lunes, enero 01, 2018

Con los pies en la tierra: Escultismo en los bordes




                Desde los orígenes del escultismo existe esta problemática que provoca tensiones respecto de los fines del movimiento. Al hablar de la historia tenemos una imagen idealizada del campamento de Brownsea. Cuesta mucho mas imaginar que sobre el 1900 de la época victoriana se marcaba una clara división de clases sociales, esto implicaba que la niñez y adolescencia de los barrios pobres vivíera en condiciones infrahumanas, sin ningún tipo de servicios, los padres explotados en las fábricas trabajando por demás, y los hermanos mayores cuidando a los menores en sus casas casi sin acceso a la escolaridad. También era la época de  la ilusión que el desarrollo tecnológico traería bienestar a toda la humanidad, como si el sistema productivo capitalista sin regulaciones no operara por descarte humano y degradación ambiental. El escultismo ofrecía aventura quitar sacar los chicos de las ciudades harto contaminadas por la industria hacia lugares que difícilmente podrían ir con sus familias siquiera a vacacionar. La progresión podía pensarse desde la aventura, pero también como intervención social para el desarrollo del aprendizaje del uso de herramientas y los conocimientos de primeros auxilios que pasaban a ser de gran importancia para la incorporación a la vida de la fábrica o el ejército y para el cuidado de los hermanos menores en los hogares, donde el uso del fuego, braseros y los accidentes domésticos especialmente de los niños y púberes se convertían en invalidantes o mortales ante la falta de un sistema de salud preventivo y de atención a la población.

                Luego de 100 años pareciera que nadie cree que el Crecimiento Económico y Desarrollo Humano generalmente vayan juntos, siendo el ejemplo mas claro como todo tipo de política impulsada desde los países centrales implica alargamiento de la vida laboral (de los que trabajan), disminución de las jubilaciones, crecimiento del desempleo, disminución de salarios, liberación de aduanas y destrucción de las economías regionales, ausencia de ayuda social a los sectores postergados... como dice el Papa Francisco en la Encíclica Laudato Si respecto de los pobres y excluidos: “sus problemas se plantean como un apéndice, como una cuestión que se añade casi por obligación o de manera periférica, si es que no se los considera un mero daño colateral”. La paradoja del modelo productivo actual es que al planeta en estas condiciones le sobra gente y le sobra dinero… y a medida que aumenta el dinero en pocas manos, sobra más gente.

                 La ilusión tecnológica de comienzos de 1900 en el siglo XXI se ha desvanecido excepto para los economistas del FMI que defienden a capa y espada que nada perjudique a los países centrales, planteando un mundo inexistente cuando en la realidad los países ricos son ricos porque los países no – ricos en general son los que siguen pagando su calidad de vida. Pensemos que en la actualidad los índices de pobreza e indigencia en América Latina son superiores al 30 %, y si desglosamos ese número por ejemplo en Argentina (datos UNICEF junio 2017)  la pobreza alcanza a un 45% de los niños de 0 – 4 años, 48% a niños de 5 a 12 años, 51 % a púberes y adolescentes entre 13 y 17 años. Si estás leyendo este artículo es poco probable que pertenezcas a dicho sector poblacional, o quizás tengas la suerte que por cuestiones de movilidad social ascendente hayas pertenecido al mismo y hoy vivas junto con el otro 50% de la población del cual solo un porcentaje pequeño acumula la mayor riqueza; aunque las perspectivas en la Argentina actual es clara la tendencia de movilidad social descendente.

                La pobreza no es solo de ausencia de dinero. Cualquiera que viva o trabaje en un barrio pobre podrá observar serios problemas habitacionales, condiciones casi inexistentes de servicios de salud, cloacas, agua potable, recolección de basura, escuelas, con todo lo que ello implica respecto a la posibilidad de enfermarse morir y la imposibilidad de progreso. Los pobres reciben el mayor impacto ambiental en todos los sentidos. Originariamente muchos de los asentamientos en las ciudades son producto del despoblamiento rural provocado por la agricultura extensiva y cada vez más latifundista (por las extensiones de territorio en manos de un solo dueño), la destrucción de los bosques nativos que provoca la expulsión de los grupos humanos que históricamente vivieron en ellos, la destrucción de las economías regionales que brindan posibilidades de trabajo en función del un sistema económico que no protege y tampoco promueve el desarrollo sostenible, etc. Los pobres de las zonas rurales suelen trabajar en condiciones de explotación viviendo en lugares donde la falta es la palabra común: falta agua potable por lo que la contaminación de las napas y del aire a partir de los agrotóxicos provoca un impacto directo sobre el cuerpo, falta accesibilidad a la salud, falta accesibilidad a la educación, Falta alimentación y mucho mas.

Escultismo en los bordes

                Necesidad, demanda y deseo son tres conceptos fundamentales para cualquier abordaje. La necesidad está relacionada directamente a la biología: necesitamos comer, necesitamos curarnos, necesitamos ser cuidados para poder desarrollarnos. La demanda es el camino que toma la necesidad al pasar por la palabra y va en busca de una respuesta en el Otro, siendo en definitiva una demanda de Amor… y el deseo… el deseo es un más allá de la demanda, pero para que éste se constituya es necesaria la primer respuesta.

                Las distintas comunidades humanas han construido diversas respuestas para satisfacer sus necesidades, acompañadas de la palabra humanizadora que orienta la relación con lo trascendente (un más allá de la comunidad), ordena una visión del universo del cual se forma parte, explica las divisiones del trabajo social y de las clases sociales, enseña cómo vivir una vida satisfactoria. Si estas funciones no son cumplidas por las comunidades los niños y jóvenes quedan a merced de la Matrix comunicacional que suple cada una de las funciones en un sistema de control digno de las mejores distopías.

                Nuestros niños y jóvenes de clase media de las ciudades viven en sus hogares, pero forman parte de una especie de Kibutz virtual neoliberal que los educa; los que viven en los sectores más postergados no tienen la misma suerte ya que “la ciudad” y los modos de producción hacen inútiles cada una de las funciones familiares y comunitarias golpeando de lleno en las identificaciones para dejar al sujeto incorporado como siervo o excluido de los modos de producción neoliberal. En la pubertad /adolescencia con tanta carga mortífera desde lo social entran fuertemente en crisis las respuestas de como reorientar el Ser en un proyecto de vida:

1)      Cómo orientarse en su sexualidad en tanto que las Insignias Masculinas y Femeninas familiares no poseen valor social, por lo que existe la posibilidad de quedar a merced del circuito amor / odio

2)      Cómo orientarse en el tener desde la marginalidad cuando el punto de partida es que se ha vivido despojado, donde las Insignias (identificaciones) predominantes se relacionan con la violencia y el exceso 

3)      Cómo articular un sentido para la vida y la muerte cuando las respuestas familiares y comunitarias fueron deslegitimadas socialmente, y solo se ha vivido de ausencia y pérdida.

                 La pobreza deja a las personas reducidas a sujeto de pura necesidad quedando a la espera de un Otro que no puede responder su demanda cuando lo requiere ya que no puede ofrecer lo que necesita. La alteración en la conformación del circuito del deseo marcará de distinta manera la vida de cada persona dejando una marca indeleble. En la lucha entre lo que empuja a la vida y lo que empuja a la muerte, se produce un desbalance donde ganando la muerte, los excesos desregulados hacia el exterior (heteroagresión) o hacia el interior del propio cuerpo (autoagresión)… y entonces al menos surgen dos problemas a pensar (1) ¿Cómo practicar escultismo en las comunidades que viven en los bordes donde se encuentra el 50% de los niños y jóvenes de nuestro continente?  (2) Si pensamos que esto es posible ¿No toca en lo más mínimo la práctica que se realiza en las clases medias que si bien la necesidad biológica está satisfecha aún así existe alteración del deseo por abandono de las funciones familiar y comunitaria?


                La próxima semana avanzaremos sobre el tema del niño, la familia y la comunidad en el movimiento scout intentando comenzar a delinear algunas respuestas posibles a las preguntas que nos hacemos.

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