Hago el apoyo.
-          Sacha. Si toman más prisioneros no podremos rescatarlos, tenemos que llevar la filmación para que llegue a la Resistencia.


            En silencio y en una tensa calma, huemules y timbúes esperan la noche.

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