lunes, febrero 27, 2017

Relatos Distópicos. T2. El Halcón Peregrino



            Caminando hacia el río Yuspe observaron una mancha en el aire. El temor se apoderó de ellos pues pensaron que habían sido descubiertos por un dron. Sacha toma rápidamente los binoculares y observa un ave que desde lo alto se dirigía en dirección a una bandada de patos. De pronto comenzó a adquirir una velocidad increíble para cazar en vuelo una de las aves de la bandada. La escena lo impresionó. Luego pasó encima de sus cabezas sosteniendo el pato con sus garras. Era un Halcón Peregrino, el ave más veloz del mundo, uno de los pocos especímenes que habían resistido los pesticidas.

-          Sacha ¿Vieron eso?
-          Alina. El Halcón Peregrino. Vuela a 320 kms por hora para cazar su presa. Quedan muy pocos pero en esta zona suelen verse algunos. También pueden verse algunas Águilas Escudadas, es una cuestión de aprender a observar.
-          Piero. ¿Y si mientras vamos hacia el río tomamos fotos de la fauna? No falta tanto y es algo que merece la pena.
-          Verónica. Si querés lo vamos haciendo, pero hay que tener cuidado con el achalensis
-          Piero. ¿y eso que es?
-          Verónica. Un lagarto que por algún motivo en los últimos años ha crecido en tamaño y comenzó a atacar a los pobladores. Si te pega con su cola puede quebrarte la pierna. Los que los han visto dicen que los peligrosos son los que tienen un color rojizo en sus ojos
-          Maximilliam ¿Cómo el de los hongos? ¿color sangre?
-          Verónica. No lo había pensado pero si… puede ser… incluso puede que haya alguna relación ¿no?

            A lo largo del camino observaron distintos animales, incluso con los binoculares vieron como un puma seguía sus movimientos desde lejos para saber qué dirección tomar, que iba a ser contraria a la de las patrullas. Cuando más avanzaban aparecían Hongos sangrantes en mayor cantidad, incluso en zonas donde no era habitual que crezcan. En un momento dejaron de tomar muestras porque ya no tenían espacio.

-          Eleonor. Ya estamos llegando al río. Allí construiremos un refugio para pernoctar. Como está en una especie de cañón podremos hacer un pequeño fuego cuidando que no sea demasiado luminoso, aunque en esta zona los drones no circulan
-          Kemal. Traje unas líneas de pesca ¿podríamos pescar?
-          Natalia. Si! Hay percas! Mientras no corten las líneas no hay problemas ¿puedo pescar con vos?
-          Kemal. ¡Mas vale! Sos quien conoce la zona jaja
-          Piero. ¡Llegamos! Bajemos el barranco y acampemos en la zona media.

            Maximiliam sacó sus cuerdas, dos hachas de mano, un toldo térmico y otra serie de cosas. Natalia siempre bien predispuesta se acercó a ayudarlo mientras que los demás juntaban leña para hacer un pequeño fuego. El toldo térmico fue armado bastante rápido, máxime si tenemos en cuenta que eran los primeros amarres que Maximiliam realizaba con troncos y ramas de verdad… la labor de Natalia fue muy importante para que aprender haciendo las cosas. Se acercaba el atardecer y el aire se ponía fresco. Kemal saca unas líneas de pejerrey que había traído de Ciudad Centro y confía que pueda aportar alguna perca para la cena.

            -          Kemal. ¿Alguien viene conmigo?
-          Alina. ¡yo!... me encanta pescar. Voy a buscar los ponchos
-          Kemal. ¿Qué son?
-          Alina. Son como cobertores que usamos los scouts, toma el modelo de los ponchos gauchos y sirven para que cuando estás pescando no tengas mucho frío. No perdes movilidad.

            Comenzaba la noche y con ella, el mejor momento de pesca. Pan de cazador en el fuego, una olla con un “guiso carrero” para recuperar energías y un descanso poblado de palabras donde chicos y chicas intercambiaban experiencias de los lugares donde vivían. En un momento se oyó bufar a Kemal.

-          Kemal. ¡tanto preparar la línea de pesca y se me viene a encajar en una piedra! ¿cómo la saco ahora?
            Tiraba fuerte pero no había forma de sacarla
-          Kemal ¿me dan una mano Huemules?
            La patrulla se levanta a ayudarlo, no sin protestar por la ocurrencia de su compañero de ponerse a pescar.
-          Kemal. Vamos a tirar de a poco. Si bien la tanza es hiper-resistente se pueden cortar las manos si resbalan
-          Maximiliam. Si quieren me meto al agua para desenredarla
-          Sacha. No dejá, no es una pileta, hay piedras y pozos y lo peor que nos puede pasar es que te esguinces y no puedas continuar.

            De pronto la línea empezó a aflojar, estaba pesada, como si se hubiese enganchado en un tronco.

-          Kemal. ¡Vamos tiren! ¡enganchamos algo de la crecida!

            Las linternas iluminaban el río para acompañar la extracción. Poco a poco fue emergiendo una figura que primero se asemejaba un tronco pero al acercarse parecía un enorme pez… Llegando al borde del arroyo pudieron ver una perca gigantesca, con los ojos enrojecidos y algunos dientes dispersos. Al apoyarse en el suelo comenzó a moverse queriendo volver al agua, Verónica tomó su cuchillo de monte, se acerco y con destreza lo clavó en su cabeza provocando su muerte. El silencio invadió a los huemules. Algo estaba pasando en las Altas Cumbres… no eran solo los Hongos sangrantes… la perca mutante mostraba que sucedía algo que no podían imaginar.

-          Alina. Bueno… ahora denme una mano, algunas de estas percas llegan a Tanti y son riquísimas. Rápido junten leña
-          Eleonora. Acá tengo una buena piedra plana ¿la hacemos como de costumbre?
-          Alina. Si

            Ante la mirada de los muchachos las chicas con mucha presteza hacen un fuego sobre la piedra. Luego de un tiempo, desplazan las ramas ardientes y las brasas, soplan sobre la piedra caliente y luego de limpiar la perca la tiran encima. Luego de un rato los invitan a comerla

-          Kemal. Yo paso… ese bicho ni quiero probarlo
-          Joao. Yo le doy…
-          Natalia. Se come sin plato, porque se cocina con el calor de la piedra y el cuero queda intacto asi que la cortamos de a tramos y se sirven
-          Joao. Hmmmm!!! Qué rica
-          Maximiliam. Dame un pedacito.

            Al comerla sus ojos comienzan a moverse de un lado al otro y su cuerpo comienza a contorsionarse

-          Maximiliam. Soy un raider mutante wawawawawa


            Entre risas y anécdotas, poco a poco los raiders se van durmiendo, uno por uno… Kemal decide hacer guardia, estar bajo las estrellas y al lado del río es algo que lo inquieta.

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