domingo, julio 26, 2015

El Libro de la Selva como articulador de inclusión. Tercera parte


        
         En la entrega anterior daba una idea de cómo un ser viviente va construyendo su imagen corporal a partir de su inclusión en el lenguaje, al que puede aceptar o rechazar. Hacerse un cuerpo es un paso importante para salir al mundo al encuentro de los otros, quizás por ello ante la ausencia de fronteras nítidamente “marcadas” es común observar que los niños cierren sus ojos para no ver  y que jueguen con ello (cuando tienen miedo, para declarar la inexistencia de lo que ven, cuando juegan al “cuco”)… es como si nos dijeran " ¡Piérdete!", “¿podes perderme?” “¿vas a estar cuando te busque?”. Otros  se tapan los oídos para no escuchar, lo que algunos han interpretado como “hipersensibilidad” y hasta el día de hoy nadie ha podido demostrar que exista. Es que cuando la constitución de la imagen corporal no es como en los llamados “capaces”,  el mundo y los sonidos son vividos de otra manera… intrusivos, como la experiencia de colocarse en un baile delante de los parlantes para sentir todo nuestro cuerpo vibrar.

Figura y fondo

            El cómo se construye lo representable y por ende la Imagen se ha discutido de una manera u otra desde los primeros tiempos, llegando a producir enfrentamientos bélicos y religiosos. No hablaremos de esto último sino que trataremos de pensar algunas cosas a partir de la experiencia de cada uno. Si Uds. miran cualquier objeto a su alrededor ¿cómo lo diferencian de los otros? Podría decir por su forma… pero ella implica la posibilidad de que la mirada “fabrique” un borde… y ese borde ¿es parte del objeto que se recorta de un fondo o es parte de ese fondo? Ni una cosa ni la otra, de lo que se trata es de una operación de discriminación simbólica, de adentro y afuera, del objeto distinto de mí, de la figura y del fondo; si el estímulo despierta  interés logramos la atención y si esto sucede se pone en movimiento esta operación automáticamente armándose la imagen corporal. El bordeado es una operación donde la vista ocupa un rol central, pero también participan el resto de los sentidos, un ejemplo muy claro es la cámara fotográfica… la mirada observa las imágenes pero es el dedo quien “gatilla” realizando un corte que permite capturar una imagen sin que se pierda en la continuidad de una detrás de otra.

            Es muy interesante ver a los niños cómo disfrutan el hacer huellas… sus manos bañadas en pintura y el placer que despierta dejarlas marcadas en un lienzo para que, allí donde la posaron quede su marca. Los scouts también aprendemos a levantar huellas de animales y reconocerlas y en algunos juegos utilizamos las pisadas de los personajes de la selva como signos que orientan la actividad habiendo definido en otro escrito que las mismas son el rudimento de la escritura, y  tienen estructura del lenguaje. No debemos olvidar que el primer lienzo fue una pared en una casa griega donde se realizó un bajorrelieve… “En su “Historia Natural” Plinio el viejo cuenta que la pintura surge en un pueblo de Corinto donde una joven enamorada quería conservar la imagen de su enamorado ya que éste marchaba hacia la guerra. Para hacerlo tomó una vela y circunscribió la sombra proyectada en la pared (Perigrafía). Luego, su padre - un alfarero - sobre la sombra que señalaba la ausencia, realizó un relieve con la imagen del enamorado (grafía)[1] La permanencia del borde en la pared permitió tolerar la ausencia de la imagen y pintar la figura del soldado, lo que nos invita a ubicar tres tiempos (1) el cuerpo localizado en la pared y bordeado con la vela (2) el cuerpo ausente y el borde en la pared (3) el reemplazo del cuerpo por un bajorrelieve… tiempos que tendremos en cuenta en las actividades donde queramos que algo del cuerpo se localize, se pueda tener, se pueda poner en juego con los otros… Vayamos pues al segundo capítulo.

La caza de Kaa

            Para trabajar el capítulo, como con el primero, aislaremos cinco momentos distintos que hacen al desarrollo de la historia y que nos permiten pensar actividades para realizar con la manada que sean inclusivas.

·                     Mowgli bailando, Baloo riendo y Bagheera echada en un tronco (siluetas, sonidos de la selva)

·                      Los bandar logs se llevan a Mowgli (Huellas)

·         La víbora kaa enrollada conversando con Bagheera y Baloo. (Movimientos: serpenteo, rodar, arrollarse y pararse, saltar)
  
                        Mowgli le enseña a los monos con ramas a hacer casitas (encastres)

·                      Kaa corre a los monos.  Bagheera, Baloo y Mowgli huyen. (Danza – murga)

En el relato de la historia tendremos en cuenta los distintos modos de participación de los lobatos, he aquí alguno de ellos que se alinean con lo que planteábamos al comienzo del texto.

·         Siluetazo. Actividad plástica donde utilizando papel maíz de tamaño grande se dibuja la silueta de cada uno de los lobatos bordeándola con un fibrón (en cualquier posición) y luego cada uno de ellos pinta dentro o fuera de la misma lo que tenga ganas (el dentro o fuera es importante). Al final de la actividad se realiza una exposición de siluetas.


·         “Tu y yo somos de la misma sangre”. Actividad donde a partir del cuento se realiza un mural donde cada lobato deja en témpera distintos tipos de huella en un lugar visible del salón de manada.




·         Juego de Pistas. Los banderlog se llevaron a Mowli y hay que seguir su pista hasta encontrarlo. Se trabajaran por seisena con las huellas de cinco animales hechas en forma de pictograma. Para ello se realizará el trazado de una pista a seguir -y pistas falsas con huellas que no sean de mono o cachorro humano- siendo el ganadora del juego la primer seisena que encuentre a Mowli.




·         Stalking de movimientos. El dirigente va caminando y cuando suena el silbato grita fuerte uno de los movimientos y cada lobato debe hacerlo (serpenteo, rodar, arrollarse y pararse, saltar)

·         Los obstáculos de la selva: Carrera de obstáculos por tiempo, en un pequeño circuito donde deben pasar por debajo de cuerdas (serpenteo), por arriba de sogas (saltar), por encima de una colchoneta (arrollarse y pararse), en zigzag entre sillas.

·         Construcciones: Este capítulo es un buen momento para construcción de cubiles, o una actividad por seisena con cestería de papel.


Como podrán darse cuenta las actividades sugeridas coinciden con los puntos de articulación señalados en el capítulo sobre el trabajo con los bordes y la asunción del cuerpo. Se debe tener en cuenta los siguientes puntos:

•  Puede contarse el capítulo un día y elegir alguna de las actividades (no es necesario realizarlas todas) o crear otras teniendo en cuenta los criterios señalados (si lo hacen, sería bueno que las compartan en el Blog).

•  Puede contarse el capítulo a lo largo de un mes e ir realizando las distintas actividades articuladoras. Realizarlo de este modo es muy importante cuando nos encontramos con una manada con muchos participantes con “discapacidad mental”

•  Las actividades sirven a todos los niños, ya que la significación del trabajo con su cuerpo, con los pictogramas y con la pintura tiene potencialidad para que cada uno haga su propia experiencia.

En la próxima entrega, el tercer capítulo con algunos conceptos que sirvan de herramienta, con los puntos de articulación y con nuevas actividades sugeridas.

                                                                                                                   © 2015

Imagen de huellas
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lunes, julio 20, 2015

El libro de la Selva como articulador de inclusión. Segunda Parte



            A lo largo de los capítulos y de las actividades sugeridas, iré desarrollando distintos conceptos que hacen a la estructuración subjetiva… todo junto sería complejo para los lectores, poco a poco resultará más fácil y obtendrán herramientas para pensar la tarea educativa con relación a la inclusión.

Ser como… haber sido como

            En los años que he estado en el movimiento ha resultado cansadora la discusión sobre ¿a qué juegan los niños con el libro de la selva? ¿los dirigentes se hacen los animales y con sus nombres confunden a los niños? ¿por qué es importante la historia de la selva?. Más allá de los distintos puntos de vista que pueden debatirse sobre este tema, parece que a nadie le llama la atención que en el trabajo en niños con discapacidad mental muchas ofertas incluyen distintas “terapias con animales”, y sin entrar en el tema de la discapacidad el cómo en nuestra sociedad cada vez más los animales domésticos sirven para paliar la soledad, son una compañía, de hecho algunos los humanizan otorgándole cualidades propias de las personas; en nuestro lenguaje es común encontrar frases como “noble como un caballo”, “fiel como un perro” y una que es mi favorita porque marca la enorme dificultad de las personas de relacionarse con otras: “mientras más conozco a la gente, más prefiero a mi perro”. ¿Qué se oculta detrás de nuestra relación con los animales? ¿para qué nos sirven en la construcción o el soporte de nuestra identidad?... algo de ello iremos viendo, para que podamos entender a qué jugaremos con un “Libro de la Selva” que incluya a tod@s.

            La pregunta que nos hacemos es ¿cómo construimos la imagen de nuestro cuerpo si cuando nacemos somos seres vivientes y aún no hemos conformado nuestra conciencia? En un primer momento es a partir del Otro, de nuestra madre o de quienes nos cuidan que tenemos noticia de nuestro cuerpo como un todo, ellos nos hacen de “doble” prestándonos sus palabras y su imagen, del lado nuestro hay pura sensorialidad. En un segundo momento con la adquisición de nuestra propia imagen corporal ese ser viviente, el animal que hemos sido, se pierde para siempre, y quedamos sujetos al lenguaje. Quizás por eso la historia de Mowli es tan apasionante: el cachorro humano es un animal junto con los otros pero con el tiempo va descubriendo que es distinto, para finalmente volver con aquellos seres de palabra que se llaman humanos. No debemos entender esto como una especie de “progresividad” ya que cada uno tiene una forma distinta de estar en el mundo; la buena manera de trabajar con ellos es saberlos como articuladores de las distintas experiencias que ofrecemos para favorecer a la subjetividad de cada uno de los participantes de este Gran Juego.

Los hermanos de Mowli

            Para trabajar cada uno de los capítulos aislaremos dentro de ellos cinco momentos distintos que hacen al desarrollo de la historia y que nos permiten pensar actividades para realizar con la manada que sean inclusivas.

            El primer capítulo se titula “los hermanos de Mowli”, y tomaremos como momentos articuladores los siguientes. Los pensamos una ilustración del cuento o como láminas de Kamishabai:

·         Las colinas de Seeonee. Papá lobo, mamá loba, 4 lobatos, la cueva y la luna (praxias)

·         Cachorro de hombre en taparrabos que papá lobo suelta entre los lobatos (texturas)

·         La peña de la manada donde aceptan a Mowgli. La luna. Shere Kan acercándose para reclamar a Mowgli. Baloo y Bagheera (onomatopeyas)

·         La flor roja, Tabaquí alejándose, Mowgli y Bagheera (bailecito)

·         Mowgli arroja al fuego, los lobos y shere kan se asusta

En el relato de la historia tendremos en cuenta los distintos modos de participación de los lobatos, he aquí alguno de ellos que se alinean con lo que planteábamos al comienzo del texto.

·             Los sonidos de los personajes de la selva. Las praxias linguales son las habilidades motoras que adquirimos para poder hacer uso del lenguaje. El cuento nos brinda la posibilidad de ejercitar algunas de ellas de forma graciosa y de diversa manera. La más sencilla es mientras se relata el cuento realizarlas y pedir que las repitan. Algunas de ellas son: Mostrar los dientes como los lobos, aullar como los lobos. Las onomatopeyas también permiten realizar una identificación sonora por lo que también es interesante ir jugando con ellas mientras se desarrolla el cuento trabajando sobre su diferencia ¿Cómo ruge la pantera? ¿Cómo aúlla el lobo? ¿cómo gruñe el oso? ¿cómo ruge el tigre?

·               Las texturas de la selva. No conocemos los objetos solo por su imagen sino también por su olores y textura. Una actividad posible con distintas variaciones es la realización de un Juego de Kim pero con texturas, en él utilizaremos entre otras cosas: corteza de árbol, piel de animal sintética, cuero; trozos de cartón en los que se encuentre pegados piedras, tierra, semillas; se invita a distinguir unos de otros pero prescindiendo de la mirada. Otra actividad  que puede ser divertida es el armado de un dominó de tamaño grande (20 cms x 40 cms) en el que en cada mitad de cada pieza exista una textura diferente y los lobatos con los ojos vendados tengan que armarlo lo más rápido posible.

·         Bailecito de la selva. Alrededor de la flor roja suceden muchas cosas. Una actividad interesante como modo de apropiarse del cuerpo a partir del cuerpo del otro es la realización de movimientos miméticos (imitativos). Un bailecito nos puede servir para trabajar lo que sucede alrededor de la Flor Roja: Tabaquí se aleja del fuego, Bagheera circula alrededor del Fuego y Mowli corretea. Es muy importante que el dirigente que realice la actividad se encuentre frente a los lobatos que presentan discapacidad. La vieja danza “vamos a la casa del gigante” puede servir como orientación para dicho bailecito que como sabemos siempre son divertidos para los participantes; si no la conocen (no encontré versión en internet) ¡inventen uno!

·          El asesino de la selva. Como última actividad podría realizarse otra con movimientos miméticos utilizando una variación del juego “el asesino”… para los que no lo conocen es el típico juego de stalking donde el dirigente va caminando y los participantes lo acechan, cuando toca el silbato y se da vuelta deben quedar “congelados” sino pierden. En esta versión al sonar el silbato el dirigente dice en voz alta uno de los movimientos y cuando se da vuelta los participantes se congelan en una pose que lo represente y quien no lo hace pierde una “vida”. Los tres movimientos miméticos serían: La seriedad de Mowli, el susto del Shere Kan, la alegría de Mowli.

Como podrán darse cuenta las actividades sugeridas coinciden con los puntos de articulación señalados en el capítulo. Se debe tener en cuenta lo siguiente:

·         Puede contarse el capítulo un día y elegir alguna de las actividades (no es necesario realizarlas todas) o crear otras teniendo en cuenta los criterios señalados (si lo hacen, sería bueno que las compartan en el Blog).

·     Puede contarse el capítulo a lo largo de un mes e ir realizando las distintas actividades articuladoras. Realizarlo de este modo es muy importante cuando nos encontramos con una manada con muchos participantes con “discapacidad mental” (por ejemplo en las manadas de lo que se llamó escultismo de extensión)

·         Por lo expresado al comienzo con relación a la imagen corporal las actividades sirven a todos los niños ya que la significación del trabajo con su cuerpo, las texturas y los sonidos tiene potencialidad para que cada uno de ellos haga su propia experiencia.


En la próxima entrega, el segundo capítulo con algunos conceptos que sirvan de herramienta, con los puntos de articulación y con nuevas actividades sugeridas.

(imagen de portada http://mispeliculasyseries.blogspot.com.ar/2013/04/el-libro-de-la-selva.html)

                                                                                                            ©2015

jueves, julio 16, 2015

El libro de la selva como articulador de inclusión. Primera parte


            A veces la palabra inclusión genera cierto resquemor… a las Asociaciones Scouts y los grupos les es mucho más fácil pensar en incluir a las personas con “discapacidad motora” en tanto más semejantes a “nosotros” que a niños y jóvenes con la llamada “discapacidad mental”, con excepción en algunas ocasiones de niños y jóvenes con síndrome de Down (trisomía).

            La suposición de “peligrosidad” más el desconocimiento de cómo abordar a quienes no están dentro de la “norma” es causa de exclusión. Estamos más tranquilos con aquellos que tienen un desarrollo promedio y creemos que quienes no se encuentran dentro del mismo se quedaron atascados en alguna “etapa”, desconociendo que dichos conceptos que circulan como si fueran verdades se construyeron sobre una base discriminatoria que supone etapas de desarrollo iguales para todos lo que nos lleva a “estandarizar” lo que “debiera ser”,  sosteniendo en la práctica una “teoría del déficit” que ignora que cada persona tiene una manera distinta de transitar por el mundo y que la diferencia no implica una negatividad.

En la serie de artículos titulados “Educación por indicios: una nueva manera de entender la educación” damos cuenta que se trata de llegar al “detalle” y construir a partir de allí un punto de encuentro. En el artículo “el teatro de siluetas como organizador de actividades inclusivas” planteábamos al cuento como organizador de actividades. En este texto que consta de diversas entregas trabajaremos sobre cómo sacar mayor provecho del “Libro de la Selva” con distintas actividades, para que podamos ser verdaderos facilitadores de la inclusión social. Cuando en los cursos y como fundamento del valor del movimiento scout se hace referencia al reconocimiento que María Montessori realiza con relación al método scout, habría que agregar siempre que ella trabajó básicamente con “discapacidad”… algo habrá visto en el escultismo para apoyarlo.

Estamos hechos de palabras…

            El lenguaje nos atraviesa a todos desde el momento en el que nacemos. Que estemos habitados por él no quiere decir estrictamente que hablemos, o que lo hagamos según las pautas. Quienes trabajamos con patologías graves de la subjetivación podemos dar cuenta de que existe comprensión de lo que se escucha, más allá de si se puede hablar o no, o si se da lugar a lo que se solicita. En la mayoría de las problemáticas no hay ningún estudio serio que demuestre cierto “daño” en el cerebro relacionado con la realidad de que algunos chicos no hablan, y otros lo hacen con gran dificultad. Incluso en el caso de lesiones localizadas nos encontramos con afasias de expresión (dificultad o imposibilidad de hablar) pero que no implica necesariamente una falla de comprensión. No ahondaremos en esta temática compleja porque no es el objetivo del artículo, pero si puedo asegurar que existe una base cierta para dichas afirmaciones.

Como punto de partida de las actividades trabajaremos sobre la Imagen del cuerpo en tanto que de su construcción depende que cada uno de los niños y jóvenes puedan constituir un adentro y afuera estable,  subjetivarse. Pero ¿cómo es esto de un adentro y un afuera?; si están leyendo este artículo ven las letras “fuera” de Uds, exteriores a su cuerpo, pero en realidad las imágenes se forman dentro de sus ojos y debe suceder alguna otra cosa para que puedan hacerlas “externas”. Lo mismo sucede con la voz, cuando Uds hablan todo su cuerpo vibra de una manera que podría calificarse de horrorosa, algo así como el ronroneo del gato, algo debe suceder para que Uds no sientan toda esa vibración corporal cuando hablan. Cuando Uds se angustian mucho sienten “palpitaciones” y el médico les dirá que es stress, pero se asustan mucho porque se sienten morir “¡siento como mi corazón late, debe ser un paro cardíaco!”… cuando en realidad en ese momento de angustia lo que se desvanece un poco es aquello que les permite construir su interior y exterior porque en realidad el corazón late como todos los días. La constitución de la Imagen Corporal como centro de la activad inclusiva, algo que sirve a unos y otros de diferente forma, apropiarse del cuerpo a través de la imagen,  la voz, el movimiento y los objetos.

Más que contar historias…

            Pocas veces se explota el potencial de las narraciones como posibilidad de articular una serie de actividades. Como decía en otros escritos, esto es algo que BP tenía claro desde un principio y puede verse tranquilamente en “Escultismo para muchachos” donde la narración de una historia precedía al desarrollo de actividades. Desde la perspectiva de la inclusión, el cuento es una herramienta importantísima porque nos permite:

·         Realizar una programación ordenada y secuenciada de distintas actividades que se articulan al cuento, donde la palabra es amplificada por juegos, producciones artísticas y todo aquello que se nos ocurra conviene al programa educativo general y del uno por uno.

·         Desarrollar en el marco de las actividades una lógica de tres tiempos que son ver, comprender y concluir siendo esta última siempre algo del orden de lo propio, lo singular.

·            Generar espacios de producción y exposición que alojen de la buena manera aquello que realizan los niños y jóvenes.

El rol del dirigente puede deducirse de un viejo cuento… aquí un video del mismo, que conviene ver y conversar con los compañeros dirigentes



En el próximo escrito comenzaremos con el primer capítulo del libro de la selva… a prepararse!

(Fuente de la imagen: http://periodiconmx.com/espectaculos/inarritu-podria-dirigir-la-nueva-version-de-el-libro-de-la-selva/attachment/libro-de-la-selva /) 


© 2015

jueves, julio 09, 2015

Educación por indicios. Una nueva manera de entender la Educación (3)



Escultismo y discapacidad o el escultismo al revés

                En los textos anteriores trabajamos sobre la “metáfora del cazador” ubicando al indicio como punto de orientación para llegar a la presa, que puede ser leída como meta. Luego de ubicar la importancia del indicio hicimos un breve análisis del escultismo a partir de entenderlo como una comunidad de ser y de haceres que se ofrece para que un niño o joven al participar del Gran Juego vaya orientándose de lo general a lo más propio que se cristaliza en las especialidades como el punto personal que lo liga a la comunidad estableciendo un lazo social inédito que potencia su propio rasgo y le permite, a veces, construir una vida.

                En la discapacidad mental, sea del tipo que fuere, el niño y el joven tienen afectada entre otras cosas: Su relación con el Otro y los otros. Esto implica una dificultad para la integración social (de allí que muchas veces son objeto de Bulliyng). A diferencia de los llamados “normales” (criterio puramente estadístico) el Gran Juego se les dificulta por los inconvenientes de participar en el marco común. Si entendemos la palabra o el lenguaje como maderitas de distintos tamaños, quienes no tienen dificultades disponen de una gran cantidad de ellas para hacer la construcción que quieran, mientras que quien tiene una discapacidad la cantidad de maderas se reduce en algunos casos mucho, lo que impacta directamente sobre la construcción a realizar. No está mal recordar que con poco  a veces se pueden hacer construcciones maravillosas, y que toda construcción implica el uso del cuerpo y del lenguaje en tanto posibilidad de simbolización.

                La presencia de pocas maderas implica dificultades en la comunicación con los demás y como toda manifestación de lo que llamamos conducta depende del capital simbólico, generalmente encontraremos un repertorio acotado de las mismas, algunas veces repetitivo especialmente con relación al lenguaje, uso del cuerpo y modo de relación con distintos  los objetos. A veces la literalidad del lenguaje es fuente de dificultades en la relación interpersonal. El dispositivo educativo del escultismo funcionará al revés. Si en la “normalidad” partimos de la comunidad para dirigirnos a lo más propio, en discapacidad lo haremos desde el indicio hacia la comunidad… veremos como.

Haciendo mapas

                Cuando los padres de Juan solicitaron su inscripción en la comunidad scout, preguntaron a los dirigentes si se aceptaban “chicos especiales” ya que su hijo era “autista” pero estaba incluido en una escuela común en la que participaba bajo supervisión, pero sin necesidad de acompañamiento terapéutico. Juan presentaba dificultades en la comunicación verbal y cierta torpeza motora que no era grave, pero que merecía se le prestara atención especialmente por los riesgos que implican algunas de las actividades scouts. No era necesario un tratamiento farmacológico y nunca había tenido conductas agresivas para con otros chicos, sino más bien había sufrido de este tipo de conductas por parte de compañeros de la escuela. La idea de inscribirlo en los scouts había surgido a partir de un amigo de la familia que era dirigente. Se decide incluirlo “a prueba” en las actividades generales y evaluar si podría participar en campamentos por cuestiones de seguridad.

                Juan ingresa a una de las patrullas del grupo. Se notaba  cierto torpor corporal, hablaba poco y era evidente cierta desconexión con las actividades en general lo que hizo pensar al equipo de educadores si se podría beneficiar o no de la práctica del escultismo especialmente porque comenzaba a tener problemas con su patrulla la que si bien lo aceptaba, por momentos lo consideraba un lastre ya que no sumaba en las actividades. Cuando hablaba utilizaba ejemplos de su serie que favorita, “Prision break”, en la que uno de sus protagonistas (Michael Scofield) tenía una capacidad especial para ubicarse en el espacio pudiendo memoriza los planos de la cárcel y a partir de allí podría realizar toda una serie de cálculos.

                Juan no prestaba gran atención a las cosas que para los demás eran importantes, como el marco simbólico, las competencias, en síntesis lo que hace a la conformación de una comunidad de valores y de haceres. Un hecho contingente permitió encontrar el indicio que iba a permitir que Juan se encontrara con sus compañeros a partir de un detalle propio, particular. Al culminar las actividades comúnmente se dirigía a su casa en colectivo, un sábado no llega a tomarlo y en vez de esperar el próximo se dirige a su casa caminando. Al sábado siguiente los padres comentan que van a empezarlo a ir a buscar por lo que había pasado y cuando el dirigente conversa con Juan sobre lo sucedido, éste comienza a relatarle –a la manera del protagonista de su serie favorita- el cómo había llegado a su casa, describiendo no solo el recorrido sino calle por calle sin errores… Juan tenía una excelente memoria para los mapas, dato que fue una sorpresa y permitió.

                Pasaron dos sábados para que los dirigentes sean sorprendidos por segunda vez con este “detalle” de Juan, ya que al realizar un juego de pistas en la ciudad pudo conectarse de otra manera con sus compañeros porque el ¡conocía todas las calles y caminos del barrio!. Ese día la patrulla estuvo feliz, y Juan también porque su conocimiento le aportó al grupo la posibilidad de ganar el juego. A partir de esto Juan comenzó a desarrollar una especialidad en “mapas” encontrando un punto de encuentro con los otros y un punto de partida para aprender distintas cosas que le interesaban, a partir de los mapas

                No es que Juan dejara de ser quien es, simplemente comenzó a jugar el juego scout aportando algo propio al conjunto… ya los mapas no eran algo que nacía y quedaba en el sino la posibilidad de establecer un lazo con los demás compañeros, demás está decir que los dirigentes en las actividades tenían en cuenta esta característica singular de Juan para la hora de elegir algunas actividades.

                En discapacidad el escultismo funciona al revés, ya que lo propio de cada uno no está velado por tantas identificaciones grupales, solo hay que tener las ganas y la suerte de poder cazar el detalle para que él alguien pueda hacer lazo con otros y desarrolle sus potencialidades. Es la comunidad la que aporta el marco para que esto sea posible.


                Seguiremos en esta línea, pensando en cómo construir actividades inclusivas.

domingo, julio 05, 2015

Educación por indicios. Una nueva manera de entender la educación (2)



       Baden Powell en su libro escrito para los muchachos se orienta en lo que hemos denominado “metáfora del cazador”, de hecho su propuesta va de la mano de la aventura donde la observación y el rastreo pasan a formar parte del paradigma del scout. ¿Qué ocurre con el libro que debe leerse como su complemento, “Guía para el Jefe de Tropa”?. Planteará un sencillo esquema de trabajo aunque la historia demuestra que el movimiento scout en nombre de la “educación” ha hecho lo imposible por embrollarse. Vayamos al esquema:


Como verán existen dos columnas: cualidades y prácticas. Las cualidades apuntan al “ser Scout” en un sentido general… podríamos decir que “Para todo scout … cualidad”. En la segunda columna, de la misma manera plantea “prácticas”, que se orientan al “saber hacer” scout. ¿Qué podemos decir de esto?

·                    La cualidad es un carácter que por un lado “distingue” a la persona en su particularidad, pero por otro al ser común, le permite hacer lazo con otros conformando una comunidad de valores. Una de las desviaciones respecto del método de BP actualmente propone un Protocolo de Conductas que a su vez son “medibles” produciéndose el pasaje de la “cualidad” a la “cantidad”.

·                    Las “prácticas” se relacionan con el hacer y son el medio privilegiado para el desarrollo de las cualidades. Si por un lado se constituyen en un “saber hacer” propio de cada scout, por el otro permiten hacen lazo con otros en una comunidad de actividades… de allí que el Gran Juego es posible. Otra de las desviaciones respecto del método de BP consiste en lo que podríamos llamar “protocolo de contenidos” donde cada una de estas orientaciones generales fue dotada de una serie extensa de saberes obligatorios “para todos”.

Este esquema se complementa con lo que llamamos “especialidades” y BP nos dice que son  “El objeto que nos guía a ofrecer tantas insignias en este período elemental es el de hacer que todos traten de emprender diferentes labores, y que el ojo vigilante del Jefe de Tropa pueda reconocer inmediatamente la inclinación particular de cada uno y luego inspirarle ánimo, según el caso. Y ese es el mejor camino que debe tomarse para la expansión del carácter individual del muchacho, y para encarrilarlo en la senda de una brillante carrera”. La especialidad es “lo más propio” pero también aquello que permite el lazo con los otros. BP también piensa al dirigente como “cazador” que a partir del Gran Juego va en busca de ese detalle, ese indicio que puede servir como punto de partida para que alguien arme una vida.

En más de una ocasión hemos escuchado la crítica al sistema de Insignias y hemos sido testigo de discusiones tan estériles como si se entrega “antes” o “después” de un determinado logro, sin contar las críticas de los dirigentes que afirman que las insignias de especialidad favorecen el ego de quienes quieren mostrarse como “mejor que otros” construyendo a partir de algún caso particular,  una afirmación universal carente de validez y sentido que termina homogeneizando la propuesta de BP. Es muy importante tener en cuenta que “Insignia” es lo que es signo para alguien, lo que representa algo para un sujeto, y desde este punto de vista es una distinción pero no en el sentido de una negatividad sino como reconocimiento de lo singular por sobre el aplastamiento de lo homogéneo que se relaciona con el “para todos”; de allí la importancia de que el dirigente “caze”. Podríamos debatir horas de este tema, pero basta con echar una mirada en nuestra sociedad capitalista y homogeneizante para encontrarnos con miles de adolescentes y jóvenes que buscan en la inscripción del propio cuerpo un signo estable (imborrable, no como los objetos que son intercambiables) que represente algo importante, pero que no necesariamente sirve de lazo social.  


El detalle es el objetivo de un sistema que invita a un muchacho/chica a ser parte de una comunidad, pero no solo es un punto de llegada sino ante todo un excelente punto de partida para trabajar con poblaciones en riesgo y con niños y jóvenes con dificultades en su subjetivación... pero de eso me ocuparé en el próximo artículo, sobre el envés del escultismo.