viernes, agosto 19, 2011

Maltrato infantil y pobreza. Buho Terco x Perdiz Apacible (2002)





          Pareciera que popularmente cuando alguien dice “niños maltratados”, automáticamente acude a la mente de muchas personas la imagen de un chico golpeado con un cinto por su padre, o alguna otra escena semejante. El problema es que históricamente se relacionó el maltrato infantil con el maltrato físico, planteándose éste como único escenario posible. 

      La realidad   nos obliga a abrir un poco más los ojos ante cosas que antes ya estaban pero que por ahí no se las quería ver. El maltrato no se reduce a un  golpe, a un cintazo, a un castigo. Hay otros escenarios. 
            Antonio Baño Rodrigo y Juan Casado Flores, distinguen tres formas de maltrato:
  1. El de aquellas situaciones objetivas capaces de maltratar a la infancia, pero no atribuibles a los adultos directamente relacionados con el niño (maltrato socioeconómico).
  2. Aquellas otras situaciones objetivamente maltratantes para el niño, con responsabilidad por parte de los adultos próximos al niño, aunque sin intención directa de maltratarles.
  3. Todos los casos de maltrato objetivo, en los que existe intencionalidad y responsabilidad directa por parte de los adultos próximos al niño; en ello se incluirían todas las formas de malos tratos físicos, sexuales, psíquico, etc.
            El maltrato socioeconómico se define como “el conjunto de circunstancias económicas, culturales, sociales, psicosociales, etc., que hacen que objetivamente exista una clase de niños que, comparados con otros en circunstancias diferentes, no van a desarrollarse con la misma competencia y capacidad que los demás.”

            El “maltrato socioeconómico” producto de la políticas neoliberales que se aplicaron en nuestro continente no ha sido sin consecuencias y exige una estrategia comunitaria bastante amplia para disminuir la condición de riesgo de los chicos. No puede trabajarse sobre éste tema sin incluir a los distintos actores sociales de una comunidad, de la que el Grupo Scout es un actor más, y por ahí no es poca la tarea de lograr que los chicos puedan establecer un espacio imaginario por medio del juego que les permita volver a “ser niños” y utilizar los elementos propios de la infancia para poder trabajar las distintas situaciones que se les presentan. Desde éste punto de vista, un Grupo Scout podrá cumplir con su Misión, siempre que pueda brindar respuestas acordes a los participantes de los distintos grupos de edad y en determinadas condiciones socioambientales. Para eso deben adecuarse  los  distintos elementos del método (en especial el sistema de trabajo por proyectos) a la población objetivo y sus condiciones socioambientales;  tomando conciencia los dirigentes del grupo que quieran o no están insertos en una red, y que la vinculación con los otros actores comunitarios logrará potenciar lo que cada uno brinda en función de la comunidad y especialmente de los niños y jóvenes. 


Consecuencias de la pobreza sobre la salud:

            La pobreza hace que, sobre todo los niños, estén en peligro de padecer problemas de desarrollo y conducta, a lo largo de toda su vida. La miniserie televisiva “Tumberos” mostraba escenas (el anteúltimo capítulo)  muy   bien logradas artísticamente, que son un llamado a la reflexión. En la toma de la cárcel, alternaban las imágenes de presos y policías con niños vestidos de presos y policías en el mismo lugar... como diría León Gieco, “todos del mismo barro...”: la pobreza. Dentro de las imágenes se podían ver escenas de violencia  por niños presos/policías y adultos presos/policías; consumo de alcohol con pastillas por parte de niños/presos y adultos/presos., y un deterioro cognitivo y social muy importante. 

            Por el hecho de vivir en la pobreza, los niños asumen más riesgos respecto de las enfermedades infectocontagiosas; comúnmente al ser tan traumática  la situación social, las mismas impactan en la subjetividad de los padres observándose situaciones y patologías reactivas que impactan directamente en el núcleo familiar; a su vez la atención social suele ser deficiente. 

            Dentro de las consecuencias directas, podemos señalar que se acorta o se elimina la esperanza de vida en los niños pobres. El estado de desnutrición crónica afecta el crecimiento. El ausentismo escolar, los problemas de inteligencia, las dificultades en el proceso de enseñanza-aprendizaje alejan las posibilidades de capacitación condenándolos, si logran tener acceso, a trabajos de muy baja calificación. Las condiciones inadecuadas de las vivienda contribuyen al aumento de la morbilidad, accidentes domésticos, siendo las enfermedades comúnmente más duraderas y severas que en los niños con Necesidades Básicas Satisfechas. Un agravante de toda la situación es que comúnmente los pobres, los marginados, acuden menos y más tarde a los Servicios de Salud, y gran parte de ellos no disponen de atención sanitaria a la que poder dirigirse (o no disponen de los medios para llegar, como el dinero para el colectivo). Las cifras de morbilidad y mortalidad en los chicos de la calle es mucho mayor que los chicos pobres que viven con sus familias.  

            El Déficit del crecimiento afecta entre un 15 y 30 % de los niños pobres, ello depende de varios factores entre ellos los más críticos son la malnutrición crónica y el llamado síndrome de deprivación materna o de crianza inadecuada desde el punto de vista psicosocial.

          Las madres pobres sufren con más frecuencia de malnutrición, talla baja, mayor stress y complicaciones obstétricas. La pobreza afecta también a las conductas durante el embarazo, como son el tabaquismo, alcoholismo y el consumo de drogas, lo que convierte a muchas en madres de riesgo para sus hijos, antes y después del nacimiento. 

            Pensemos que gran parte de los niños con retraso de crecimiento leve viven en la pobreza. El “costo social” de las politicas neoliberales podría medirse en términos de ausentismo escolar, desempleo, delincuencia, embarazos no deseados, perpetuación de la situación de fracaso, accidentes, mayor morbilidad, abuso de drogas, conductas violentas. 

            La pobreza constituye también un factor de riesgo para el maltrato físico, aunque por sí sola no es circunstancia indispensable ni determinante. Junto con la pobreza e intercalado con ella, existen otras circunstancias como son la composición familiar, desajustes maritales, tensiones familiares, adicción  a las drogas, ambiente delictivo, problemas de conducta dentro de la familia y el malestar psíquico general que deriva de la situación de indigencia social y económica que predisponen a la violencia infantil intrafamiliar y, con ello, al  maltrato infantil en cualquiera de sus formas. 

            En relación con el vecindario, se sabe que los niños que viven en comunidades pobres, o en las que existe un exceso de niños por adulto residente, o en aquellas con una población muy cambiante o con una gran cantidad de familias monoparentales, sobre todo si el cabeza de familia es la madre, tienen un riesgo mucho mayor de sufrir malos tratos. Todo lo cual sugeriría para algunos autores que el maltrato en estas circunstancias sería una manifestación más, de la estructura organizativa de la comunidad en la que se encuentra el niño. 

Estrategias de prevención:

            La prevención del maltrato que va unido a la pobreza pasa en primer lugar por el establecimiento de un marco adecuado de actuación, en el que se tengan en cuenta las características del grupo social específico, como son el nivel social y el entorno que lo rodea, con el fin de diseñar una estrategia adecuada a la prevención. 

            Algunas acciones preventivas a plantearse sería por ejemplo, las siguientes:

Ø      Maltrato infantil socioeconómico:

1.     Proyectos destinados al armado y articulación de la red comunitaria, que involucren  los distintos actores en la creación y establecimiento de un Plan basado en la Identificación de Problemas.
2.     Proyectos relacionados con la producción, como pueden ser la implementación de los programas Pro-huerta, la producción cooperativa de pollos, encurtidos, etc; que implican bajo costo de financiación y posibilidad de ingreso al mercado; clubes del Trueque que vayan desde lo alimentario hasta el material escolar (libros)
3.     Proyectos relacionados directamente con la nutrición de los niños, como los  comedores comunitarios
4.     Proyectos relacionados directamente con el cuidado de los niños, como pueden ser las guarderías comunitarias donde las madres puedan cumplir con su tarea dejando a sus niños al cuidado de otras madres dentro de la misma comunidad.
5.     Proyectos relacionados al apuntalamiento de la escolaridad de los chicos, un ejemplo de ello podemos encontrarlo en los números anteriores de “Apuntad Alto”. Creación de Bibliotecas comunitarias.
6.     Proyectos relacionados a la prevención y cuidado de la salud, como puede ser el establecimiento de campañas en las que se brinde información para la prevención y control de cualquier brote epidemiológico de enfermedades infectocontagiosas, campañas de vacunación, etc
7.     Proyectos relacionados a producir condiciones de infraestructura lo más sanas posibles para evitar distintas enfermedades: Dentro de ellos podemos nombrar: Manejo de aguas servidas, pozos ciegos (o pozos negros, el INTA tiene muy buena información para que los mismos no contaminen las napas de agua).
8.     otros.

Ø      Maltrato Familiar no-intencional:

1.    Talleres de prevención de accidentes: ubicación de elementos tóxicos en el hogar (lavandina, detergente, kerosene, insecticida, combustibles, etc), prevención de incendios y de intoxicación por monóxido de carbono (especialmente en elementos calefaccionantes como pueden ser las salamandras o braseros), prevención de quemaduras por agua caliente (es altísima la incidencia de casos), actividades que NO pueden hacerse con un bebe en brazos.
2.     Talleres para padres: cuidados de la salud del BB, cuidados de la salud de la madre embarazada, manejo de la libreta sanitaria, calendarios de vacunación, control de embarazo, utlización de “medicinas caseras”, cuidado de los  utensillos del BB, manejo y acondicionamiento del agua supuestamente potable.
3.     Acondicionamiento de la vivienda: Como comúnmente se dan condiciones de hacinamiento, más allá de la espera de las soluciones infraestructurales, se puede organizar el hogar de forma de que los padres puedan tener cierta intimidad (biombos), generando conciencia de que determinadas situaciones no son buenas para los niños. Comúnmente éste tipo de prevención se da en el trato personal con las personas.
4.     Otros

Ø    Maltrato Infantil Familiar:

1.     Comúnmente el maltrato infantil necesita de un abordaje interdisciplinario. La sugerencia es que cuando haya sospechas o pruebas concretas, contactarse directamente con el Centro de Salud más cercano (asistente social) o formular un pedido de investigación al Tribunal de Menores. 
Como pueden ver son muchos los proyectos preventivos que pueden generarse desde el propio grupo scout. No existe una fórmula mágica. Si se encuentran articulados en un Proyecto Comunitario, cualquiera de ellos puede ser útil y logrará sumar, permitiendo tanto a los dirigentes como a los Beneficiarios mayores, abrir el abanico de posibilidades de Servicio y compromiso concreto con la comunidad en la que se participa.


Fuentes:

Ø      Casado Flores – Díaz Huertas – Martínez González, “Niños maltratados”, Ed Díaz de Santos, Madrid.
Ø      Wild Horacio, “Un análisis de la crisis actual a la luz del concepto  freudiano de series complementarias”, 2002 presentado en el I Congreso Interisnstitucional de Psicología de Bahía Blanca.

sábado, agosto 13, 2011

Dejar caer


         Dejar caer a un niño/adolescente no es lo mismo que el niño/adolescente  decida caerse… simplemente porque no es lo mismo soltar que soltarse.

            Dejar caer a un niño/adolescente es un acto, no  un discurso.

Cuando se deja caer a un niño/adolescente importan poco las palabras del dirigente/educador; es un acto donde el decir verdadero está en huelga constituyéndose un espacio de blablabla carente de sentido y significación.

           El acto de dejar caer tiene consecuencias para quien cayó, y dice mucho de quien soltó la mano, poco de quien cayó.

            En escultismo, dejar caer a los niños y jóvenes que concurren a los grupos es un acto que revela la contradicción existente en quienes dicen a los padres que “el sentido del grupo son los chicos”, ubicándose como poseedores de una ética que al poco tiempo  es contradecida por actos lejanos a ella.

            Para el que cae, el acto nunca es sin consecuencias, el que suelta la mano y no tiene la capacidad de cuestionarse sigue adelante, para él nada ha cambiado, por eso seguirá soltando de la mano una y otra vez, dada su incapacidad de aprender y corregir el error.

            Si quien deja caer se da cuenta de su acto y aún así no hace nada para remediar el error, no se trata de un problema del mal-hacer sino de una ética del mal-ser… el mal hacer - cuando no implica un daño irreparable o la muerte-, siempre da la chance de que al entender el error, se pueda responder (dar respuesta) haciendo todo lo posible para enmendarlo. Esa es la conducta ética esperable de un buen- ser, que va de la mano de una Buena Práctica en el escultismo. El mal – hacer tiene consecuencias, una de ellas es que los niños/adolescentes se suelten, dejen el grupo y busquen otras cosas donde poder alojarse y alojar aquello que es propio de cada uno. El mal – hacer no implica un mal – ser del dirigente/educador.

El mal – hacer está del lado del error, del desconocimiento, de la dificultad y denuncia la falta de acompañamiento para la tarea por parte del Concejo de Grupo y del Jefe de Grupo. Detectado el mal – hacer es responsabilidad del Jefe de Grupo ver de qué manera soluciona el problema que se plantea, sea por la vía del Distrito, la formación o el acompañamiento. El mal-hacer eleva el índice de rotación en las ramas porque los chicos ingresan y se van porque no encuentran atractivos en el quedarse, entonces se entra en un ciclo de deserciones y de ingresos que a veces se disimula con el número de chicos (sin aclarar que los de comienzo del año son distintos a los de fin de año, esto debido a los abandonos y los ingresos). No es condenable en sí que los grupos tengan ciclos en donde a veces el hacer sea muy bueno y a veces no, el tiempo voluntario que cada dirigente/educador ofrece no solo debe ser respetado sino también reconocido, sin que ello sea excusa o justificación para continuar mal-haciendo.

            Si los chicos se sueltan por un mal – hacer, si bien existe una responsabilidad de los grupos scouts no es de la misma gravedad que si se los deja caer. No es cuestionable que los niños/adolescentes hagan uso de su libertad de elegir, no hay daño para ellos en su decisión de irse porque la propuesta no le es atractiva… el grupo scout evaluara su mal hacer y trabajará para mejorar su propuesta .

            En cambio si a los niños/adolescentes se les suelta la mano, se los deja caer, nos encontramos lisa y llanamente con un maltrato institucional hacia los participantes del juego, y esto es una cuestión ética que no es menor, ya que implica que quienes ocupan el lugar de educadores no están a la altura de su función. Un mal.- hacer se soluciona con capacitación y ganas, en cambio no hay un curso ni justificación que solucione un mal – ser y sus efectos no son abandono por aburrimiento, sino abandono por exclusión o discriminación

            Me entristece ver cuando se deja caer a un niño/adolescente ¿a ustedes no?