domingo, diciembre 17, 2017

Lo bueno, lo malo. Caballería y ciudadanía


            La ciudadanía en la historia del escultismo es uno de los temas más complejos, a su vez fue motivo por el que rápidamente obtuvo apoyo de sectores ligados a la oligarquía, masonería y militares en los distintos países de América Latina al momento de su Institucionalización. En el caso de Argentina la primer Institución Scout aparece en 1912, año que fuera promulgada la Ley Saenz Peña consagrando el voto universal, obligatorio y secreto poniendo fin por este medio al ciclo de gobiernos oligárquicos.

            El “notable” Perito Moreno veía en el movimiento una herramienta para moralizar a las futuras madres (mujeres) y a los futuros ciudadanos (hombres); a los pudientes y a los menesterosos, a los “hijos de papá” (ricos) y a los holgazanes (pobres) y fue la figura más influyente para sentar las bases de lo que fuera ANSA, y uno de los artífices de la Ley Irigoyen que consagrara el monopolio del Escultismo a una sola Institución. Como notable ocupo puestos importantes en el  Consejo Nacional de Educación representando los intereses de la derecha liberal, en franca oposición con las izquierdas de la época y con la Iglesia Católica que ocupaba un importante espacio, a partir de la ausencia del Estado en muchos lugares del país, ocupándose a través de órdenes religiosas de la fundación de escuelas en cientos de nuevos poblados, además de trabajar en la educación de  los pueblos conquistados que le valieran la fama a Moreno como Perito y coleccionista de cabezas. En este tiempo de transición posterior a la Ley Saenz Peña, y debido a las acusaciones de distintos sectores (anarquistas, Iglesia, etc) por su concentración de poder y accionar impetuoso, Moreno sería desplazado de su cargo en 1914.

            Por el acceso al voto de las grandes mayorías el Escultismo pasa a ser una urgencia para las Oligarquías gobernantes en función de la promoción de los ideales liberales ya que sus privilegios corrían el riesgo de verse afectados por el pensamiento anarquista, socialista o católico (en 1891 la encíclica Rerurm Novarum inaugura la Doctrina Social de la Iglesia Católica cuestionando al capitalismo y al socialismo). La Iglesia a partir de la acción progresista de los salesianos a lo largo y ancho del país, pasaba a ser un problema respecto de la promoción de derechos de los pueblos conquistados y de las denuncias de las masacres cometidas en la Patagonia y Tierra del Fuego. Es a partir del copamiento por parte de este sector social que busca imponer sus concepciones, que surgirán tempranamente experiencias socialistas de “escultismo sin scouts” y los exploradores de Don Bosco.

            Los binarismos “Morenianos”[1] nos interrogan sobre su concepción de ciudadanía y por la utilidad del escultismo para uno u otro lado de las columnas, donde se percibe que las mujeres, los menesterosos y los holgazanes no tendrían el mismo lugar que los hombres, los pudientes, y los "hijos de papa". No debemos olvidar que Moreno entiende el escultismo en contigüidad al pensamiento de Esteban Echeverría quien concibiera la ciudadanía no como una cuestión de derechos y garantías sino como deber social de los más capaces  quienes deben ejercer una labor pedagógica sobre la sociedad. No se trata que dentro ANSA el Perito no tuviera  su contrapeso, por ejemplo en la figura del pedagogo José Berruti - un demócrata radicalizado[2]-… se trata de qué visión sobre la ciudadanía triunfó y para ello alcanza con ver los Directorios de “notables” y militares, como las publicaciones scouts de la época.

Ciudadanía ¿romana, judía o cristiana?

            Si a partir de la Educación del Carácter el Escultismo es un modo de Educación Moral ¿Cuál es el origen de la moral esperable en el ciudadano? ¿Una moral a la grecoromana? ¿una moral judeo-cristiana?... esta cuestión es determinante además de actual.

            En la concepción romana lo “bueno” era entendido como los valores que eran impuestos por la conquista de unos sobre los otros, o sea estaban dados por la posición social ocupada siendo lo “bueno” todo aquello que tenía que ver con el lugar de los vencedores: nobleza, riqueza, agresividad, sensualidad; y lo malo la forma de vida de los vencidos (cito textual a Nietzsche): “el hombre vulgar en cuanto hombre de piel oscura (…) en tanto el color era lo que lo distinguía de la raza rubia, es decir de la raza aria de los conquistadores que se habían convertido en los dueños”, lo malo era lo abyecto, lo bajo, lo plebeyo, los pobres… en síntesis los siervos,  esclavos y artesanos y quienes no están en el sistema productivo (¿holgazanes?).  Cuando escribo esto no deja de resonarme el discurso instalado en nuestro país con relación a “los negros”, “los inmigrantes”, “los choriplaneros” junto a la concepción de ciudadanía de la generación del 80´de la que el Perito Moreno fuera uno de sus últimos representantes respecto de la “labor civilizatoria” sobre la “barbarie” sumado a la “doble vara” o mejor dicho “doble moral” respecto del accionar delictivo donde los ricos son inimputables y si no se aceptan sus valores neoliberales el país se desmorona.

            Nietzche señala que el oprimido pueblo judío al liberarse de la esclavitud provoca una inversión de los valores en tanto que la humildad, la pobreza, la hermandad pasan a ser lo bueno y la nobleza, la riqueza, la agresividad y la sensualidad lo malo… a esto le llama “veneno” en tanto se la entiende como “moral que surge del resentimiento” donde los débiles pretenden imponer sus valores a los fuertes… y no deja de resonar la época actual en donde cualquier posición política distributiva (impuestos, planes sociales, ayudas económicas, atención de la salud) o comunitarista es vista como “veneno”, las manifestaciones sociales por cuidar los derechos como especie de complot de los holgazanes ( “agarren la pala” es parte de este folclore del poder) que querrían quedarse con lo que los poderosos “producen” (cuando es sabido que producen los trabajadores)

            ¿Acaso estas concepciones no están en el centro de las ideas de ciudadanía, especialmente en las concepciones liberales del Estado? Los valores en los que se asienta el sistema democrático pueden servir para afianzar a los poderosos o para limitar su poder que por otra parte es REAL en tanto son los dueños nacionales e internacionales de las cadenas productivas y comunicacionales que generan opinión y juicios sin pasar por la justica; sería de esperar que actúen como límite pero las realidades de los países que no son centrales demuestran lo contrario. ¿Acaso el neoliberalismo actual no propone el ideal “romano” de hombre liberado de cualquier deber excepto para con sí mismo, siendo la filantropía asistencialista el paradigma de la no-crítica al sistema de poder en nombre de un amor abstracto a valores individuales lejanos al hombre concreto, sirviendo en el mejor de los casos para alimentar su ego?. Si la democracia resurge en la modernidad como limite al absolutismo ¿no estamos en una época donde el poder absoluto no pasa por el Rey en alianza con una religión, sino que lo tienen los mercados financieros y sus sacerdotes economistas neoliberales de la Iglesia del Fondo Monetario Internacional quienes prometen que luego del sacrificio de los más débiles vendrá un tiempo de bonanza donde la copa de los ricos derramará a los pobres?

            Baden Powell partiendo de sus simpatías con el socialismo ingles y los movimientos culturales que tuviera acceso desde niño (hermandad pre-rafaelita y art & craft) rescata la Caballería y el Código de los caballeros como valor que orienta el escultismo, especie de “tercera posición” donde el trabajo vuelve a retomar su lugar como arte y desarrollo de la persona. La moral caballeresca es esencialmente cristiana y tiene que ver con el surgimiento de un “amor nuevo (Ni la moral de los vencedores, ni la de los vencidos) donde entiende al caballero como un ser saludable, aventurero, que se regocija con la vida y la toma como partida de ajedrez donde enfrenta la realidad del mundo en función de su código. La idea de Justicia Social queda claramente expresada en el concepto de Felicidad que toma de Bentham, de igual manera la necesidad de que los scouts sean “ciudadanos activos” en la construcción de la misma, y no pasivos frente a los valores impuestos.

            En la evolución del concepto de ciudadanía observamos cómo la labor ciudadana del escultismo se ha reducido a la concepción liberal. Si existe alguna defensa activa de derechos es con relación a los individuales con un silencio selectivo con relación a lo social. La búsqueda de alianza con los gobiernos y con las Grandes empresas es otra muestra de los valores romanos con los que se negocia, ya que son los poseedores del poder real teniendo un papel central en la generación de la injusticia social. La identificación del escultismo con la derecha liberal y neoliberal es una carga que se distribuye de forma pareja en todas las organizaciones, no importa en qué grupo se realicen las actividades… Si alguna miembro del movimiento cree que esto es un prejuicio social, se engaña (somos grandes para que no se admita). Probablemente algo en lo que acuerdan implícitamente distintas asociaciones es la falta de compromiso con la construcción de una sociedad más justa… algunos ocultos en un tradicionalismo aventurero, otros en una supuesta visión renovada y modernizada de participación juvenil... pero ambos confluyen en lo mismo. Creo que merecemos reflexionar sobre el tema ¿o no?


[1] Los niños y el Perito Moreno. “Ciudadanía del mañana”, scoutismo y asistencia social. Andres Bisso. (IDIHCS -CONICET – UNLP)
[2] Escuela y Democracia. José Berruti

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