sábado, julio 19, 2014

Historia política de Scouts de Argentina. La construcción del poder



En el texto anterior habíamos ubicado lo que denominamos “peripecias” o acontecimientos inesperados para la generalidad de las bases de las dos ex asociaciones fundantes de Scouts de Argentina:

·     -     La Imposibilidad de constituirse como Federación

·     -     La renuncia a la soberanía del Programa

                Decíamos que a la resolución de la OMMS de una “Asociación por país” se le sumó que en el caso del Escultismo Argentino la unidad no podía ser una Federación (como la Federación Española de Escultismo reconocida por la OMMS)

                Si la idea general (que no necesariamente era coincidente con los dirigentes del nivel nacional) era sumarse en una Institución federativa respetando las diferencias entre una y otra, el modo de construcción asociativa exigido por la OMMS comenzó a provocar recelo, malestar y cierta paranoia. No era un dato menor que por cada miembro de ASA (INSA) había 3 de USCA y lo que ello podría implicar políticamente si la fusión dependiera del voto de la mayoría… así de sencillo.

                Con relación a la coyuntura las dos ex instituciones determinan tres años de Gestión conjunta (igual cantidad de Consejeros para ambas ex asociaciones; Presidente ex ASA, Director Ejecutivo ex  USCA). Se suponía que en estos tres años se sentarían las políticas de base de las distintas áreas que garantizarían el buen funcionamiento institucional. La ex USCA tomaría la Dirección Nacional Recursos Adultos (columna vertebral de la ex USCA) y la  ex ASA  la Dirección nacional de Programa de Jóvenes (columna vertebral de la ex Asa).

                Con relación a la estructura se encuentra una salida un poco extraña para la mayoría proveniente de la USCA: la creación de la COPASCA (Comisión Pastoral Scout Católica) que se plantea como continuidad del Escultismo Católico dentro de Scouts de Argentina sin implicancia real respecto del Programa, la Formación y la Política de decisiones asociativas. Los grupos católicos pasan a ser homogéneos (abriendo esa posibilidad a otras religiones) y los de ASA heterogéneos sin que los primeros puedan trocar su “categoría” sin autorización eclesial. Los nuevos grupos que surgieran podrían elegir conformarse de una u otra forma.

                Con relación a la estructura de poder nos encontramos con el diseño de una organización vertical y panóptica, donde el control asociativo parte de quienes ocupan los cargos nacionales impidiendo alternativas de participación real y vinculante en las distintas áreas estratégicas, sin siquiera tener en cuenta en la conformación estatutaria otros modos de decisión comunes a las democracias participativas donde los miembros de la organización hagan uso de su derecho a decidir en los grandes temas asociativos por medio de referéndum o plebiscito, Asambleas de Programa, Asambleas de Formación, etc.



                Es interesante ver y analizar el organigrama institucional para darse cuenta de cómo la estructura está armada para que el poder circule por dos lugares; uno de ellos el Concejo Directivo y el otro, con mayor poder real, el Comité Ejecutivo.

                Para analizar el diagrama conviene ver cuáles flechas son las que “suben” y cuáles las que “Bajan” notando la ausencia de otras posibilidades de circulación del poder.

                La Asamblea Distrital es lo más próximo a los miembros, en ella una vez al año los socios deciden sobre cuestiones administrativas (memoria, balance) siendo la única posibilidad de proponer algo (mociones para la Asamblea Nacional) que de ser aprobadas luego pasarán por el filtro de la “interpretación” que den el Concejo Directivo y el Comité Ejecutivo. Los únicos cargos nacionales electivos son el Presidente de la Asociación y los Concejeros Nacionales que se hacen directamente por proposición en la Asamblea Nacional. Los Distritos al estar atomizados cuentan con un diluido poder de influencia sobre la Asamblea Nacional, reduciéndose generalmente a acuerdos para los candidatos al Concejo Directivo y a la Presidencia.

                La Zona no representa a una región determinada sino a la Nación (art. 57 de los Estatutos). No nos encontramos con una estructura que permita a una determinada región del país tomar decisiones y a partir de ellas influir de alguna manera sobre las políticas nacionales. Claramente el artículo 65 de los Estatutos especifican que las zonas son el organismo de coordinación para la aplicación de los planes y políticas nacionales. De hecho los Asistentes Zonales, cuyos cargos no son electivos y requieren de la aprobación forman parte del nivel nacional. Puede notarse claramente cómo la estructura funciona… control asociativo. La única estructura que representa a los grupos es el Distrito, con las funciones que también competen de aplicación de las políticas nacionales.

                La Asamblea Nacional según los Estatutos fija la política de la Asociación lo que en los hechos es una declaración de buenas intenciones, ya que al sesionar una vez al año y no preveer otro tipo de mecanismo participatorio de los socios en la practica resulta el lugar donde a veces se legitima la labor del Ejecutivo, especialmente en lo que hacen a las políticas de las Areas Estratégicas ya que la historia ha demostrado que si las decisiones de las Asambleas no conforman al Concejo Directivo o al Comité Ejecutivo simplemente se las deja pasar de largo, como ejemplo basta la decisión asamblearia de INDABAS vinculantes que durmió plácidamente algunos años, luego se mocionó nuevamente y se hizo una política de Programa Participativa y después desde el Ejecutivo la dieron de baja con otro Proyecto… esto muestra a las claras por dónde pasa el poder real en la Asociación.

                El sistema colegiado no permite que los socios se organicen con proyectos de gestión, ya que la representación es individual y a un Cuerpo Colegiado manteniendo la hegemonía los lugares donde más afiliados hay como Buenos Aires, lo que muestra a las claras un sistema que no soluciona el desequilibrio real sin permitir otros modos de representación regional como podría ser un Concejo Directivo conformado por concejeros de regiones geográficas. En lo concreto, todo el poder se concentra en unos pocos, y de Buenos Aires y alrededores. Esto ocurrirá en todas las áreas ya que para estar en un Equipo Nacional simplemente por una cuestión de costos y distancias hay que estar en Buenos Aires o alrededores, perdiéndose la riqueza de la diferencia.

                El Concejo Directivo lleva adelante las decisiones de un fin de semana de una larga y pesada Asamblea donde los socios llevan sus representantes. Por estructura se reúne una vez al mes y trata distintas cuestiones que se entrecruzan con el Comité Ejecutivo, que es el poder real de la asociación.

                El Director Ejecutivo que entre otras cuestiones es un puesto rentado por lo que tiene que dedicar todo su tiempo a la tarea, es quien verdaderamente tiene el poder de la Asociación, al igual que los Directores de Area –que también son puestos pensados como rentados-. Son los que según los Estatutos proponen el Plan Anual y las políticas a adoptar (Estatutos, artículo 46) y como ya se habrán dado cuenta, toda la línea del Directivo hasta las Zonas son cargos Nacionales NO electivos por los socios… además al ser Operativo son los que están en contacto a través de sus estructuras directamente con los miembros de la asociación, y las políticas propuestas son por ocurrencia de ellos o por ocurrencia de los equipos propios (que son el nivel nacional), de allí que las primeras políticas de Programa y de Formación los órganos decisorios eran los Nacionales y que las dificultades que se encontraban en el contacto con la realidad se reducían en función a la ideología impuesta, en problemas de aplicación sin cuestionar los marcos elegidos de Programa o Formación.

                En el texto anterior planteábamos que los relatos surgen como “los intentos de superar o llegar a una conciliación con la infracción imprevista y sus consecuencias”.

                A la primera peripecia, la de una Federación se responde con un Estatuto que garantiza una estructura de poder basada en el control haciendo sumamente dificultoso a los socios cualquier tipo de cambio que no venga directamente de “arriba”, generalmente por cargos no electivos (Comité Ejecutivo). Esto no será sin consecuencias y generará nuevos relatos.

                A la segunda Peripecia respecto de las Políticas de Programa y Formación, se responde con la imposición de la participación en un 100% no solo en el uso de la malla MACPRO sino en la utilización de las Cartillas, invalidando desde el Comité Ejecutivo cualquier intención de que la cuestión de las áreas estratégicas de Programa y Formación sean definidas por los miembros de Scouts de Argentina, lo que generará no solo nuevos relatos sino una fragmentación importantísima del escultismo en Argentina.


                Cuando la Asamblea Nacional decidió “correrse” de los convenios, tanto el Concejo Directivo como el Comité Ejecutivo desoyeron los mandatos aprobados por los socios, mostrando que el verdadero poder no está en la Asamblea Nacional sino que circula por otro lado. Con los años sólo se hizo viable una de las cuestiones, el correrse del convenio (2005) ya que el Comité Ejecutivo pensaba que no convenía a Scouts de Argentina, lo que hizo viable lo que el propio Comité Ejecutivo decía que era imposible… o sea… alguien estaba equivocado. La política de INDABAS (2005) en la forma de implementación que eligió el  Ejecutivo estaba destinada al fracaso (2007 – 2008) esto valió para poder nuevamente cambiar la política con una más dócil a los intereses de los cargos no electivos del nivel nacional (2011) donde se vuelve a definir que la discusión se realiza por “espacios asociativos”, lo que implica definir que la decisión del programa queda en manos del “espacio nacional” que se caracteriza por ser representante del Comité Ejecutivo. Basta recorrer los nombres de quienes estuvieron como Directores de Área para poder pensar en el grado de responsabilidad que cada uno de ellos tiene respecto de la no construcción de una asociación donde la democracia participativa sea la que define el destino de Scouts de Argentina… pero estos son temas para otro texto.