lunes, junio 20, 2016

Los contadores de scouts...



                        Las burocracias y los contadores de estrellas… el movimiento scout también los tiene, en algunos casos son voluntarios aunque mayormente son rentados porque para hacer esa tarea hay que tener tiempo más allá que muchas veces la producción de números es determinante para la continuidad del empleo, lo que lleva a una serie de acciones colaterales en las que terminan poniendo el cuerpo los voluntarios llenos de cursos y papeles.

                        Los contadores de estrellas suelen tener la habilidad de saber hacer con los números y buscarles una justificación en una especie de axioma que proponen como justificación; desde una perspectiva marxiana (no estricta) primero está la infraestructura económica y luego la superestructura ideológica que justifica lo anterior.  Un ejemplo de ello es que cuando la cantidad de miembros varones había disminuido sensiblemente sobre finales de la década del 80 había que subir los “números” (infraestructura económica) para que den las cuentas, allí se produjo el enfrentamiento con la WAAGS porque los contadores de estrellas propusieron las ramas co-educativas (superestuctura ideológica)... más scouts, mas afiliaciones, más dinero para las organizaciones, más numero. El paradigma dejó de ser cómo se agrupan los chicos naturalmente siendo el aula de la escuela, y no el patio del recreo… parafraseando a Groucho Marx, si los conceptos en lo que baso mi práctica educativa no son tan rentables, aquí tengo otros.

                        Los contadores de estrellas, como buenos especialistas en los números y sus vericuetos, saben-hacer con ellos y utilizarlos como índices para justificar sus apreciaciones y su propio trabajo con hipótesis con pretensión de ciencia en la que adjudican a su trabajo u organización logros que dudosamente son propios, pero claro, como se trata de nombres que son tratados como números y no de testimonios de las personas respecto de su experiencia en las organizaciones la cosa se hace sencilla. ¿Te gusta el Rock? Lennon y Mc Cartney fueron scouts ¿Te gusta la política? Allende y George W Bush fueron scouts. ¿Sos monárquico? La reina de Inglaterra y el rey de Suecia fueron scouts y así sucesivamente… scouts para todos los gustos pero nada se sabe del testimonio de todos los “famosos” scouts sobre el escultismo, donde “la opinión pública” muchas veces no es lo mismo que la privada. En estos nombres cuidadosamente se quitan los de aquellos que fueron scouts y víctimas de la dictadura militar, también cuidadosamente se quitan los de los que fueron scouts y hoy en los ejércitos del mundo asesinan niños y jóvenes incluso desde drones… no se dice “fue un Eagle scout”.

                        Los contadores de estrellas saben mentir con los números, y si alguno que no fue scout  y es famoso conviene para “el negocio” ¡lo hacemos scout entregándole el pañuelo y circulamos su foto por el mundo!.

                        Los contadores de estrellas crean la ilusión de que el scout es mejor que otros humanos y que gracias a su trabajo contable todo es mejor. Son especialistas en negar que el escultismo participa de la condición humana y que quienes fueron scouts tienen sus luces y sus sombras, por eso no entienden de que la cuestión no son los números de afiliados sino los fines del escultismo. Ellos para tener más número a veces tuercen principios y los fines.

                        Sería bueno que los contadores de estrellas dejen de alardear con que el movimiento scout es el que más jóvenes tiene en el mundo, esto puede afirmarlo solo quien se pone a contar. No creo que el movimiento scout supere:

·         A la cantidad de niños y jóvenes que crecen en los valores que se transmiten en el deporte

·         A la cantidad de niños y jóvenes que crecen y son parte de los valores  en las distintas religiones

                        Los contadores de estrellas deberían tener en claro que las verdades son variables, y que quienes vive encerrado en su planeta contando estrellas no pueden ver otra realidad que esa, no pueden interactuar con otros discursos, no pueden tener autocrítica.


                        A veces, cuando me cruzo con un contador de estrellas, hago como el Principito, sigo viaje.  

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es extraño que contando estrellas no tengan todas las luces para analizar lo horrible de este scoutismo siglo 21, Por suerte ha aún asociaciones que fueron contaminadas

Leonardo Dietz dijo...

Hay que apostar a pensar atendiendo a los indicios de nuestro tiempo. Saludos!

Anónimo dijo...

...Una triste realidad!!

Es evidente que muchas estrellas* están bastante apagadas, dado que permiten ser parte del balance del contador de estrellas.
Un abrazo, Pablo Romero

*Me refiero a las estrellas grandulonas no a las chiquitas