domingo, julio 05, 2015

Educación por indicios. Una nueva manera de entender la educación (2)



       Baden Powell en su libro escrito para los muchachos se orienta en lo que hemos denominado “metáfora del cazador”, de hecho su propuesta va de la mano de la aventura donde la observación y el rastreo pasan a formar parte del paradigma del scout. ¿Qué ocurre con el libro que debe leerse como su complemento, “Guía para el Jefe de Tropa”?. Planteará un sencillo esquema de trabajo aunque la historia demuestra que el movimiento scout en nombre de la “educación” ha hecho lo imposible por embrollarse. Vayamos al esquema:


Como verán existen dos columnas: cualidades y prácticas. Las cualidades apuntan al “ser Scout” en un sentido general… podríamos decir que “Para todo scout … cualidad”. En la segunda columna, de la misma manera plantea “prácticas”, que se orientan al “saber hacer” scout. ¿Qué podemos decir de esto?

·                    La cualidad es un carácter que por un lado “distingue” a la persona en su particularidad, pero por otro al ser común, le permite hacer lazo con otros conformando una comunidad de valores. Una de las desviaciones respecto del método de BP actualmente propone un Protocolo de Conductas que a su vez son “medibles” produciéndose el pasaje de la “cualidad” a la “cantidad”.

·                    Las “prácticas” se relacionan con el hacer y son el medio privilegiado para el desarrollo de las cualidades. Si por un lado se constituyen en un “saber hacer” propio de cada scout, por el otro permiten hacen lazo con otros en una comunidad de actividades… de allí que el Gran Juego es posible. Otra de las desviaciones respecto del método de BP consiste en lo que podríamos llamar “protocolo de contenidos” donde cada una de estas orientaciones generales fue dotada de una serie extensa de saberes obligatorios “para todos”.

Este esquema se complementa con lo que llamamos “especialidades” y BP nos dice que son  “El objeto que nos guía a ofrecer tantas insignias en este período elemental es el de hacer que todos traten de emprender diferentes labores, y que el ojo vigilante del Jefe de Tropa pueda reconocer inmediatamente la inclinación particular de cada uno y luego inspirarle ánimo, según el caso. Y ese es el mejor camino que debe tomarse para la expansión del carácter individual del muchacho, y para encarrilarlo en la senda de una brillante carrera”. La especialidad es “lo más propio” pero también aquello que permite el lazo con los otros. BP también piensa al dirigente como “cazador” que a partir del Gran Juego va en busca de ese detalle, ese indicio que puede servir como punto de partida para que alguien arme una vida.

En más de una ocasión hemos escuchado la crítica al sistema de Insignias y hemos sido testigo de discusiones tan estériles como si se entrega “antes” o “después” de un determinado logro, sin contar las críticas de los dirigentes que afirman que las insignias de especialidad favorecen el ego de quienes quieren mostrarse como “mejor que otros” construyendo a partir de algún caso particular,  una afirmación universal carente de validez y sentido que termina homogeneizando la propuesta de BP. Es muy importante tener en cuenta que “Insignia” es lo que es signo para alguien, lo que representa algo para un sujeto, y desde este punto de vista es una distinción pero no en el sentido de una negatividad sino como reconocimiento de lo singular por sobre el aplastamiento de lo homogéneo que se relaciona con el “para todos”; de allí la importancia de que el dirigente “caze”. Podríamos debatir horas de este tema, pero basta con echar una mirada en nuestra sociedad capitalista y homogeneizante para encontrarnos con miles de adolescentes y jóvenes que buscan en la inscripción del propio cuerpo un signo estable (imborrable, no como los objetos que son intercambiables) que represente algo importante, pero que no necesariamente sirve de lazo social.  


El detalle es el objetivo de un sistema que invita a un muchacho/chica a ser parte de una comunidad, pero no solo es un punto de llegada sino ante todo un excelente punto de partida para trabajar con poblaciones en riesgo y con niños y jóvenes con dificultades en su subjetivación... pero de eso me ocuparé en el próximo artículo, sobre el envés del escultismo.

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